Política

El cambio debe venir de abajo, dice Zamarripa

La Jornada Aguascalientes (LJA).- Gregorio, pareciera que de pronto te has vuelto una figura política, casi de la noche a la mañana. Pero… ¿De dónde vienes? ¿Quién es Gregorio Zamarripa? ¿Cómo llegaste a donde hoy estás parado?  

Gregorio Zamarripa (GZ): Bueno lo que es Gregorio Zamarripa, lo que tú conoces ahora, y el motivo por el cual yo esté siendo ahora blanco de tus preguntas [es porque]  

yo he tenido un activismo social, quizás no muy concreto, pero un activismo genérico, que fui realizando no solamente derivado de la profesión, sino también del ámbito de los derechos humanos; de su ejercicio, del fomento, de su protección. También lo fui haciendo en la Barra Mexicana de Abogados, como abogado que soy, y ese tipo de activismo social fue matizado por una infancia triste, pobre y precaria que tuve, al ser hijo de ejidatarios, al ser hijo de campesinos, a los que me privaron de sus tierras y lanzaron al vacío a buscar, mientras se tardaron años en indemnizar.

 

LJA: ¿En qué año fue eso?

GZ: Estamos hablando del año de 1972, quizás 1973, y del lugar donde se construyó la Universidad Autónoma, que al expropiar las tierras, los ejidatarios sufrieron un exilio.   

 

LJA: ¿Fuiste víctima del progreso?

GZ: Bueno, ahí esta mi alma mater que quiero tanto y me ha tratado muy bien. De ahí que me fui forjando en la lucha contra la injusticia, no la mía en particular, sino de forma general. De ahí me nace estudiar la carrera de abogado para tratar de formarme y tratar de satisfacer la sed de justicia, la sed que a veces me ves ya ahora en ciertos salpicones. De ahí surge ese activismo social de asesorar, por ejemplo a campesinos, a grupos ejidatarios, a grupos de comuneros; ese era el desarrollo de mi profesión.  

En el ámbito penal, donde se encuentra la justicia se encuentra la libertad, pero también aplica para el derecho agrario y laboral, donde se busca una igualdad y una justicia laboral y agraria, y yo así me fui. De ahí, vino después el activismo social y luego vino el activismo político.  

Al activismo social le llamo la fase previa a 2007. Desde 2007 para acá empieza un activismo político. Yo era abogado de la CNC, y de ahí me llevó al actual presidente del partido, que me conoció haciendo ese tipo de lucha en el congreso, haciendo propuestas y defendiendo algunas cuestiones agrarias tanto en el estado como fuera del estado. Eso me fue llevando a hacerme miembro de Amnistía Internacional, a trabajar como voluntario del la ONU. Me formé en España para el combate a la pobreza del tercer mundo y luego fui presidente de la Asociación de los Derechos Humanos y asesor de ONGS a nivel nacional, como la “Agustín Pro”. De ahí surge la candidatura a la presidencia municipal de Jesús María y ahora tú me conoces como burócrata, desde enero de 2007 a la fecha. Yo creo que llegamos a estos puestos a realizarnos como personas y creo que mi realización, desde esa fecha, se basa en la búsqueda de un sistema más equilibrado en el que la justicia y la igualdad imperen. Por eso me ves haciendo mucho activismo, no sólo con los alcaldes, como cuando fui electo para encabezar un grupo de alcaldes, que tenía el propósito de construir una mesa técnica para auxiliarnos, en sí, para ahora estar concluyendo en trabajos, como lo que estamos haciendo con la Reforma del Estado. De ahí mi acercamiento con activistas sociales que se integraron a mi equipo como Hugo Galindo y Manuel Medina y otras personas del equipo. Por eso ves que hicimos unas consultas como la ciudadana, que hicimos propuestas como el cabildo itinerante y otras instituciones que estamos tratando de construir para darle vida a este sistema erosionado de federalismo y de política actual que requiere México.  

 

LJA: Perdón, ¿una verdadera reforma tiene que surgir desde el municipio así como lo estás haciendo tú? ¿O todavía faltan mecanismos para poder ejercer las atribuciones del 115?  

GZ: Esas son las concepciones. Ya le dimos vueltas por todos lados. La Reforma del Estado no va avanzar en México; tal vez yo soy muy agrio, o estoy muy resentido, pero a nivel central no va avanzar. Tenemos que empezar a desarrollar el federalismo realmente desde su esencia; desde su semilla, que es el ciudadano. ¿Cuál es el gobierno más inmediato? El municipio ¿Cómo se conforma la República? A través de un presidente municipal, un gobernador y un presidente de la Federación. En ese sentido, quien recibe las repercusiones del desequilibrio presupuestal, político, social, económico, educativo y cultural es el ayuntamiento. Nosotros tenemos que andarle “pidiendo chichi” al gobierno central para que te dé más presupuesto, cuando tú eres el que tributas el IVA y el ISR. Te conviertes en el siervo que lleva los impuestos a la Federación, se lo deposita y que luego tienes que mendigar para que te entreguen el porcentaje del 1 por ciento o 3 por ciento.   

Hay una crisis que es económica, que es social, que es de seguridad y que también es política. En el centro viven en un espejismo, puesto que las repercusiones reales, donde se sienten, es en la periferia. Y mi posición como alcalde no es “mendigar” para infraestructura ni para despensas, sino asumir la tarea y construir en este estatus constitucional que deriva del 115 y 116 constitucional, una forma de volverlo operativo. No sólo se trata de llevar bienestar a través de gestiones efímeras, sino de conformar legado que perdure, un marco legal y político, para que, quien venga, tenga ya las instituciones o los mecanismos legales adecuados para sujetarse a ellos y que sean garantizadas las libertades del ciudadano de Jesús María, las condiciones presupuestarias, las condiciones de desarrollo social y económico. Tú tienes que ir planteando el engranaje.  

El tema es desde aquí, desde el municipio, hacer una reforma legal que sujete al Estado a garantizarte los recursos que llegan de la Federación. Ya lo intentó el Congreso de la Unión: hacerlo de manera directa con los recursos de seguridad pública, pero se generó un problema político, porque dijeron los gobernadores: “¿Ah sí? entonces tú arréglate directamente con ellos”, y empezaron a contrarrestar y ya no ayudaron. Y lo que pasó, es que ahora los depósitos que nos hacían de seguridad pública van a llegar al Estado para nosotros írselo a pedir al Estado mismo. Ya sabrás el dilema que nos espera a los alcaldes. Yo le planteo al gobernador: “es el momento de que usted pase a la historia, señor gobernador”, le propongo una gran reforma municipal en Aguascalientes y que dejemos la estructura lista para que, el que venga, ya nada más llegue a cumplir los caminos que dejaste trazados, como el de la metropolización. Yo busco una reforma integral para el municipio, muy federalista, que quizás sea mal, pero que es a lo que me ha llevado lo que he vivido y lo que he aprendido.   

 

LJA: Entonces, ¿Si ves tú disposición en el gobernador de considerar la trascendencia de esta reforma? Tu propuesta es parecida a la que se ha implementado en Europa, a la hora de estimular la conformación de regiones solidarias, de descentralizar las decisiones económicas y políticas.  

 

GZ: Mira, lo que pasa es que todo el mundo tiene disponibilidad pero el problema es más complejo. Un ejemplo: Carlos Slim tiene disponibilidad para combatir la pobreza. El problema es ¿cómo? y ¿hasta dónde? Tú sabes que nadie va a renunciar a sus privilegios, por eso han existido revoluciones; los derechos hay que ganarlos. Lo que tenemos que hacer los gobernantes es tener oficio político para llegar con el otro gobernarte y decirle las cosas claras al gobernador. Es un problema de actitud, porque la mayoría llegamos a besarles las manos a los superiores y eso no está bien, no es correcto; tampoco es rebeldía, claro que no, pero podemos someternos a San Carlos, como cuando Fox le besa la mano al Papa, y está sometiendo al Estado. No es un acto privado, ni de conciencia, sino un acto público, en el que está de por medio el gobernante de México. Tenemos una vocación pública, y por ello es necesario recurrir al asociacionismo, en el que las virtudes de todos se complementen, y de ahí poder sentarnos todos con el Presidente de la República y plantearle los puntos torales, empezando desde nuestro respectivo ámbito, como yo lo he hecho, con reformas que se requieren para parlamentarizar el municipio. Por ello debemos definir lo que es municipio, y no que sea el siervo de los otros niveles de gobierno. Yo no quiero que esta oportunidad me pase de noche; espero que sea mi última administración como alcalde, y quiero como tal dejar un recuerdo para la gente. No llegué a alcalde para ver qué me puedo ganar, o a ver qué me puedo robar. Creo que eso no está correcto: se trata de idear propuestas, de ver cómo quitarle el hambre a aquél, y a su hijo, que va a ser tan pobre y tan hambriento como su papá y como fue su abuelo. El problema es que tú no encuentras eco, que difícilmente llegas a un congreso donde haya apertura; el congreso se ensimisma en sus problemas personales de partido, y no ve más allá. Y luego le echamos la culpa a que los periodos son muy cortos, que hay muchas elecciones; sobran pretextos para mantener el status quo. Por eso la sociedad civil ya no quiere saber nada de nosotros, da igual que llegue Pedro, que llegue Goyo, porque hacen lo mismo. El problema de México no se va a resolver en un sexenio, ni en dos, ni con una alternancia, ya lo viste: que no es por cómo se va a reformar el Estado. El ayuntamiento tiene menos complicaciones políticas para hacerlo, porque si vas al centro no puedes, desde las entrañas del centralismo, hacer una reforma federalista: es un contrasentido.   

 

LJA: ¿Y en el caso de Jesús María?  

GZ: En Jesús María ya propusimos la forma de elegir regidores de manera directa y popular, por secciones, obligando a que hagan campaña, que los conozca la gente. Ahí bajan los costos automáticamente de la campaña y propaganda electoral. Al hacer esto, un municipio se presta a que políticamente no sea tan preocupante para un partido grande, además del proceso de legitimación que se da con el ciudadano y la sociedad civil.   

Ahorita, por ejemplo, no puede pasar mi reforma por el vaivén que hubo sobre la candidatura. Mi propuesta de reforma constitucional no pasa, y la idea no es que al rato se llame la Ley de Gregorio Zamarripa, sino que vaya en bien de todos los municipios de Aguascalientes. No sólo es ir a pedir dinero, sino llevar una propuesta, una reforma en la que los ciudadanos puedan tener mejores reglas de convivencia, en donde las reglas de justicia estén muy claras, donde las reglas de igualdad no dejen lugar a duda y que podamos seguir avanzando con ello. El ciudadano te comprende, tú le explicas muy bien cuál es el escaparate, eso es al final de cuentas la función que tengo como alcalde. Cualquiera puede administrar como alcalde, cualquiera puede ir a cobrar el sueldo, el problema es qué haces para que trascienda y salvar aquél, que está mendigando alimentos, mendigando trabajo, mendigando educación, mendigando muchas cosas, porque a fin de cuentas, cuando el gobierno no puede dar todo, se lo dejan al municipio y el municipio se vuelve el patito feo, y a partir de ese contexto nosotros queremos decir: “yo satisfago las obligaciones que se han traslado hacia este lado”, pero también quiero emprender las reformas legislativas o políticas que requiere el municipio y que requiere México. Porque si vamos al país, a partir de lo que es un municipio, te vas a dar cuenta de lo que es bueno: Jesús María también es México, y creo que los alcaldes tenemos que tomar una actitud diferente y dejar de ser alcaldes del rincón; tenemos que ser alcaldes con una visión diferente: esa es la única vía que yo veo para poder resolver los problemas del municipio.  

 

LJA: Perdón, ¿los síndicos y los regidores serían electos por la gente y no por dedazo?   

GA: Ya no por dedazo, sino por distrito, por sección o por demarcación de forma popular y directa   

 

LJA: Eso implicaría una reforma enorme comenzando con la Ley electoral…   

GZ: La Ley electoral, la Ley orgánica municipal y más normativas, pero tenemos que enseñarnos a hacer las cosas. También incluiría una ampliación del período, de los ayuntamientos, a cuatro años.  

 

LJA: Se ha manejado mucho tiempo eso  

GZ: Tenemos la propuesta de que los comicios municipales no se contaminen con otras elecciones, y la otra propuesta, que es la revocación de mandato. Si hablamos de periodos de 4 años, que al segundo haya un referéndum para el gobernante. Si se le apoya, se queda, y si no, en automático entra el suplente. ¿Qué ganas con eso?  

Un alcalde que está trabajando por la gente y un partido que va a estar muy atento al rol que desempeñe cada miembro del ayuntamiento. Estamos hablando de que se requieren políticos modernos, que las circunstancias los van a obligar a capacitarse, a tener oficio, formación y proyecto; automáticamente van a tener que hacer gestiones federales y locales para poder llevar cosas al municipio. Esta es la reforma urgente que requieren los municipios de Aguascalientes y de México; eso es lo que creo yo por lo que he analizado en todo el mundo; es una nueva forma de convivencia dentro del sistema y régimen político en el que ya estamos establecidos.

 

LJA: Para ello, tendría que abrirse forzosamente una reforma más amplia del 115  

GZ: Hacienda pública, tu vida normativa, tú puedes legislar ciertas normas para la convivencia: el municipio tiene facultades judiciales, no formalmente hablando, legislativas y ejecutivas: son los tres poderes, eso es lo que es un municipio. Empezar con hacer esas reformas donde involucres a la comunidad, que sean reglas de convivencia social, no reglas de convivencia política como aquí en México. Reglas políticas y reglas sociales: está la ley penal, el código civil, la ley mercantil, una gran reforma electoral. A través de estas reformas, el ciudadano debe de ir tomando poder en oposición a los políticos. Los políticos no van a cambiar si tú no los orillas y los acotas. Eso tenemos que empezar hacer por la vía del municipio, y créeme: nadie me puede reprochar ello.  

Nos hace falta una gran agenda educativa y cultural en México, que es la que se perdió en la reforma administrativa en la educación, en 1994. Hoy, a casi 15 años, no sabemos cómo estamos; las evaluaciones que se han realizado denotan el déficit en la calidad educativa. ¿A dónde vas? ¿A la revolución industrial, donde todos eran obreros y pocos eran los dueños de los medios de producción? Es a donde estamos llevando esto. Te encuentras un sistema donde hay tanta inseguridad, y que a pesar que le metes recursos nunca vistos hay más inseguridad, que le metes al ámbito de desarrollo social lo que nunca se ha visto y tienes más pobres: es como echarle gasolina al fuego.   

México ha padecido una “reformitis” endiablada, y carece de una reforma de sus estructuras.  

 

LJA: Por ultimo, Gregorio, ya hablamos de ti como político, como alcalde, como abogado, ¿dónde está la persona? ¿En qué momento se siente la persona? Tú mismo como individuo.  

GZ: He llegado al grado en que a mí no me importa un determinado formato para venderme, soy el mismo en todos los aspectos en los que me desenvuelvo, porque yo soy Gregorio y yo lo que vendo con la gente es autenticidad. Cuando tú aprendes en la política es cuando te involucras con el otro; es como el matrimonio. Cuando el ciudadano vota empieza la cultivación del matrimonio para que no haya divorcio. Si dicen de uno que nunca va con la gente, entonces viene el divorcio. El Gregorio que se vende auténtico gobierna de manera auténtica, ya te diga de izquierda, te diga socialdemócrata, que te digan lo que quieran, pero ese es el Gregorio, esa es la política humana que algún partido la sacó como un eslogan. Aquí hay que sacarlo y llevarlo en la forma en que gobiernas, de forma transparente y democrática, y el cabildo para eso es. Eso es lo que tiene que seguir haciendo el Gregorio que está inmerso en la política; quiero seguir haciéndolo bien. Ese es el Gregorio del que yo te quiero hablar, para el que la política ha sido sólo un medio de realización personal mía, así como fue el derecho, los derechos humanos, así como lo ha sido la legalidad. Vamos a darle por ahí… ese es del Gregorio que yo quiero hablar, del Gregorio auténtico y congruente con lo que está diciendo y lo que está proponiendo.  

 

LJA: Gregorio, muchas gracias y suerte.  

GZ: Gracias a ustedes, hasta luego.  

 

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