Opinión

A la sombra del caudillo

Hasta el momento el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) no ha sido más que una serie de actividades desarticuladas que van de noches bohemias a lecturas en voz alta, pasando por el teatro callejero. No se desestima el esfuerzo de llevar diversas expresiones artísticas lejos de los espacios habituales, pero de eso a reconocer la existencia de una estrategia de promoción y difusión cultural hay un largo trecho. Con el argumento de que el IMAC nació en medio de la crisis, entre sus logros se menciona contar con oficina propia, las difusas “cerca de 600 acciones” y una serie de verbos conjugados en futuro que prometen, ahora sí, algún día, gestionará recursos federales, colaborará con el Instituto Cultural de Aguascalientes y trabajará proyectos que incluyan a toda la comunidad artística y promuevan la participación ciudadana.

Ahora el IMAC se queda sin titular, de acuerdo a la nota de Mauricio Navarro (La Jornada Aguascalientes, marzo 7), la renuncia de Andrés Reyes la motivó el tiempo que dedica a la docencia en la UAA, “una exigencia tal que dificulta las labores de la administración pública”. Ante esa explicación, menos mal que Reyes no ganó la presidencia municipal en las elecciones pasadas, para estos días estaríamos sin alcalde.

Ahora el IMAC estará a cargo del maestro Víctor Sandoval, poeta y promotor cultural responsable del Premio de Poesía Aguascalientes, el Encuentro de Arte Joven, la Casa de la Cultura, la Muestra Nacional de Teatro, museos… La lista es interminable, la calidad y cantidad de sus logros permiten considerarlo uno de los caudillos culturales que con mayor vigor ha aportado a la creación de instituciones.

El IMAC a la sombra del experimentado caudillo promete. Si logra elaborar y establecer un proyecto hasta es posible que despierte a la adormilada comunidad cultural. A su favor cuenta con la experiencia y la capacidad de una larga y fructífera trayectoria.

Los riesgos para el maestro Sandoval son las expectativas que genera su llegada al IMAC, la idea de una institución posible, que se enfrente a la desidia gubernamental. Como ejemplo, el estado de incertidumbre permanente del Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes, CIELA Fraguas, proyecto que mucho le debe al autor de Trovas de amor y desdenes y hoy abandonado a la inercia.

Al regreso de Víctor Sandoval a Aguascalientes se inauguró el CIELA Fraguas, ahí están sus libros, sus cuadros, un espacio que se ideó plural para que los interesados en la literatura tuvieran un lugar de encuentro. No podía tener mejor futuro un organismo que crecer a la sombra del caudillo y, sin embargo, este centro cuenta cada vez con menos recursos, una biblioteca abandonada, sin personal que atienda, un espacio subutilizado y todo por caprichos administrativos (sí, también en esta tierra de la gente buena funciona el “no le doy porque no me cae bien”), con una dirección enfrentada a los eternos rencorosos, los artistas que confunden acné con rebeldía, los chismosos de café que piensan que elegir a un funcionario para un puesto público relacionado con la cultura es servir una orden de tacos de buche, es decir, entregarlo al primer guanabí que levante la mano y diga “yo quiero”. Los mismos que ya se preparan para el besamanos y caravanean al maestro Sandoval en el café, son quienes en los hechos desestiman su legado en el CIELA, a eso y a esos tendrá que enfrentar desde su nuevo puesto.

La creación del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura sigue siendo la enorme oportunidad de generar un proyecto incluyente que impulse todas las expresiones artísticas, preserve y difunda el patrimonio cultural, integre las diversas zonas que fuera del centro de la ciudad buscan los espacios de encuentro.

La mejor de las suertes para el maestro Víctor Sandoval, la peor para sus aduladores. n

 

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Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

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