Opinión

¿Y quién salvará al mundo?

Las predicciones apocalípticas en materia económica, del boletín: Global Europe Anticipation Bulletin, (GEAB) Núm. 36, de fecha 18 de junio de 2009, que comenté la pasada entrega, parecieran cerrar los caminos a cualquier otra alternativa que no fuera la continuación y profundización del desastre financiero internacional; del cual estos analistas europeos citan a los Estados Unidos y el Reino Unido como: “núcleo del sistema global en crisis”, suponen que ambos entrarán en una cesación de pagos sobre sus respectivas descomunales deudas externas, y anticipando que el sistema monetario mundial se encuentre en estado de total desintegración; en cuyo contexto tanto los rusos como los chinos particularmente, aceleran su juego para situarse en la era Post-Dólar. Huelga decir que las economías de países fuertemente vinculadas a estas potencias dominantes, México en primer término, correrán la misma suerte al no poder “desacoplarse” de tales centros hegemónicos.

Sin embargo, la visión que emana desde este núcleo de poder mundial, ya ensaya una reivindicación del “espíritu americano”, capaz de solventar esta crisis partiendo de la raíz que lo situó en la cúspide hegemónica mundial: “el recurso secreto de América” (America's «Hidden Resource»): La industria de alta-tecnología (“the high-tech industry”). Así lo expresa Ryan McLimans, escritor ejecutivo de inversión, de la firma: “Motley Fool Stock Advisor”, en su artículo del 21 de  julio de 2009. Su tono optimista no deja lugar a dudas: “bien, aquí estoy para decirle que la industria americana no está desapareciendo… está viva y bien. ¡Nuestros mejores años están todavía delante de nosotros!”.  

Califica la planta industrial de China como: fábrica “de gangas de sótano”. Aunque se diga que “la cancha de juego de la economía global se ha nivelado”, diario “The Atlantic”; resulta ser un argumento lejos de la verdad para este consultor, pues se ha pasado por alto que la tecnología de punta americana tiene fundamento en tres grandes pilares: – Primero, su tecnología está adelante años luz de la China (esa que Estados Unidos dominó en los años 50’s, de baja tecnología y productos baratos como estéreos o desarmadores; una de tecnologías “sucias” que contaminan el aire y las fuentes de abasto del agua –según el Banco Mundial, 16 de las 20 ciudades más contaminadas son de China; por ello va generaciones atrás). Segundo, está prácticamente nadando en el recurso que otorga a Estados Unidos una enorme ventaja sobre sus competidores extranjeros, entiéndase: – un recurso que no se puede comprar, sembrar o construir, que toma décadas, incluso generaciones, para cultivar… se trata de “las semillas de la innovación”, en una palabra: del talento. Y uno que pertenece a las fuerzas laborales del siglo XXI, “jóvenes trabajadores educados que tanto las comunidades como los empleadores acogen de todas partes del mundo”, en ciudades “imanes de juventud”, expresa The Wall Street Journal. Y estas regiones de talento continúan creciendo a pasos acelerados en la medida que miles de estos  contingentes de lo más brillante y mejor del mundo acuden a estas ciudades norteamericanas de alta-tecnología. Tal es el caso de Silicon Valley –el nuevo crisol de alta tecnología- cerca de Stanford University; igual que la ciudad de Pittsburgh evolucionó de ser un pueblo del acero, a un centro de manufactura de alta tecnología. Esto lo consigna un estudio de la Universidad de Minnesota, que llamó precisamente: las semillas de la innovación («seedbeds of innovation»). Tercero, está sentada silenciosamente frente al tsunami billonario en dólares que el periódico “The Wall Street Journal” llama: “un triunfo superior para la industria de alta-tecnología”… ya sea en la energía, el espacio aéreo y la construcción, que la sitúa ante una demanda de sus productos que habrá de propulsarse como cohete espacial en los próximos años.

Y, aunque parezca increíble, opina este autor, la fuerza económica que estará detrás de esta industria no es otro que el Programa de Estímulos del presidente Obama, por $797 mil millones de dólares. Aclara que, desafortunadamente, la gente ha confundido este programa con un mero “rescate” financiero, que supondría vaciar las arcas de la Tesorería para llenar los bolsillos de bancos y automotrices en bancarrota. Pero se trata de una inversión neta por el país, para mantenerlo por encima de la “cadena-alimenticia”, como el líder mundial en tecnología e innovación. Y el flujo de esta mega-inversión comenzará a correr a partir del próximo 8 de agosto 2009. El tipo de compañías sobre las que se invertirá corresponde a 3 de las tendencias de alta-tecnología: – Tendencia Núm. 1.- La nueva era del Gran Jet, con el Boeing 787 Dreamliner y el Airbus Mega-Jet 380, sobre los que ya apuestan todas las aerolíneas del mundo; que permitirá reducir el precio de los pasajes, disminuyendo el número de viajes y el combustible necesario. Eso incluye ampliaciones de puertos aéreos como los de St. Louis, Phoenix y Washington, D.C.  – Tendencia Núm. 2. La Energía Pico, ya próxima. Se estima una derrama de 50 mil millones de dólares; e implica crear nuevas plantas y más eficientes, con tecnología de nueva-generación, desde turbinas de gas natural u oleoductos desde plataformas marinas en altamar, o plantas de carbón y de energía nuclear, bajo controles de contaminación ambiental de punta. Tendencia Núm. 3.- Un boom en la creación de infraestructura. Tanto en aleación de metales de alto rendimiento, como sistemas complejos y partes para instalaciones públicas y distribución de redes eléctricas; herramientas, etc. ¿Qué análisis le convence a usted? n

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Francisco Javier Chávez Santillán

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