Opinión

Las Drogas XV Mari Juana

“La cucaracha, la cucaracha,

ya no puede caminar.

Porque no tiene, porque le falta

marihuana que fumar.”

Canción popular mexicana

 

La marihuana es otra de las plantas sagradas más antiguas y una de las drogas más folklóricas, inspiradora e inspiración de muchas obras de arte en el mundo entero.

Pero también ha sido un importante auxiliar de la humanidad; desde unos 8 mil años antes de Cristo ya le daban uso en China a las resistentes fibras de su tallo para la elaboración de herramientas útiles. De ahí se derivó la manufactura de cuerdas, hondas, redes, lonas, “velas navales y piezas de barcos, cordajes,” cabos, jarcia en general y textiles diversos, e incluso papel. Esa materia prima se llama cáñamo, nombre que también recibe esta planta.

Su nombre científico es cannabis sativa, que significa caña cultivada; es originaria de las tierras templadas del Himalaya y su uso como droga ritual, terapéutica, adivinatoria y recreativa podría remontarse al milenio tercero a.C. en la India y Nepal, de confirmarse que el famoso “soma” que se menciona en los Vedas se refiere a esta droga; en todo caso, está comprobado que en el año 700 a.C. ya se le daba ese uso ritual en China; por su parte, los escitas, que aprendieron de los arios a confeccionar telas de cannabis -y celebraban orgiásticas ceremonias quemando semillas en sus baños de vapor- la llevaron hasta Medio Oriente, todavía en la época de los imperios persa y asirio, llegando probablemente a formar parte, en Grecia, de los ritos dionisiacos hacia el Siglo quinto a.C.; en Judea la usaban, entre otras cosas, para sedar a las parturientas; en todo caso, es seguro que para el año 500 d.C. ya fuese bien conocida en toda Europa.

Su nombre original en la India es la palabra sánscrita Ganjika o Ganjah, que según los adeptos de la religión Rastafari en la isla caribeña de Jamaica, está formada por la primera sílaba del sagrado río Gan-ges y la primera del nombre de Dios (Jah-vé). La consumen ritualmente “para expandir su nivel de conciencia en las meditaciones”.

En inglés se llama hemp o weed (mala yerba). El vocablo “mota” se usa en México, Guatemala, El Salvador y Costa Rica.

Aparentemente, el popular nombre de “Marihuana”, “Mariguana”, “Marijuana” o “Juanita” es de origen mexicano; no lo creo, pues para empezar no existió en nuestro continente hasta que la trajeron los europeos.

Es cierto que las velas que usaron Cristóbal Colón y Hernán Cortés eran de cáñamo, pero igual eran las de los conquistadores ingleses. Y no sólo las velas de los barcos; la tela de la propia bandera de los Estados Unidos era de fibra de cannabis y “los papeles con que se declaró su independencia fueron confeccionados”, precisamente, con “hemp paper”, es decir, papel de marihuana.

La utilización de la planta para todos esos menesteres en los Estados Unidos tenía que traer como consecuencia su uso como droga; pero como los entonces puritanos blancos -supuestamente “devotos cristianos”- no podían reconocer que la fumasen, entonces quisieron “colgarle el muertito” de su uso a los esclavos negros, como si cuando los hacinaron encadenados desde África les hubiesen permitido traer equipaje; como eso no se los creyó nadie, en el Siglo diecinueve pretendieron adjudicársela a los colonos mestizos de los territorios arrebatados a México, bautizándola como María Juana (en lugar del español cáñamo) o Mary Jane (en lugar del inglés hemp), terminando en el pocho nombre -tenía que ser- de Mary Juana o Mari Juana. Y aunque los pobladores ex-mexicanos -a quienes les tocó el trabajo de cultivarla- también aprendieron a consumirla, el asunto no pasó de folklore y jolgorio con agringada crítica moralina autoexculpatoria.

Así creo yo que surgió el famosísimo nombre de Marihuana o Mariguana, que es el usual en los países de habla inglesa y española, aunque se ha empezado a popularizar en otras regiones por el fenómeno del narcotráfico, nacido apenas en el siglo veinte. n

     (Continuará)

_______________________

Fe de erratas: En el capítulo XIV dice: “El Sedalmerk, por ejemplo, indica que la dosis es de 2 tabletas en 24 horas”. Debe decir: “3 en 24 horas”.


Vídeo Recomendado


The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

No Comment

¡Participa!