Opinión

Casi como un domingo cualquiera

Como todos los domingos, me desperté a las 9 am. Sacudí la pereza y me levanté de la cama. Ya con un cigarrillo en los labios fui a la cocina a preparar café. Me asomé a la cochera para ver si ya habían dejado La Jornada Aguascalientes; nada, todavía no. Me serví una taza de café caliente, sentí su rico sabor en la boca y todos mis sentidos se abrieron al mundo. Prendí la computadora y me puse a revisar los correos, después seguí con la prensa local. En las noticias, más de lo mismo: información del proceso electoral y la confrontación de palacios, destacándose la prudencia y mesura de los inquilinos del palacio menor. Después despaché las columnas y los artículos de opinión, más la estupenda sección de “La semana en imágenes” de nuestro diario anfitrión.

Otro cigarrillo y la segunda taza de café (en una taza blanca conmemorativa del 30 aniversario del Premio de Poesía Aguascalientes, y los recuerdos afloraron en cascada; tabaco y café son dones celestiales, como dijera el poeta colimense Víctor Manuel Cárdenas, “Dejar de fumar es traicionar a dios / es no cumplir con el designio”. No creo en dios pero tampoco tengo nada contra él, así que mejor sigo fumando, no vaya a ser el diablo).

Extiendo mi consulta por Internet, sólo que ahora leyendo la prensa nacional. El suplemento La Jornada semanal no tiene desperdicio: destaca el texto de Elena Poniatowska sobre “José Emilio Pacheco y los jóvenes”. Ojalá y el cretino de Felipe Calderón tenga tiempo de leerlo, se daría cuenta que si los jóvenes mexicanos no creen en un dios que los abandona a su suerte, a cambio sí creen, admiran y confían en sus poetas mayores.

Gracias a ti, alfabeto hecho por mi mano, / habrá un solo Dios: el mío. / Y no tolerará otras deidades. / Una sola verdad: la mía. / Y quien se oponga a ella recibirá su castigo. / Habrá jerarquías, memoria, ley: / mi ley: la ley del más fuerte / para que dure siempre mi poder sobre el mundo. (José Emilio Pacheco. Prehistoria, fragmento).

Tercera taza de café y otro cigarrillo. Me baño, me acicalo y salgo en busca de mi casilla para votar. No batallo para nada, de la calle Guanajuato a la calle Veracruz, a poco más de 100 metros encuentro la sección 0278. En la cochera de un kínder, la casilla básica y la contigua, apretujados funcionarios de casilla y votantes.

Hago fila, entrego mi credencial, recibo la boleta, cruzo el emblema de la opción escogida, doblo la boleta y la deposito en la urna. Ni voto nulo ni voto por candidato no registrado. Voto útil. Me entintan el dedo gordo, salgo como quien cumplió un trámite en algún banco usurero y abordo el chamucomóvil rumbo al periódico. Llego y la rutina en su pleno apogeo: reporteros, teléfonos, grabadoras, laptops, micrófonos, enlaces, trasmisión por radio Internet, trascendidos, etc.  

Hubiera sido casi como un domingo cualquiera, de no haber sido porque me fui a Zacatecas. Acompañé a mi amigo Jorge Álvarez a que sufragara en su tierra, la de mis ancestros. En una hora ya estábamos en la casilla que le correspondía. Votó y después pasamos a disfrutar un café en el legendario Acrópolis (mi cuarto café del día); luego comimos con su padre Felipe y su hermana en el restaurante La Gaviota (riquísimo, un chile güero relleno de pescado y una sopa de fideos con camarones). Antes de regresar, una partida de dominó en su casa. Como soy proclive a las pecosas, me zapatearon bien y bonito. Gajes del oficio.

Otra hora de carretera y llegamos a las 7 pm a la redacción de La Jornada Aguascalientes. Aníbal, Sergio, Hugo, Manuel, Susana, Quique, Jennifer, Horacio, Iván, Reyna, Aldo y Adán Baca en lo suyo, cubriendo la información pertinente del proceso electoral y trasmitiendo en vivo sus análisis e interpretaciones.

Voceros del PRI y PAN llamando y diciéndose ganadores en los distritos 2 y 3. Todo parece indicar que el Mosco Reyes y Arturo González se suman a la candidatura de Martín Orozco. Mientras tanto el señor gobernador e ingeniero, Luis Armando Reynoso (con un magnífico fin de semana), puede presumir que cuenta con dos precandidatos a gobernador, uno blanquiazul y otro tricolor. ¿Qué más puede pedir?

Mi rutina del día hubiera sido casi como un domingo cualquiera, de no haber sido porque me reencontré con la cantera de Zacatecas y por los resultados del proceso electoral.

Pilón. Mejor fin de semana no tuvo en los últimos meses. Gana dos de tres distritos electorales y la pluri. Un día antes, el equipo de sus amores, el Necaxa, golea cinco goles a cero al potentísimo Deportivo Atotonilco de la quinta división de Los Altos, Jalisco. De aquí la Champions League sólo un suspiro.


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Enriquerodriguez

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