Opinión

PRDeré

espués de las elecciones locales del 2007, cuando los resultados obtenidos ubicaron al Partido de la Revolución Democrática como la cuarta fuerza política del estado, Jesús Ortega visitó Aguascalientes como parte de su campaña para alcanzar la presidencia del partido del sol azteca. Aquella ocasión, en una reunión con académicos en un hotel del centro de la ciudad, después de escuchar su retórica modernizadora del partido, se le demandó, como líder moral de la tribu hegemónica en el estado (Nueva Izquierda), que convocara con urgencia a una reunión plural de análisis y evaluación de la elección que recién acababa de pasar. En ese entonces (¿sólo entonces?) su mente y su mirada se centraban obsesivamente en ganar las elecciones internas de marzo de 2008, por lo tanto la coyuntura aguascalentense no le inquietaba y delegó en sus huestes aborígenes el cumplimiento de esa demanda. La dirigencia local y los líderes de las otras tribus (enfrascados en la misma inercia) se hicieron patos y no pasó nada; es decir, no hubo análisis ni evaluación. Cerraron el expediente del 2007 auto convencidos de que el responsable de los magros resultados alcanzados había sido el candidato ciudadano, supuestamente candidato de consenso, que ellos mismos habían invitado, para luego dejarlo solo. Había que darle vuelta a la hoja, eso ya era historia. 

En marzo del 2008, la confrontación de las tribus por la dirigencia nacional y las estatales estuvo a punto de hacer desaparecer al Partido de la Revolución Democrática. No sucedió. Varios meses después, el Tribunal Federal Electoral legalizó (no legitimó) el triunfo de una de las corrientes en contienda. El ganador legal emprendió una gira por la república, más que para cerrar las heridas y buscar la unidad y la concordia, para legitimarse él mismo. Tampoco en esta ocasión hubo análisis y evaluación de lo sucedido, las elecciones intermedias del 2009 estaban en puerta y había que proceder a la repartición de las candidaturas por cuotas, cada tribu haciendo valer su dogmatismo.  

Después de las elecciones federales del 5 de julio del presente año, los pésimos resultados obtenidos en la entidad, gracias a los denodados esfuerzos de las distintas tribus, sitúan al Partido de la Revolución Democrática como la sexta fuerza política en la comarca, tan sólo con el 4.39 por ciento del total de los sufragios emitidos. Por abajo del Verde Ecologista y de Nueva Alianza. Sí, efectivamente estimado lector, como los cangrejos. Un partido sin freno, desbocado y cuesta abajo rumbo al precipicio. No pudimos ganarle ni siquiera al partido de los votos nulos. ¿La responsabilidad de la debacle también se repartirá por cuotas o quedará huérfana?  

Todavía no se digiere el amargo sabor de la derrota y [email protected] ya están pensando en contender como [email protected] en las elecciones locales de 2010. Sus mentes ya fueron ocupadas por las dietas de las diputaciones y regidurías plurinominales, las migajas de consolación. Así pues, el tamaño de la derrota es inversamente proporcional al discurso postelectoral: la culpa la tienen los malos, el corporativismo, las televisoras y los otros partidos, PRI-PAN-PANAL-Verde; no todo está perdido, el quinto lugar nos sabe a gloria, no hay que buscar culpables, no anticipemos renuncias, midamos nuestras fortalezas (?), busquemos la unidad, sólo contemplemos la posibilidad de una gran coalición, bla, bla, bla. Cero análisis, cero evaluación, cero corrección. Rápido, que no haya desgaste, el 2010 está a la vuelta de la esquina. ¿A qué tribus les toca esta vez? 

Lo cierto es que el Partido de la Revolución Democrática va a dejar pasar una vez más la oportunidad de refundarse, va a seguir sacrificando la energía, el entusiasmo y la capacidad política de las nuevas generaciones. Todos esos jóvenes que no proceden ni del PRI ni del PST ni de ningún otro partido camaleónico, sino que su identidad política es originalmente perredista, seguirán siendo cooptados, adiestrados, alienados e inmolados en función de primitivos y pragmáticos intereses tribales. Si las nuevas generaciones de jóvenes perredistas no se rebelan contra los viejos cacicazgos tribales y refundan el partido, la izquierda y el PRD en Aguascalientes no tendrán futuro. A cada elección que pasa, la ramplona ambición de las tribus nos acerca cada vez más a la sima. Una elección más en sus manos y nos enfrentaremos al escenario indeseable de perder el registro. Para allá vamos. Jesús Ortega renuncia. ¡Así sí gana la gente!

Pilón. El DIF estatal detectó que 825 menores de edad (entre los 7 y los 18 años) trabajan en las ladrilleras de la zona metropolitana, pero determinó que “no son explotados por nadie sino que más bien aprenden el oficio de la quema de tabiques”, todo ello a través de una relación laboral de carácter familiar. ¡Para Ripley! Según la Convención sobre los Derechos del Niño, “los niños tienen el derecho a estar protegidos contra la explotación económica y el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud”. Sería deseable que las autoridades del DIF estatal, para documentar su optimismo, consultaran la revista Este País del mes de junio y leyeran (páginas 61-64) los indicadores del informe sobre la “Magnitud y características del trabajo infantil” en México. ¿Será de su interés?

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Enriquerodriguez

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