Opinión

Las Drogas V

Clasificación general de las drogas

 

Una forma de analizar de la manera más completa posible cada fármaco y su influencia en la sociedad, es estudiándolo desde cada uno de los cinco siguientes enfoques:

1. Nombre y origen de la planta o producto que lo genera.

2. Composición química, que pasaremos por alto.

3. Psicopatología (“…Causa y naturaleza de las enfermedades mentales”).

4. Grado de adicción (Medida en que el consumidor de una droga se deja dominar por ella).

5. Estatus legal (De comercio libre, restringido o prohibido).

Ya hemos hecho algunas referencias relativas a los puntos 1, 3 y 4 desde el principio de esta serie. Ahora iniciaremos una excursión más específica a partir de la clasificación del tercero, con la aclaración de que no hablaremos de todo tipo de drogas sino sólo de las psicotrópicas, cuya definición conviene recordar: “agente químico que actúa sobre el sistema nervioso central, lo cual trae como consecuencia cambios temporales en la percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento”.

 

Subclasificación psicopatológica

(O de las toxicomanías)

 

Esta clasificación suele dividirse en “seis categorías principales:… opiáceos, hipnótico–sedantes, estimulantes, alucinógenos, Cannabis e inhalantes.” Sin embargo, la simplificaremos tratando de resumirlas en los siguientes tres temas:

3.1 Piscoestimulantes

Como su nombre lo dice, estimulan, activan. “Actúan acelerando los procesos mentales, haciendo que la persona que las consume se sienta más alerta y eufórica, aumentan la actividad motriz y se estimula el sistema cardiovascular. Las más conocidas son: la cocaína, la pasta base…”, la efedrina (precursor de la pseudoefedrina, las anfetaminas y las metanfetaminas) la nicotina y la cafeína (el popularísimo café; recordemos también la cafiaspirina a la que eran tan adictas las amas de casa y los ancianos) y, desde luego, la Coca cola (que nació de una fórmula en la que se utilizaron derivados de la hoja de la koka sudamericana, de la que se obtiene la cocaína, y de la nuez de Kola, que contiene cafeína).

En los finales de cursos de nuestra época preparatoriana, bebíamos litros de café turco que preparábamos con un kilo del auténtico Soconusco, que nos vendían en bolsas del ecológico papel de estraza en el molino “La Atómica”, o tabletas de Benzedrina -anfetamina substituida ahora por otros productos como el Adderall- que conseguía Raúl Castañón Estrada en la botica de su tío, para estudiar noches enteras en la oficina del Círculo de Estudiantes Aguascalentenses, ubicado en el segundo patio del Instituto de Ciencias (¿Se acuerdan mis compañeros cafeinómanos Enrique Núñez Borques y demás?). Con frecuencia el resultado era contraproducente y desastroso, porque, desconociendo el mecanismo para administrarla, llegábamos al examen matutino clareados por un Sol que parecía pintura abstracta, exhaustos, con taquicardia y los nervios destrozados, después de haber pasado el efecto de la droga…

3.2 Psicodepresoras, e hipnótico-sedantes

Éstas, por el contrario, calman, tranquilizan; “… atenúan o inhiben los mecanismos cerebrales de la vigilia actuando como calmantes o sedantes. En este grupo se encuentran tranquilizantes como las diazepinas, sedantes hipnóticos como el alcohol y el éter, barbitúricos como el cloroformo o el pentobarbital, y analgésicos narcóticos como el opio y sus derivados: la heroína, la morfina y la codeína.

3.3 Alucinógenas

Las de los famosos “viajes”. “Son aquellas drogas que alteran la percepción”. También son llamadas “visionarias y psicodélicas” debido a la “estimulación intensa de potencias psíquicas”, porque provocan sensaciones que no llegan al cerebro por medio de los sentidos, sino que surgen de la propia imaginación, es decir, del “alocamiento” de las neuronas que cortan su relación con la realidad y sueñan con escenas fantásticas, ya sean idílicas… o infernales.

Las más conocidas y antiguas son las empleadas en ritos mágicos tribales, como la mariguana (o marihuana si se prefiere), los hongos “alucinógenos” -como los internacionalmente conocidos de María Sabina en Oaxaca- o el peyote (mezcalina) de los coras, huicholes y demás tribus de la Sierra Madre Noroccidental, y la sintética LSD (dietilamida del ácido lisérgico) que tanto se usaron de los años sesenta a los ochenta del siglo pasado, con la Beatlemanía y el movimiento hippie.

La semana próxima iniciaremos un análisis de las drogas más codiciadas.  

Aguascalientes, México.


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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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