Opinión

¿Boleta o voto?

Y  mire usted… ahora resulta que con esta campaña electoral, surgen “nuevos” tipos de voto. El voto blanco, que según sus defensores es dejar la boleta electoral en blanco y depositarla en la urna y el voto cruzado por el cual sus defensores promueven que los ciudadanos crucen la boleta electoral.

¿Qué dice la ley electoral al respecto?, según el código electoral vigente, sólo existen los votos válidos y los votos nulos. Las boletas de aquellos electores que no se presentan a ejercer su derecho, son inutilizadas y sólo son eso, boletas, no votos.

Esta mañana me desperté preguntándome ¿a quién le conviene que  el ciudadano acepte convertir su voto, su elección, su determinación, en una simple boleta depositada en la urna? La respuesta es obvia, a quien o quienes obtengan del caos y la confusión una ganancia.

Vamos por partes. En el caso de la solicitud que ha permeado para dejar en blanco la boleta electoral ¿cuál es el mensaje?, ¿ustedes decidan por mí? ¿tengo pereza de reflexionar?, ¿voto blanco, mente en blanco?. Lo cierto es que no hay un mensaje único, ya que los motivos pueden ser infinitos, no hay un mensaje claro, ya que se deja a la interpretación. Lo más penoso es que no hay un mensaje común y legítimo, ya que quienes han motivado esta conducta, como aquí evidenciaremos, persiguen un objetivo que nada tiene que ver con la candidez de quien los sigue.

Las razones anteriores aplican igual para el voto “cruzado”, con el añadido de que la confusión sembrada en el electorado es aún mayor, puesto que se les solicita anular su voto cruzando la boleta y al mismo tiempo se les pide escribir una leyenda en la misma; luego entonces: primero invalido mi derecho y luego pretendo ejercer (y por lo tanto legitimo) la vía de expresión que acabo de cancelar. ¡Vaya solución! Al margen de que por ley, las leyendas que se asenten en las boletas serán ignoradas y sólo contarán como votos nulos.

Vayamos al asunto de los promotores de ambas opciones, por lo menos de los que yo, en lo personal he presenciado.

Tuve el desagrado de observar una lección simulada, de cómo realizar el voto cruzado en el show televisivo “Notifiero”.  Teniendo como fondo el poster de una mujer semidesnuda, “brozo” instruyó paso a paso a un personaje con apariencia de militar llamado “soldado rascón”, cuya función es servir de patiño, es decir de payaso, al conductor: otro payaso. El tal “rascón” (payaso del payaso) fue siguiendo fielmente y sin cuestionar (tal y como desean que lo hagan los electores) las instrucciones de su payaso jefe, hasta que finalmente depositó su voto cruzado en una falsa urna.

La otra promotora de que he sido testigo, a través de los medios de comunicación, ha llamado a la ciudadanía a convertir su voto en una boleta en blanco… me refiero a Dulce María Sauri. La señora fue designada (no electa) gobernadora de Yucatán y no terminó su mandato, enviando su renuncia por fax. Recientemente, Dulce María pretendió reelegirse como gobernadora de la misma entidad, y buscó postularse como candidata por el PRI. El Partido decidió no ir con ella y contendió con una candidatura joven y fresca con la cual arrasó en las urnas y rescató a Yucatán del panismo ultra conservadurista apoderado de esa entidad.

Así las cosas, estimado lector, una vez más pregunto: ¿quiénes ganan con la confusión?, ¿el mensaje de quién estarán llevando los electores que caigan en su estratagema?

Por mi parte, apreciable lector, yo ejerceré responsablemente mi derecho al voto universal, libre, secreto, directo e intransferible. Me niego rotundamente a transferir mi decisión a intereses que no me quedan claros. En definitiva mi voto tendrá voz, será un voto válido con un mensaje claro. Por supuesto mi voto será rojo e invito al apreciable lector, a darle color y valor al suyo.


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Isidoro Arméndariz

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