Opinión

Médicos sin fronteras y los derechos humanos

Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1999. “Médicos sin Fronteras” es una institución internacional altruista, sin fines de lucro, que colabora para llevar salud, como uno de los elementales derechos humanos a miles de seres humanos en todo el mundo.

Según su documento fundacional la institución aporta su auxilio a los pueblos del mundo en condiciones de emergencia o de necesidad extrema cuando han sido víctimas de catástrofes naturales o de origen humano o por situaciones de beligerancia, sin ninguna distinción de raza, credo religioso, filosófico o político. Otorga su ayuda a grupos de refugiados o desplazados así como en casos de epidemias, necesidades alimentarias, sobre todo en el aspecto del combate a la desnutrición extrema como problema de salud; también brinda su apoyo en situaciones de post-conflicto, de acceso a los cuidados de salud y otros problemas específicos.

La institución tuvo su origen a principios de la década de los setentas en Francia, a raíz del conflicto de Biafra (región actualmente de Nigeria), en donde la guerra civil privó de posibilidades de alimentación a cientos de miles de seres humanos. Nuestros actuales jóvenes no tienen idea de las imágenes que recorrían en mundo en aquél tiempo y nos presentaban las condiciones de desnutrición en que se encontraba ese pueblo: niños, mujeres y adultos, en condiciones indescriptibles de hambre. Algunos médicos franceses que apoyaban a la Cruz Roja Internacional en el apoyo a esa población fueron testigos de esa catástrofe en relación a la cual la Cruz Roja, por sus condiciones internacionales de neutralidad se veía limitada para denunciar las calamidades, causas y circunstancias que rodeaban aquella hambruna. Posteriormente, en los mismos principios de los setentas un ciclón devastó al Pakistán Oriental, hoy Bangladesh, generando cientos de miles de víctimas. Esta catástrofe generó, debido a la negligencia gubernamental, diez millones de refugiados hacia la vecina India –cantidad enorme, para proporcionarle lo indispensable para su sobrevivencia-, resultando inclusive insuficiente y tardía la ayuda de la Organización de Naciones Unidas.

Fue entonces que la comunidad médica francesa, a través de sus actividades de difusión lanzó una convocatoria pública para constituir en 1971 una agrupación para ir en auxilio de estos millones de seres humanos en situación de extremo peligro. La característica fue diferenciarse de la neutralidad internacional de la Cruz Roja, y tener una mayor libertad de acción y la posibilidad de poder hacer denuncias públicamente a nivel internacional sobre las condiciones, causas, motivos, características y circunstancias de estas catástrofes.

La institución se desarrolló rápidamente a nivel mundial gracias al empuje y voluntad de muchas personas que colaboraron y colaboran con esta actividad humanitaria, que brinda su ayuda gracias a los donativos desinteresados de miles de personas en el mundo. Inicialmente hacia África –Chad, Etiopía, Mali y otros países en condiciones deplorables de necesidades de salud y alimentación- llegando luego a con su auxilio y apoyo a Armenia cuando fue devastada por un terremoto, entrando la institución en este país como una de las primeras en recibir la apertura de la ex-Unión Soviética. Más adelante, después de la caída del muro de Berlín en 1989 la ayuda de Médicos Sin Fronteras no sólo se enfoca a países de escaso desarrollo sino que ya apoya también sobre la emergente Europa del Este.

Traduzco directamente de la información en francés de esta institución: las actividades médicas giran en torno al eje de la prevención y del tratamiento, así como sobre los casos de urgencias y en proyectos de largo plazo. Médicos sin Fronteras igualmente participa en el terreno de la ayuda alimentaria, de la higiene y saneamiento y de la asistencia sicosocial. Según lo permitan las circunstancias los equipos de esta institución trabajan en estrecha colaboración con los gobiernos y organizaciones locales a fin de reforzar las estructuras médicas existentes en los países.

Durante los años subsecuentes a su inicio, Médicos sin Fronteras ha brindado su colaboración humanitaria en medio de severos conflictos, como el exterminio étnico desatado en la ex–Yugoslavia, el genocidio en Ruanda, y en medio de la exterminación de los kurdos de Irak, así como en los campos de refugiados de Tailandia. Médicos sin Fronteras ha desarrollado su actividad en casi noventa países del mundo –casi la mitad de los pueblos de la Tierra- tanto en África, como en el sudeste de Asia, en Asia central, en Europa, en América Latina y Oceanía; es decir, su participación altruista para colaborar a mitigar el dolor, el hambre y las condiciones infrahumanas de existencia se ha extendido a y en los cinco continentes. Una auténtica actividad a favor de los derechos humanos.

El sesenta por ciento de sus integrantes pertenecen a la actividad de salud: médicos, enfermeras, psicólogos y desde luego especialistas en cirugía, anestesiología y otras muchas ramas de la medicina. El otro cuarenta por ciento son integrantes de los ámbitos de la administración y finanzas, los aspectos legales, la logística e inclusive técnicos en cuestiones de instalaciones sanitarias.

La organización se divide en cinco centros operativos principales, entre ellos el de Bélgica, el de Francia y el de Suiza, así como otras catorce secciones institucionales en el mundo, entre ellas la de Canadá, Estados Unidos, Alemania, Hong Kong, Reino Unido, Grecia, Japón, Australia y la oficina internacional en Ginebra.

Sus finanzas son escrupulosamente manejadas. Siendo una de las instituciones de salud para casos de emergencia en el mundo, el manejo de sus recursos es escrupuloso. Recibe sus ingresos de donantes particulares –tan sólo en Bélgica tiene más de 360,000 donantes permanentes y este centro operativo recibió ingresos en 2008 de ciento cuarenta y cinco millones de euros-, así como de ayuda de gobiernos, de otras instituciones internacionales, empresas de todo el mundo y fundaciones. El importe del Premio Nobel de la Paz lo tiene destinado a la organización de una campaña internacional para acceso a medicamentos para los pueblos más pobres del mundo.

Médicos sin Fronteras considera como un deber propio la denuncia pública de crisis médicas humanitarias y de las violaciones a los derechos humanos ligadas a la salud, alimentación y en general a los aspectos humanitarios, pretendiendo abrir los ojos de la comunidad internacional y, de ser posible, propiciar el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades locales. Esta institución ya cuenta con una ramificación en México. Esperemos que se desarrolle como lo ha hecho en el mundo. Hay mucho qué hacer en nuestro país a favor de la salud como expresión de los derechos humanos. Nos vemos la semana que entra si dios nos da vida y otros no nos la han quitado.

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guillermacias

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