Opinión

Informando y retratando

Hay notas informativas que fotografían objetiva y verazmente la realidad que vivimos. Y hay fotografías que describen cruda y editorialmente esa misma realidad. Cuando se logran buenas notas y buenas imágenes se marca la diferencia en el periodismo.

En la portada del diario La Jornada (México) del día de ayer, podemos leer en dos frases un resumen de la política económica del presidente del empleo, Felipe Calderón: “Aumentó la pobreza en los dos primeros años de este gobierno. Sobrevive la mitad de los mexicanos con mil 900 pesos al mes”, y en la página tres el contundente resultado de los afanes calderonianos: “Se disparan miseria y desigualdad en lo que va del sexenio”, más una fotografía de un cinturón de miseria en la delegación Miguel Hidalgo de la ciudad de México (19-VII). Estos datos forman parte de un estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), dependiente de la propia Secretaría de Desarrollo Social que encabeza Ernesto Cordero, otro de los amigos cercanos del presidente. El genial escritor Tito Monterroso decía que “Mientras en un país haya niños trabajando y adultos sin trabajo, la organización de ese país es una mierda”. No hay mayor violencia social que la pobreza. El país se desmorona a pedazos y Felipe Calderón y sus cuates ni se inmutan.

En Asunción de Tierra Caliente no se cantan mal las rancheras, sólo que a ritmo grupero y teniendo como escenario una megavelaria. Porque alguien tiene que decirlo, la semana pasada pudimos leer en La Jornada Aguascalientes varias notas de sus reporteros que son un fiel reflejo de nuestra realidad: “Sólo 1 de cada 4 hidrocálidos, sin rezago educativo” (12-VII), “Con menos de $5 mil al mes, viven 60% de los aguascalentenses” (13-VII), “Cada semana, 4 empresas a la quiebra, en Aguascalientes” (14-VII), “Invertirá gobierno estatal ‘capital de riesgo’ en película” y “Ocultan detalles de los proyectos financiados por el FIADE” (16-VII), “Perdió la industria del vestido 60% de empleos en la última década” (19-VII). No hay mayor violencia social que la pobreza. El estado se desmigaja (como el pan) y Luis Armando Reynoso y sus Marista boys ni se inmutan.

Asimismo, Porque alguien tiene que retratarlo, sus fotógrafos Germán Treviño y Hugo Gómez a diario nos entregan, en sus imágenes, sendas editoriales críticas acerca del desempleo, la pobreza, la indigencia, la drogadicción, la desigualdad, la migración, la crisis económica, la impotencia, el desamparo y el abandono en que viven miles de niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos en la tierra de la gente buena. Son imágenes que retratan una realidad sin maquillajes que no aparece en los boletines oficiales, una realidad que más bien los contradice.

En contraste, las fotografías que se toma el señor gobernador teniendo a un lado suyo al presidente, al obispo, a las misses, a los futbolistas, a los actores de moda o junto a cualquier otro integrante fugaz del espectáculo y la farándula, no alcanzan a tapar la triste realidad que nos envuelve y nos atosiga. Sólo revelan su frivolidad. Gobernar no es posar para la foto respaldada. ¿En qué benefició al estado que el señor gobernador se tomara las fotos con Cuauhtemoc Blanco, con Hugo Sánchez, con Diego Armando Maradona, con Humberto Zurita y Christian Bach?     

En noviembre del año pasado, en su columna Astillero, el periodista Julio Hernández López, puso el dedo en la llaga al escribir: “La inmensa mayoría de los gobernadores de los estados están dedicados al saqueo implacable de la riqueza pública, mediante negocios con particulares y, cuando se puede, el robo directo que las camarillas legislativas dominadas mediante reparto del botín aprobarán cuando sean presentadas las famosas cuentas públicas. El tejido de la burocracia dominante está hecho a partir de la deshonestidad, la impunidad y las complicidades” (La Jornada, 14-XI-2008).

¿Será que nuestra actual legislatura pasará a la historia como cómplice del gobernador lustrado? ¿Se contentarán con las migajas del botín? ¿Seguirán los recursos etiquetados para el desarrollo económico financiando veleidosas ocurrencias y caprichos? ¿Los empresarios locales seguirán sometidos y guardando silencio?

No olvidemos que el aparente éxito de las demagogias dura un suspiro, mientras que las ruinas que nos heredan permanecen años, a veces lustros y hasta décadas. En lo que eso sucede o cambia, La Jornada Aguascalientes seguirá informando y retratando.

Pilón. Tan sólo en los últimos diez años se perdieron 25 mil empleos en la industria del vestido. ¿Cuántos años tiene el PAN dizque gobernando Aguascalientes? ¿Tendrá otros seis? ¿Por qué nos va tan mal? ¿Será que Dios está mal informado y le dijeron que los aguascalentenses no creemos en él?


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Enriquerodriguez

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