Opinión

Votos con nombre y apellido V (y última)

(¿Y después del  5 de Julio, qué  esperamos?)

No hay movimientos sociales de generación espontánea. Tampoco hay transformaciones sustantivas del sistema  social que se generen  desde la cúpula del poder,  la historia lo certifica.  No son axiomas que obliguen a prescindir de pruebas para demostrar su validez. El movimiento estudiantil del 68 no  puede reducir su origen a un pleito entre preparatorianos, ni el movimiento Vallejista era una simple pugna por el liderazgo sindical. Los dos, por mencionar sólo ésos, fueron sofocados por la brutal represión de los gobiernos en turno. 

Indiscutiblemente, México sufrió una transformación después de esa fecha, aún presente.  Han pasado más de cuarenta años. El Darwinismo político-social  ha tenido un lento desarrollo. Las presiones han venido desde la base social, rompiendo la resistencia de la rígida estructura política.

Cuando parecía que el conformismo había sentado reales, la clase política mostró sin pudor alguno su verdadero rostro. Olvidó las formas y los fondos y  su actuar ahora  es grosero y cínico.  Ha hecho de la corrupción su terreno de desarrollo. No existe ética ni moral que los contenga un poco en sus apetitos personales y de facción.  La búsqueda del beneficio, aquí y ahora, desplazó al bien común. Así es el comportamiento de la fauna política.

La sociedad se hartó y exige cambios rápidos y concretos. Otorga una oportunidad más a través de la única forma a la que tiene de expresarse pacíficamente: el voto.  Después del 5 de julio no será igual. Los quinientos que relevarán a otros quinientos llevarán en las alforjas la inconformidad social. Los que controlan a los nuevos quinientos, los partidos políticos, deberán modificar su papel.

 Ya se ha manifestado amplia y explícitamente la ciudadanía con el movimiento virtual y silencioso de la forma como votará el próximo domingo. Para no pecar de ingenuos, es de sobra conocido que la configuración que tendrá la cámara de diputados, será aquella que hace meses han revelado las encuestas.  Tampoco se desconoce que llegarán a ocupar curules personas indeseables, sin merecimientos intelectuales para estar ahí, pero no podemos desconocer que los habrá con inteligencia para codificar las demandas sociales que se han expresado durante el proceso electoral.

Los partidos de más permanencia que tres años, no pueden retozar con los resultados y también tendrán que reencontrarse con la sociedad y ser verdaderos instrumentos de la misma.  Las autoridades electorales deben dejar de ser omisas, sumisas  y complacientes con los poderes establecidos y fácticos.

No caeremos en opciones maniqueas sobre el comportamiento de la sociedad y la clase política: los buenos y los malos, los incorruptibles y los corruptos.  Lo que es claro es el reclamo generalizado de un cambio del sistema. La tarea mas compleja que se tiene que hacer es recuperar la confianza.  Tarea de largo plazo, puesto que las estructuras son fuertes.

El movimiento por la anulación del voto y por el voto por candidatos no registrados es la expresión de inconformidad legítima de que hará uso buena parte del electorado.  Que no  olvide, quien resulte ganador,  que su legitimidad será cuestionada por el número.  Que los hechos en beneficio de la comunidad representada les pueden otorgar lo que no alcanzaron en las urnas.  Que no olviden que serán representantes de un distrito total, aún de los que no votaron por ellos o se abstuvieron o nulificaron su voto.

Los que se abstengan, nulifiquen o voten por candidatos no registrados no perderán derechos. Su acción no les impedirá en ningún momento exigir resultados y comportamientos.

Hay quien tipifica éstas elecciones intermedias como un laboratorio que prefigura las elecciones presidenciales del 2012, sin embargo, en el ámbito local, debemos recordar que tendremos elecciones en el 2010.  Gobernador, alcaldes y congreso serán renovados.  Los aspirantes, con meritos o sin ellos, sin respeto por la campaña federal, aprovecharon los espacios para dejarse ver. Ojala aprendan la lección. La ciudadanía si la aprendió.

Por nuestra parte, haremos uso de todos los recursos legales a fin de individualizar, tanto los votos nulos, como los votos por candidatos no registrados, a fin de conocer el abanico real de causas y el conocimiento de ciudadanos con merecimientos para representar a una sociedad agraviada y molesta con la clase política actual. No importan las expectativas bajas. Se habrán de agotar los recursos legales.

 Los ciudadanos tendremos casi dos meses después de las elecciones y antes de que rindan protesta los nuevos diputados, para verificar de qué están hechos. Debemos hacerles llegar por cualquier vía las exigencias ciudadanas para que las incorporen sus agendas legislativas. Habremos de obtener compromisos, no importa que no firmen ante notario. Les haremos ver que seremos implacables con la rendición de cuentas y el cumplimiento de promesas. Les restregaremos hasta el cansancio que serán representantes de la población de un distrito y no de un partido.

La oferta de candidatos fue muy pobre. Los que resulten electos no serán los menos malos, sino el producto de la movilización que realicen sus partidos. Eso no los exime de rendir cuentas a la ciudadanía.

Lo he decidido: votaré por un candidato no registrado que, con mucho, supera en inteligencia, probidad, honestidad, trayectoria y compromiso social a los del  elenco que se nos presentó.


Vídeo Recomendado


The Author

Fernando Rivera Ibarra

Fernando Rivera Ibarra

No Comment

¡Participa!