Opinión

Los funerales del voto nulo

No hay ni habrá dos elecciones iguales; locales o federales. Cada elección es única e irrepetible. También, cada una tiene niveles de protagonismo diferentes, actores diferentes, circunstancias socio-políticas diferentes.

La dinámica de incorporación de nuevos electores al padrón le imprime un sello especial y digno de análisis independiente: el papel decisorio de los jóvenes en las urnas. Jóvenes que no conocieron, más que por testimonio de sus anteriores, las condiciones del sistema de partidos.   Ahí queda su participación.  Ellos no han podido dimensionar si su primera incursión en las urnas contribuiría al regreso de un régimen que no conocen. Votaron. Punto

El reciente proceso electoral encontró su diferendo principal, con respecto a los anteriores,  en la incursión de un protagonista que siempre estuvo presente, pero soterrado y olvidado, con participación marginal y sólo mencionada en las estadísticas como un elemento que sirvió, hasta ahora, para cuadrar el 100 % de la participación ciudadana: el voto nulo.

Ya se ha dicho lo suficiente sobre los debates que generó, rebasando con mucho a los discursos de los candidatos, vacíos de contenido. Lo sorprendente fue el desproporcionado incremento que registró, de acuerdo con cifras de PREP, sobre todo en referencia a procesos anteriores: de un tradicional 3% en promedio, casi duplica su participación con un 5.4 % como media nacional.

No podemos pasar por alto las dos entidades que mas registraron votos nulos en toda la república:  El D.F. y Aguascalientes con 10.8%  y 8.2% respectivamente, traducidos numéricamente en 324,653  y  26,642, en ese orden.

No se pueden establecer los  mismos parámetros de análisis para los dos.  La composición social de cada uno es diametralmente opuesta la una de la otra.  El  D.F. como el epicentro económico y político de la república y por otra parte una sociedad conservadora y reaccionaria. Sin embargo, hubo hilos conductores que identifican los motivos generales: los mensajes variados de exigencia de una transformación sustantiva del sistema político  en su conjunto.

Es poco relevante que se den o no renuncias de las dirigencias de los partidos que fracasaron en sus propósitos. Son asuntos internos que deberán ser evaluados bajo el manto de una verdadera transformación en su actuación frente a la sociedad. El reencuentro con la sociedad debe ser inminente para ser considerados como verdaderos instrumentos de la misma. Ya no es prudente que apuesten a la desmemoria colectiva.

Debemos estar  ciertos de que el fenómeno del voto nulo no se repetirá en procesos subsecuentes.  Ha cumplido su misión, como “la Mamma Morta” de la opera Andrea Chenier, muere para dar vida.  Es impensable que se replique el mismo efecto para las elecciones locales del 2010 y que vaya “in crecendo” en cada elección. El voto nulo ha proporcionado herramientas que ahora deberán usarse en fases posteriores.

Uno de los primeros pasos de esta nueva fase será el hacer a un lado a todos aquellos que han empezado a surgir como los creadores y hasta inventores del voto nulo.  Vividores del sistema que están dispuestos a hacerse hasta la prueba del ADN para demostrar la paternidad del movimiento anulacionista. Sátrapas oportunistas que cobran en dependencias de gobierno.  Hay que entenderlo, la sociedad se manifestó por encima de las estructuras partidistas y corporativas y más aun de liderazgos sin pizca de legitimidad.

La fase de desarrollo siguiente es la identificación y articulación de intereses de la sociedad a fin de hacer valer su derecho a participar e incidir en las decisiones de gobierno y representantes populares.  Se deberá pasar de una campaña en la red a una comunicación personalizada, reforzada en medios masivos. La hidra de  26,642 cabezas  tomará necesariamente rostros identificables que direccionarán las inquietudes. Habrá que cuidar la limpieza de un movimiento formal. 

La interpretación semiológica de los mensajes enviados en los votos nulos, habrá de integrarse en pliegos, no petitorios, sino exigentes y en voz alta para que los futuros candidatos los asuman como propios bajo consigna de cumplimiento cabal, oportuno, transparente y decisivo.  Caso contrario, habrá reacciones de difícil contención en su virulencia.  Mensaje claro es un YA BASTA, antes de llegar a las consignas que alguna vez se dieron en Argentina con el famoso QUE SE VAYAN TODOS.

La agenda ciudadana mínima ha quedado establecida antes del 5 de julio y refrendada en el voto nulo que alcanzó dimensiones que hubieran deseado cuatro partidos juntos. En esta columna hemos insistido en la atención a la creación de una ley de participación ciudadana sin condiciones y sin trueques.  Estamos seguros que la siguiente legislatura habrá de abordarlo inevitablemente.  No deberá parar ahí. La agenda es más amplia que una revocación de mandato. Tampoco es intercambiable por una reelección. Cada cosa en su justa e independiente medida de conveniencia para todos.

Finale: Señores representantes electos y en funciones y gobernantes, tienen oportunidad de mostrar congruencia y respeto a la ciudadanía cumpliendo los periodos para los cuales fueron mandatados.  Diputados y alcaldes: TRES AÑOS.  No lo olviden.  La exigencia ya no será el voto nulo.

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Fernando Rivera Ibarra

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