Opinión

Las Drogas II

Después de que la peste y el hambre que desde el siglo catorce habían despoblado a Europa, sus problemas se agudizaron con la ruptura del comercio con Asia (cuando los Turcos, al tomar Constantinopla en 1453, cerraron la ruta de la seda) pues junto con los artículos suntuarios desaparecieron las especias -pimienta, clavo, anís, canela, jengibre, etc.- que les permitían conservar los alimentos y darles el sazón al que ya se habían acostumbrado y que, junto con otros productos, eran utilizadas también como medicinas para atacar enfermedades y epidemias desde la época de la Grecia clásica.

Cuando enfrentaba ese negro panorama, Europa se encontró a finales del siglo quince con que había un continente pletórico de riquezas al otro lado del Atlántico, lo cual provocó que el renacimiento hasta entonces focalizado principalmente en el terreno de algunas artes y la economía política se ampliara al científico, reprimido encarnizadamente hasta entonces por la iglesia Católica, que ya no pudo ocultar que la Tierra era redonda y giraba alrededor del Sol; la Astronomía, la Geografía, la Física, la Matemática y demás ciencias rompieron las cadenas, estallando en un florecimiento en todas direcciones.

Aparte del oro, la plata, las piedras y maderas preciosas y los exóticos vegetales y animales americanos, encontraron altas culturas que contaban con códices o libros en los que registraban sistemáticamente sus conocimientos; de manera que en Europa no sólo se acabó el hambre y se revolucionó la gastronomía a niveles nunca imaginados con multitud de especies nuevas como el maíz, el frijol, el tomate, el chile, el cacao, la vainilla, la papa, etc. -de donde a la larga resultaron exitosas empresas alimentarias mundiales surgidas de recetas americanas como la infinidad que conocieron en México, ejemplos de las cuales son las del chocolate o salsas como la “Tabasco”- sino también un catálogo completo de nuevas hierbas y otros productos medicinales con sus aplicaciones correspondientes, que nutrieron el germen de las nacientes ciencias biomédicas.

En los siglos siguientes la Botánica se desarrolló de una manera extraordinaria, llegando a la perfección taxonómica actual. Entre todas las especies estudiadas nos encontramos aquellas de cuya materia se parte para producir drogas que, como lo vimos en la primera acepción del diccionario, son toda aquella “Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.”

 

Las droguerías

En Aguascalientes -como en todo el mundo hispánico- todavía a mediados del siglo pasado existían las droguerías, que eran los comercios donde íbamos a comprar las medicinas, término que entonces se utilizaba como sinónimo de “drogas” y que se continúa considerando equivalente: “Una droga es toda materia prima de origen biológico que sirve para la elaboración de medicamentos, siendo el principio activo la sustancia responsable de la actividad farmacológica de la droga.” A medida que se fueron prohibiendo ciertas drogas o medicinas, el nombre droguería fue siendo sustituido por el de farmacia.

 

Los narcóticos

Lo que comúnmente llamamos drogas en la actualidad son de carácter narcótico o estupefaciente, términos cuyo significado es: “…sustancia medicinal que, por definición, provoca sueño o estupor y, en la mayoría de los casos, inhibe la transmisión de señales nerviosas asociadas al dolor” y que, habiéndose utilizado abiertamente durante miles de años, ahora está prohibido -no en todos los casos- su libre comercio. Es ese tipo específico de drogas, nada más, el motivo concreto de esta serie de artículos.

 

Características de las drogas

Para que las drogas narcóticas se consideren tales, han de cubrir los siguientes requisitos:

Deben “Ser sustancias que introducidas en un organismo vivo son capaces de alterar o modificar una o varias funciones psíquicas de éste…”

Deben ser adictivas, es decir, inducir “… a las personas que las toman a repetir su auto administración por el placer que generan.”

Pueden “…dar lugar a un gran malestar somático [corporal] o psíquico (dependencia física o psicológica)…” si se suspende su consumo. Es lo que se conoce como síndrome de abstinencia. El malestar físico provocado por la falta de la droga puede ser desde una especie de cruda o resaca más o menos agresiva, hasta reacciones mortales de los diversos órganos afectados; el malestar psíquico puede ser desde un sentimiento de culpa o un estado depresivo, hasta la confusión total que ante la ausencia de alternativas conduce a la locura, el suicidio o el asesinato. A propósito, la palabra ‘asesino’ viene del árabe hassasin, que significa “adictos al cáñamo indio” llamado hashish, derivado al igual que la marihuana del cannabis sativa, pero por un proceso diferente.

Aguascalientes, México, América Latina


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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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