Opinión

Espresso Doble

TURCO

Como ya es costumbre, cuando un columna hace de las suyas de manera contundente y chabocha, no faltan los catastrofistas de la noticia que empiezan a especular que “fulanito” escribe el Espresso Doble, o que “sutanito” les pasa los tips, o que “perenganito” les suelta los chirimoleos… Pos no. Sépase usted, querido lector, que esta columneja la escribimos todos los jornaleros, lo cual, a final de cuentas, de seguro es más preocupante para cualquiera: “si con un par ya no nos la acabamos, imagínate ahora con una hato de salvajes”, podría ser el nuevo razonamiento.

CORTADO

Y para chirimoleo sabroso, el PRI se pinta solo. Fíjese usted que no hace pocos días, en el GOP mexicano (Great Old Party, para los no entendidos), un suceso inexplicable sucedió. Las secretarias cuchicheaban, los caballeros murmuraban, los políticos… bueno, esos no hacen nada… Pero bueno, el caso es que nadie se explicaba la desaparición de la fotografía del expresidente del CDE del PRI, Roberto Padilla Márquez. Y mientras las especulaciones pasaban desde la obra de algún espíritu chocarrero hasta la venganza de algún exaspirante frustrado, el susodicho ‘fotografiao’ de ofreció a reponer la tristísima pérdida, cosa que la comunidad entera de priístas agradeció profundamente, así que, con excelsa generosidad, Roberto Padilla repuso la foto perdida. Todo va muy bien hasta aquí, pero como nunca falta el méndigo reportero malhora que se nada fijando en fregaderas, este escriboso en turno se percató de que en la nueva foto, además de salir muy peinadito, Padilla aparece precisamente con el look actual, que incluye por supuesto el necesario hojalateo y pintura necesario para mantenerse ‘in’. Para terminar pues con esta especulación, ¿no habrá sido ese espíritu travieso el propio Padilla?… o que alguien explique, porque yo no me lo explico…

CON CHANTILLY

Y ya que agarramos de cliente al PRI, pues deje que le platiquemos otro chismorreo de esos… Pues resulta que tras cruentas, largas, penosas, truculentas y espesas negociaciones, la dirigencia del partido por fin hizo entrar en razón a Guadalupe González, quien se moría por contender por el segundo distrito federal electoral. El caso es que ya siempre la eterna aspirante aceptó a hacerse a un ladito, pero con una sola condición: que le pagara el partido el gasto que se vio ‘obligada’ a hacer por su guardarropa nuevo la pobrecita, pues ya ve usted que con eso de tener que estar de arriba para abajo pues obliga hasta al más pobretón de barrio a hacerse de ropita de diseñador para lucir bonito y presentable -no vaya a quedar mal el partido, faltaba más-. Todo indica que la dirigencia del partido por primera vez se puso sensible, impresionable, sentimental, afectiva, tierna, piadosa, delicada, emotiva, sensiblera, susceptible y blandita, por lo que accedió, aparentemente, a reponerle a la señora González su dinerito -pobrecita, dijeron-. Según algunos, la suma es de cualquier cosita, hasta eso, baratita la ropa, poco menos de doscientos mil pesitos… ¡Albricias…! Obviamente que estos jornaleros se ponen a pensar -y eso es malo- que en una de esas, meterse a contender por una candidatura es el verdadero negocio: me cuelo a la contienda aunque no tenga oportunidad; la hago de pex a la menor provocación; amenazo con impugnar todo; negocio mi salida; me llevo una lana… Más sencillo, imposible. Y si usted no lo cree, pues pregúntele al doctor Ríos Alba, que ya resolvió también sus gastitos…


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