Opinión

La Elecciones (Primero de dos) Democracia Directa

Porfirio Muñoz Ledo, en su columna “Bitácora Republicana” de La Jornada Aguascalientes, nos convoca a generar “con urgencia un llamado distinto a la rutina sexenal del 2012”. (“El derrumbe”, 22 de mayo).

Su llamado es pertinente, porque la oportunidad de provocar el “inmenso sacudimiento” sin violencia, indispensable para evitar “la instauración de un protectorado extranjero” se está agotando y “Lo que no hagamos por la vía pacífica  nos va a ser cobrado por la violencia… votar en conciencia es nuestro deber patriótico.” (“¿Diputados para qué?”, 15 de mayo).

Una forma de hacerlo consiste en generar una idea que concentre la fuerza de los individuos en un haz de voluntades que ponga en evidencia al sistema y utilizar ese potencial para reformar la estructura electoral y judicial actualmente al servicio de la plutocracia (gobierno de los ricos), sometiéndola al interés de quienes vivimos de nuestro trabajo -que somos la inmensa mayoría- y así construir desde abajo un proyecto de Nación que supere el socavón económico, político, social, cultural y ético que nos han impuesto los de arriba.

Le tomo la palabra a Muñoz Ledo y paso a presentar mi propuesta. Argumentos:

LOS PARTIDOS POLÍTICOS NO EXISTEN. Ninguno de los actuales cumple con el propósito para el que fueron creados. No entro en detalles porque eso requeriría espacio del que no disponemos; sólo me remito al hecho de que todavía hace un siglo el militante de un partido (al que tenía que sostener con sus aportaciones) no sólo conocía a fondo su ideología y estaba íntimamente identificado con ella, sino que era capaz de defenderla con su propia vida para beneficio de todos. Ahora, en cambio, tanto los partidos como muchos de sus miembros son saltimbanquis, pues los primeros son capaces de designar candidato a cualquier sinvergüenza que les garantice llegar al poder o mantenerse en él y los segundos cambian de partido como cambiar de calcetines con tal de vivir como príncipes: cobrando fortunas sin trabajar.

ABSTENCIÓN ELECTORAL ES ESO: NADA. Error producto de la ignorancia, la indolencia, la enajenación, el hartazgo, la desesperanza, el juicio equívoco.

VOTOS NULOS O EN BLANCO SON BALAS PERDIDAS. Dejar el voto en blanco es darle la oportunidad al fraudulento para que lo llene a su antojo. Tacharlo todo sin aportar nada es inexpresión, golpe al aire, desahogo estéril, onanismo político.

EL VOTO NO ES UNA DÁDIVA: Los trabajadores de la revolución industrial hemos conquistado la ciudadanía y el correspondiente derecho a un arma demoledora: el voto. Y es también una obligación cuyo desperdicio el sistema no castiga porque no le conviene.

PROTESTA CON PROPUESTA, VOTO EFECTIVO. Los ciudadanos debemos cumplir con la obligación de votar para conquistar el derecho de exigir. El voto con mensaje -libre y creativo- unifica y obtiene resultados. Primer ejemplo: Hacia 1965, la inmensa mayoría de los cariocas votaron por el rinoceronte del zoológico para gobernador del estado de Guanabara (Río de Janeiro, Brasil); el candidato de la dictadura no soportó la presión y renunció al triunfo pírrico que le dio el conteo electoral. Segundo ejemplo: el que nos recordó en Crisol Plural Ricardo Barba en su artículo “Votar o botar, he ahí el dilema”, cuando a la voz de “Que se vayan todos”, la ciudadanía unificada argentina “obligó a la clase política pampera a replantearse un nuevo actuar de frente a la sociedad que los rechazaba”.

DEMOCRACIA DIRECTA. El que esto escribe ha estado ejerciendo su voto razonado desde hace muchos años utilizando el espacio de la boleta destinado a “otros candidatos”, para protestar en contra del sistema y proponer soluciones. Si alguien está interesado en sumarse al propósito, considere la conveniencia de ejercer el suyo votando por “Democracia directa”.

El viernes próximo explicaré porqué.

Aguascalientes, México, América Latina

* Ex observador electoral.


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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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