Opinión

El proyecto de la descentralización

El siglo diecinueve, siglo de pleito entre políticos  –liberales contra conservadores, de las logias entre sí-  hasta desarrollar el callo de la total indiferencia hacia el pueblo. Los últimos, 70 años, aprendimos intensivamente a desinteresarnos de la política y en particular de la educación y con ello hicimos el aprendizaje de la mendicidad y de nuestra muerte política como ocupación, más aún: medio país, está muerto en vida -una tragedia que nadie parece capaz de captar en toda su dimensión y menos de conmoverse: – nadie siente ni siquiera tantita vergüenza y menos solidaridad.  Así: ¿Qué más tenemos que las traiciones al pueblo?, ¿y ésta, que más tiene que su apatía política alimentada por la dictadura paternalista?

El abandono y deterioro que arrastra la educación a causa del centralismo asfixiante, pedía a gritos, un proyecto y una nueva generación de educadores con la más alta competencia y poder de convocatoria; formación, reclutamiento, promoción y selección de dicho liderazgo, era la tarea con prioridad absoluta. Mediante el programa de la descentralización, se refuerzan las funciones y capacidades de los estados y les transfiere la operación de los servicios de preescolar, primaria y secundaria. La descentralización fue la estrategia y la calidad el objetivo. Una tarea insoluble con amiguitos incompetentes que dirigen con decretos y con una cultura leguleya fincada en una trama de leyes y reglamentos anacrónicos. Este es el gran indicador: un proyecto en que la idea central es desarrollar intencionalmente, un trabajo participativo es decir, un trabajo articulado, soportado por la corresponsabilidad de los padres de familia, maestros, directores, supervisores escolares, administrativos, sindicato y comunidad.

En primer lugar, según vimos, y nadie tiene la menor duda, nuestra legislación educativa, artículo tercero de  la Constitución de 1917, la LFE, la LEE, etc., proscriben la magia, el mito, y, positivamente, mandan el respeto absoluto a la creencia  religiosa y que la educación oficial se base en el conocimiento científico; así que la educación nada que ver con ignorantes ni magos ni con fundamentalismos terroristas o fanáticos.  Hace (casi) un siglo que la constitución nos dice: maestros; ya hay conocimiento científico útil como para satisfacer la demanda de todos los contenidos del trabajo educativo en todos niveles y para interpretar el fenómeno de la educación en todos sus aspectos. En segundo lugar: nadie tiene la menor duda de que la forma de vida colectiva prescrita para la escuela, por la constitución es la democracia y la solidaridad. No se vale, declarar a voz en cuello como ‘demócratas’, y, en los hechos, cada quien hace lo que le pega en gana. Indicadores: respeto y tolerancia a la diversidad cultural y religiosa.  Testigos de nuestra novel  democracia son nuestras legislaciones educativas anacrónicas que ignoran la ciencia, la técnica… y sus implicaciones educativas; con un positivismo, enciclopedista de todos los  programas educativos, muy siglo diecinueve; el actual discurso ingenuo que presume de calidad educativa y ahora, habla sin parar de competencias; cree que la aplicación del conocimiento científico puede prescindir de éste…. Indicadores: la extinción de un pasado ominoso de autoritarismo, demagogia, anarquía con un barniz de legalismo; eliminación de zánganos y depredadores, bienvenida la diversidad complementaria de capacidades; el dar y recibir, la hacendosidad diligente y la constancia en la actividad; la democracia consolidada, forma de vida pujante, en todo el sistema y en cada escuela; o se es…  inconstitucional.

Dados estos presupuestos: asegurar el éxito del proyecto de la descentralización, demanda un grupo con una capacidad de convocatoria, de consenso, de inclusión y animación sin precedente; que ponga en cuarentena tanto nuestro individualismo cansino, como las intervenciones de los grupos excluyentes. Lo exige el desarrollo del conocimiento y la complejidad de los problemas educativos actuales. Así lo entendieron, nuestras sagaces autoridades, que se dieron de inmediato en cuerpo y alma a cumplir con esta condición de la calidad de la educación. La prueba de la altísima calidad del cuerpo gestor, de los grupos de especialistas formados a lo largo de 13 años, es condición necesaria de la notable calidad actual de nuestra educación.  La acción visionaria para conformar una  nueva generación de dignos sucesores de Vasconcelos, Torres Bodet y Yáñez, más aún, superior a ellos en su estatura científica, humana y educativa; en ciencia y conciencia. Indicador: no encomendar estas responsabilidades a cualquier improvisado, ni a incompetentes; ni usurpar puestos, ni permitir que los usurpen.

En estos 13 últimos años, el liderazgo educativo estatal, con una visión unificada y potenciada del proyecto de la descentralización, tuvo una capacidad de convocatoria que opera en formas concretas de participación real de la sociedad; padres de familia, maestros, directores, inspectores. Indicadores: un cuerpo de líderes locales y la configuración de cuerpos educativos y staff, especializados, y, las decisiones, los documentos fundamentados, coherentes y orgánicos para atender cada problema. Estadísticas: suplemento útil. Indicadores: aplicación estricta del criterio de nombramiento de los titulares, a las responsabilidades del sistema de educación estatal: menos amistad, vocación, voluntarismo y más profesionalidad. Capacidad a años luz de enredarse en la prestidigitación de los dos pesos del presupuesto educativo y los rituales de veneración a decretos, decisiones y autoridades meramente formales, sin sentido histórico, ni social, ni educativo. Indicador: quedó en el pasado más retrogrado  encomendar estas responsabilidades a cualquier improvisado, ajeno al magisterio, usurpar puestos para los que no se está preparado, permitir que los usurpen los espabilados, mecanismos para que la capacidad no sea eliminada y se elija a la inversa.

El liderazgo estatal tuvo su primera prueba de fuego en la selección y preparación rigurosa en competencia científica, de los formadores de maestros, condición previa necesaria para implementar en forma coherente el proyecto de formación del maestro. Condición necesaria para que dicha formación se generalizara a todo el magisterio; para el liderazgo educativo estatal significa hacer deseable y posible generar una dinámica de formación permanente del maestro.  Propuestas de formación universitaria del magisterio, perfectamente perfiladas, existen, desde los años 70, por si todavía nos mareamos con dudas oscurantistas, acerca de si hay que proponer una sólida formación universitaria científica-filosófica para todos los maestros, formación que le permita superar su minoría de edad y su actual desprofesionalización (Fernández 2002). Por otra parte la formación de maestros ha de asegurarse mediante la integridad ética de los responsables de la formación académica – científica de los maestros: formadores de los formadores. Indicador: los cuerpos científicos existentes, la solidez científica y académica de los mismos, en la SEP y en todo el Sistema de educación superior del estado. La formación del magisterio estatal permanente, generalizada, cuidadosa y esmerada; el alto porcentaje de maestros en actualización, licenciatura, maestría, doctorado y pos-doctorado. Indicador: la formulación, implementación, ejecución y evaluación de planes de estudio para la formación de los maestros, en la variedad de necesidades, con fundamento científico. Propuestas que permanecen como base y referencia y condición de la  propuesta por competencias.

Respecto a la estrategia de participación de la sociedad en la educación, el resto de problemas figuran con prioridad segundona en la medida en que se concreta, ante todo en formar el liderazgo educativo y el cuerpo responsable de la formación de maestros; de otro modo, sin proyecto y sin este cuerpo especializado: el sistema queda a merced de todas las veleidades, sin ninguna orientación y rehén de cualquier inconsciente improvisado. Busca que el maestro sea actor activo y adulto; profesional y autónomo, agente de su propio desarrollo. Comienzo de un liderazgo local y regional, con un elevado nivel de conciencia  estatal, no de privilegios sino de una tarea: servicio de capacitación de la sociedad: conciencia de que el quebranto actual de México se debe, en buena medida, al centralismo cuya repercusión se traduce en  que la educación no es ni siquiera conciencia de carencia y menos nuestra querencia. Infausta situación en la que una generación irresponsable cancela el futuro de sus hijos (SEP 1995); conciencia lacerada de que una sociedad sin educación es el cúmulo de todas las desgracias. En resumen: actividad educativa estatal de calidad resultado de esa mirada a profundidad, realismo y juicio que pone las condiciones de solución al grave problema educativo. Estrategia digna de emplear todo el poder de decisión y todos los recursos de cada administración educativa. Este es el significado más profundo de la descentralización. Después de 13 años, tenemos una copiosa cosecha. Cualquier  sacrificio fue pasajero y el honor (o la abyección y la estupidez) es para siempre. n


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martindelcapoje

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