Economía

Alguien soltó un calcetín con lodo en la UAA, y esto fue lo que pasó

El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad”.-

Thomas Füller

 

Se lumen proferre.-

Desiderio Macías Silva

 

No obstante lo que puedan significar las frases antes leídas, la pretensión no es enjuiciar a nadie, ni es mi función, ni tengo capacidad, de ninguna índole, para ello, sólo entrego, al arbitrio de mi director, el resultado de las indagatorias realizadas a partir de que llegaron a la redacción de La Jornada Aguascalientes correos electrónicos, maledicentes no sólo por lo que denunciaban, sino porque los remitentes recurrían a las sombras para lanzar el ataque, cuando a la luz, se hubieran visto mejor.

Finalmente, los anónimos sirvieron para que el rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, así lo ha declarado, renuncie en lo sucesivo, en lo más posible, a los discursos elaborados; y recurra en cambio, a su capacidad de improvisación. “El que se quema con leche, hasta al jocoque le sopla”, dijo.

Sin embargo, los anónimos habían mostrado que algo había detrás, y aquí mostramos lo que encontramos, para que el lector saque sus conclusiones. Yo, tiro la piedra, pero no escondo la mano, pero no dejo de utilizar, en parte, las herramientas que propusieron los iniciadores: el anónimo, ya que tanto les gustan.

Al preguntarnos qué fue primero, si la gallina o el huevo, concluimos que habrá qué comenzar por referir lo que se supone “no presumimos la verdad absoluta- que ocurrió, tiempo atrás, y que fue derivó, actualmente, en la renuncia voluntaria del decano del Centro de Ciencias Agropecuarias (CCA), José de Jesús González Gutiérrez, y el despido de Enrique Guillermo Hernández Ayala, quien era el encargado de la Posta Zootécnica. Fue, a raíz de que publicamos en este espacio “Cortando por Lozano- esos movimientos en el CCA, que se generaron los anónimos contra el rector, dentro y fuera de la Universidad, intimidatorios algunos, demandantes otros, como en el caso del secretario particular, Marco Antonio Gallardo Cabrera, cuya cabeza pedían y que la obtuvieron como trofeo. Concretamente, los anónimos nos dieron la pista para llegar a lo que ahora planteamos, por lo que les estamos agradecidos.

Volviendo un poco atrás, a sugerencia precisamente del anónimo que decía ser “estudiante de la carrera de Derecho”, revisamos “lo que no se revisó en su oportunidad”, y encontramos a Hernández Ayala como decano del CCA, con toda la Posta Zootécnica bajo su mano, y con “Pepillo”, como se conoce a José de Jesús González Gutiérrez, como su brazo derecho. Esto, siendo rector Felipe Martínez Rizo. Luego, en la rectoría de Antonio Ávila Storer, Nara Guerrero, como decana, sustituye a Hernández Ayala, y designa un administrador especial para la Posta, con lo que se frenan muchas de las irregularidades que detectó.

En la comunidad universitaria se tiene una opinión poco edificante de Enrique Hernández Ayala, sobre todo debido a que “traicionó” a Felipe Martínez Rizo, para aliarse con Luciano Tlachi Lima.

Sorpresivamente, hallamos que “Pepillo” y Hernández Ayala siempre hicieron mancuerna en el Centro de Ciencias Agropecuarias; cuando Hernández Ayala trabajó en la Codagea, luego de que Nara Guerrero lo sustituyó, se llevó a González Gutiérrez, y cuando éste es nombrado decano del CCA, en sustitución de Nara, lógicamente atrae a Hernández Ayala para que se encargue de la Posta Zootécnica, hasta que le detectan los malos manejos, que es el tema que nos ocupa.

Es en 2007, siendo rector Rafael Urzúa Macías, cuando maestros y trabajadores reportan insistentemente, que con el regreso de José de Jesús González Gutiérrez, como decano, y de Enrique Hernández Ayala como administrador de la Posta, resurgen “problemas graves”, porque desde su estancia anterior “Pepillo” tenía fama de que sustituía las vacas gordas de la UAA, con vacas flacas de su rancho, y es ese, uno de los renglones que ahora están bajo investigación y corroboración, lo mismo el hecho de que con frecuencia, los porteros de la Posta encontraban en los vehículos de funcionarios, grandes cargamentos de productos de esa factoría, y que representaban merma para las finanzas de la institución.

Todo eso hace que Urzúa Macías recurra a crear un “Departamento de Auditoría”, dependiente de la Rectoría, para atender funciones que escapan a la capacidad o marco normativo de la Contraloría de la UAA, que depende de la Junta de Gobierno. De esa forma, empiezan a documentar las irregularidades en la Posta, a partir de agosto de 2007.

Empieza la contraofensiva

Cuatro meses después “diciembre de 2007-, mientras el Departamento de Auditoría avanza en sus indagatorias, llega el momento de elegir al nuevo integrante de la Junta de Gobierno, porque  Vicente Moreno Rincón se retiraría, al cumplir la década de rigor.

Para entonces, la gente del Centro de Ciencias Agropecuarias tenía tiempo demandando un lugar en la Junta de Gobierno, donde se busca que todos los centros estén representados, pero no lo habían logrado, debido a que por ser una comunidad pequeña, los demás centros les ganaban. Pero Urzúa Macías les abrió la posibilidad de que compitieran por ese escaño.

Así, para elegir al sustituto de Vicente Moreno, se registraron tres candidatos: Enrique Hernández Ayala, del Agropecuario; Bonifacio Barba y Moisés Rodríguez Santillán, ambos del Centro de Ciencias Sociales. La lógica indicaba que, por la razón antes señalada, las posibilidades del CCA eran muy escasas, y que la pugna se daría entre Barba y Rodríguez Santillán. Sin embargo, algo sorprende ocurrió, y desde la primera ronda “fueron necesarias tres-, Enrique Guillermo Hernández Ayala se puso a la cabeza de las votaciones y, al final, no fue difícil concluir que los votos de la gente de Bonifacio Barba se fueron la urna de Hernández Ayala, con lo que el ex Procurador, Rodríguez Santillán, quedó en segundo lugar de la votación, no obstante sus escasos votos.

De ese modo, el Centro de Ciencias Agropecuarias tuvo, aunque efímeramente, un representante en la Junta de Gobierno, y fue en el primer informe del Rector Rafael Urzúa Macías, donde se le tomó protesta a Hernández Ayala quien, sin embargo, nunca llegó a ocupar su sitio en ese órgano colegiado porque, en la víspera de su integración, se descubrieron las triquiñuelas en que se basó su despido como maestro de la UAA.

De lo que pasó en las elecciones del sustituto de Vicente Moreno, se comenta en “radio pasillo”, y de ello el tiempo dará la razón a quien la tenga, que gente de Ciencias Sociales se unió a gente del Centro de Ciencias Agropecuarias, es decir, que los de José de Jesús González Gutiérrez (Enrique Guillermo Hernández Ayala) hicieron pacto con Daniel Gutiérrez Castorena (Luciano Tlachi Lima); aquellos, con la intención de contar en la Junta de Gobierno, con un defensor ante lo que pudiera resultar de las auditorías; estos, los de Ciencias Sociales, para tener un voto más en la Junta de Gobierno, para cuando se lleguen las elecciones y Daniel Gutiérrez Castorena se lance como candidato.

Pero adicionalmente, ambos grupos, según las estimaciones que se hacen en la comunidad universitaria, y con las que pueden no estar de acuerdo, con esa fuerza pretendida en la Junta de Gobierno podrían, por una parte buscar minar la fortaleza moral del rector y, por otra, quitarle votos al interior de la Junta de Gobierno a Ernestina León, actual Secretaria General, a quien desde ahora ven como viable candidata a sustituir a Urzúa Macías, quien se encuentra en el segundo año de su segundo periodo en la Rectoría.

Pero la estrategia falló, debido a que al presentar resultados el Departamento de Auditoría, de la revisión realizada al Centro de Ciencias Agropecuarias, y en particular a la Posta Zootécnica, se le presentan al decano, José de Jesús González Gutiérrez, “peón” de Hernández Ayala, y opta por renunciar, sin un esbozo de defensa; y Hernández Ayala es destituido como catedrático de la UAA, y al perder la honorabilidad, queda automáticamente fuera de la Junta de Gobierno, a la que nunca, de hecho, llegó, porque la auditoría no le dio tiempo.

De lo primero que se supo de la revisión, y que lo publicamos en este espacio, es que el apiario de la UAA sufría una especie de sabotaje, en tanto que el de Hernández Ayala, instalado también en la Posta, “escurría de pura miel”, que le vendía a la UAA, para que pudiera cumplir los pedidos. Hernández Ayala ha dicho, según lo trascendido, que los cajones no eran suyos, sino de uno de sus hijos, pero el caso es que los cheques salían a su nombre.

“Pepillo” por su parte, no quiso meterse en más problemas y renunció a la coordinación del CCA, sin intentar defenderse, quizá con la esperanza de que a cambio, las autoridades universitarias lo dejen en paz, lo que difícilmente ocurrirá si se le comprueba complicidad. Administrativamente es cómplice de lo que haya hecho Hernández Ayala, y en lo que habrá contado con la participación de otros funcionarios y empleados.

De lo que se sabe de Hernández Ayala, es que sí emprendió su defensa, pero no parece que le vaya a servir de mucho, porque la dirigió hacia causas políticas, que es una venganza, dicen que dice, porque ganó la elección de miembro de la Junta de Gobierno. Pero los cargos que pueda hacerle la UAA, no serán por ganar la elección, eso es seguro, sino por cuesiones administrativas.

La revisión de cuentas

A raíz de que la Dirección de Auditoría, creada por el rector, presentó los resultados preliminares y que no dejan duda de la existencia de anomalías en perjuicio de las finanzas de la UAA, Urzúa Macías estuvo en condiciones de solicitar a la Junta de Gobierno, la intervención de la Contraloría Interna, y ésta procede a contratar un despacho privado, para mayor transparencia.

Es entonces que se da la renuncia de José de Jesús González Gutiérrez y el despido de Enrique Guillermo Hernández Ayala, y su publicación, en La Jornada Aguascalientes, de lo que se derivaría la lluvia de correos electrónicos desde cuentas como “[email protected]” y “[email protected]”, de supuestos remitentes como “Carlos Ramírez Ramírez” y “Mariano Flores Aguilera”, denunciando desde las sombras del anonimato el plagio, por parte de quienes elaboran los discursos del rector, de un texto publicado en el diario español El País, y de lo cual dio puntual cuenta La Jornada Aguascalientes, lo mismo que, poco después, de correos similares en los que “con la misma vara”, nos daban a conocer los nombres de los supuestos personajes “La Pandilla del 8, responsables de la guerra sucia que se está desatando contra el rector y su gente”: ¨-Luciano Tlachi Lima (”El Capo”), Daniel Gutiérrez Castorena (El Decano), Pablo Gutiérrez Castorena (el hermano incómodo), Víctor Moreno, Juan Antonio Vera, a quien señalan como “un verdadero maestro en las artes de mandar anónimos desde la computadora que la universidad le asignó”, y me dicen incluso, que si alguien tiene duda acerca de ello, que le pregunten a Hugo Alejandro García; Flavio Hugo Ruvalcaba Márquez, el secretario administrativo, a quien identifican como el encargado de organizar la “guerra sucia”; Apolinar Soto Rangel, a quien identifican como “El ACIUAA II”, por la lucha que sostiene contra la mesa directiva actual, por la dirigencia de ese organismo; Juan Carlos Moreno Aguilera y, como presunta enlace con la “mafia del agropecuario”, figura Edith Hermosillo, a quien identifican como pareja de Efraín Islas Ojeda-. En carta enviada a La Jornada Aguascalientes, Flavio Hugo Ruvalcaba se deslindó de los señalamientos que se le hicieron.

Ahora, con referencia al párrafo anterior nos dicen, mediante el sistema de “comunicación” establecido por “Carlos Ramírez Ramírez” y “Mariano Flores”, que el grupo de Tlachi Lima y Daniel Gutiérrez, “al ver que empiezan a caer las cabezas de sus aliados, en una lucha desesperada por la supervivencia tratan de asustar al rector, denuncian supuestas irregularidades, señalan errores de la administración, maximizándolas, para distraer la atención y quitarle credibilidad al rector buscando que llegue debilitado al término de su gestión y no influya tanto en la decisión de la sucesión”.

Agregan los comentarios en “radio pasillo” de la UAA, que a fin de cuentas, todos los anónimos van dirigidos a que el rector desista de sus acusaciones contra los involucrados en las irregularidades descubiertas en la Posta Zootécnica, quieren ganarse a la Junta de Gobierno.

A propósito de la destitución de Enrique Guillermo Hernández Ayala, corresponderá a la Junta de Gobierno fijar la fecha para reponer el procedimiento de elección, en el que podrá volver a inscribirse Moisés Rodríguez Santillán, y quizá también lo intente Bonifacio Barba. Por lo que toca al Centro de Ciencias Agropecuarias, ya fue elegido decano Mario Alejandro López Gutiérrez, en sustitución de José de Jesús González Gutiérrez, quien renunció.

Si Hernández Ayala lograse salir limpio de la auditoría y demandase su restitución, volvería como catedrático, pero no como miembro de la Junta de Gobierno, dado que se da por extinguida su condición de “honorable”, según estiman los conocedores de la norma universitaria.

Cabe señalar que en algún momento, el grupo de Tlachi Lima y Daniel Gutiérrez Castorena fue aliado de Rafael Urzúa Macías; lo apoyaron en su candidatura para la rectoría, por el interés del Centro de Ciencias Sociales. También fue, en su momento aliado “circunstancial”, de “camino”, José de Jesús González Gutiérrez, mas no aliados incondicionales, como podría considerar el rector a personajes Mario Andrade, Francisco Álvarez, entre otros decanos y catedráticos.

A Tlachi Lima y Gutiérrez Castorena se les identifica como un grupo político que siempre ha tenido cierta presencia en el Centro de Ciencias Sociales, que se consolidó cuando tuvieron el control de la ACIUAA, con Tlachi en la presidencia, cargo que le “heredó” a Daniel Gutiérrez y que luego perdieron con el grupo de Gustavo de la Cerda; trataron de recuperarla en los tribunales y fallaron, lo mismo que al enfrentar a Isabel Almeida; lo que al interior de la UAA se comenta, es que para ese proceso electoral pidieron apoyo del grupo en la rectoría, pero la administración se abstuvo de participar en asuntos que son de la competencia exclusiva de los catedráticos e investigadores.

De aquella “directiva” que encabezó Apolinar Soto, y que se conoce como “ACIUAA II”, el único que salió bien librado fue José de Lira Bautista, al aceptar la dirección del Departamento de Filosofía, del CCS.

 

Resurgimiento de “Los Filipinos”

No ajeno a los acontecimientos que se narran fue el regreso de Felipe Martínez Rizo, tras renunciar al Instituto Nacional de Evaluación Educativa. De inmediato, “radio pasillo” difunde que está en marcha la reconformación del grupo “Los Filipinos”, y Martínez Rizo se fortalece con rapidez, porque nadie desconoce que puede ser rector otra vez, porque sólo lo fue un periodo.

Ese pensamiento prende focos rojos en el grupo de Tlachi Lima-Gutiérrez Castorena. Martínez Rizo es para aquellos como tener el enemigo en casa, y si pretende ser rector otra vez, y gana, no sólo los dejaría en el camino en ese afán, sino que también podría quitarles el control del Centro de Ciencias Sociales, y si tal cosa ocurre, podría irse “hasta la cocina” y hurgar aquí y allá.

El control de un Centro da poder, provee aliados, mayormente cuando unos cuantos se reparten el pastel. Por ello una elección no es sólo ganar un puesto. Quien pudiera tener un mayor interés personal en conservar ese poder, sería el propio decano Daniel Gutiérrez Castorena, porque, de otro modo, se vería en serias dificultades cuando salga a la luz un asunto de cierto doctorado que anda por ahí flotando en el ambiente.

Otro personaje muy conocido que es lanzado al “ruedo” en este tema universitario mediante “radio pasillo” y mensajes anónimos, y en el que la cita bíblica “con la vara que mides serás medido” aparece con mucha frecuencia, es Jesús Eduardo Martín Jáuregui, a quien se menciona, por un lado, como el primero que supuestamente hizo notar el plagio del rector de un texto sobre Darwin, y por otro, que ha dicho, a quien quiera oírlo, entre ellos a don Víctor Sandoval, que el autor de los correos anónimos “Fue el Chamuco” Enrique Rodríguez Varela, quien fuera autor de El Ahuizote, una publicación burlesca que aparecía en la página web de agseso.com, de Germán Castro, hasta 2006 y que se ocupaba de temas universitarios. Empero, hay razones para dudarlo, ya que desde antes de que salieran a la publicidad los anónimos, el ahora precandidato del PRD a diputado federal por el segundo distrito había establecido una relación de suyo interesante con el rector Rafael Urzúa Macías. Pero, en todo caso, el asunto está abierto, sobre todo si, como dicen, que Martín Jáuregui trata de curarse en salud.

Finalmente, sólo queda preguntarnos: ¿Habrá más anónimos?

Y podemos adelantar que, sí.


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