Opinión

Al  César lo que es del  César

La incertidumbre , el insomnio, la preocupación , la mortificación y el temor de sentirse en la orfandad política, por fin fueron disipados.  Después de intensísimos cabildeos, giras proselitistas,  amarres, promesas, declaraciones de independencia y autonomía.  El resultado de la votación fue avasallante, contundente y sin necesidad de verificación  de voto por voto.  Le han evitado a la magistrada Alanís su intervención, aunque, previsora que es, ya tenía en el cajón de su escritorio su dictamen.

Todo estaba fríamente calculado. Si algo inesperado surgía ya estaba Hildebrando preparado con los algoritmos necesarios. No fue necesaria su participación y seguirá concentrándose en la preparación de la nueva cartilla de identidad ciudadana.

El ejercicio democrático fue una lección enviada a todos los rincones del país puesto que ahí  se encontraba presente la representación de la militancia, quien mandató  a los votantes el sentido de su sufragio. No debió haber sido fácil la elección frente las alternativas y las bases así lo comprenderán. Votaron en conciencia. Es el líder que necesitaban para recuperar el terreno perdido.

Lo apabullante del resultado no impidió que hiciera su aparición el voto nulo, el maldito voto nulo, que, en concordancia con elecciones anteriores, se erigió con su cuota del 8.3 %.   Han dejado que otros decidieran por ellos. No podrán exigir.

Finalmente todo quedó  entre “la familia Michoacana”.  La unidad será el sello de distinción y que no se les ocurra pedirle al nuevo César que se empeñe en ganar a costa de lo que sea porque no les hará caso. Esa será la consigna de César Nava Vazquez, el nuevo encargado pinolero del PAN.

A diferencia de su iracundo y berrinchudo predecesor, culpable (in)directo de los catastróficos resultados de la reciente contienda electoral del 5 de julio pasado, dice Julio César que mostrará apertura a tooodas las corrientes internas de su partido (aunque nadie sabía de ellas). Así le llamó a la disidencia de un grupo de notables militantes a los que no les falta la razón en sus motivos.

Son ellos, los disidentes, quienes en un arrebato de conciencia, remueven viejas consignas cuando desde su partido, en la oposición, criticaron el verticalismo desde la presidencia de la república que designaba sin consultas previas quién debía de dirigir el partido en el poder. Ven con justa preocupación el partido de estado redivivo en su casa. En fin, el señor de los pinos no aprendió la lección.

Por su parte el nuevo César, no podía quedarse atrás de su hermana siamesa. Los dos, diputados federales electos, por la vía de la representación proporcional o pluris y los dos presidentes de partido;  los dos buscarán la coordinación de sus respectivas fracciones parlamentarias. La siamesa difícilmente podrá sostenerse en los dos cargos, aunque capacidad la tenga. El siamés es posible que ocupe los dos cargos aunque sea totalmente incapaz para cualquiera de los dos. Buen platillo se comerá la siamesa.

En otro ámbito pero siguiendo por los caminos de Michoacán, se reunió el consejo político del hermano menor durante el fin de semana anterior y que más pareció una réplica del juicio de Nuremberg  o un homenaje a las prácticas Stalinianas  purgando militantes.  Casi se quedan solos.

Con un montaje escenográfico propio de una mala obra de teatro, el presidente del partido filtra a los medios el ofrecimiento de su cabeza como responsable directo de los resultados caóticos de la misma elección constitucional referida.  Sus seguidores, malos actores, se azotaron en el suelo y se rasgaron las vestiduras y en lugar de aceptar la renuncia de su líder, apuntaron sus baterías a otros blancos.

Uno de sus artilleros mayores, propietario que fué de la franquicia familiar llamada Iztapalapa y personero del presidente (del partido), no asimila que su corriente (de expresión), perdió la elección y mas rápido que ya mismo y con una furibundez emocionante, encontró al gran culpable de la debacle nacional y mostrando más arrestos que Orlando el Valiente, endereza una demanda ante las instancias de lo que queda del partido, contra su demonio personificado en Andrés  Manuel.  Cómo sufre por dejar la chuleta sin trabajar.

Dicen que ahora si, una vez concluida la purga, trabajarán en unidad (los que queden) y que se empeñarán para regresar a las bases y convencer a la población que sí pueden ser opción de gobierno, que dejarán de ser un partido electorero, que no sabe el pueblo la que se ha perdido por no votar por ellos, que es la única y verdadera izquierda en el país; ah, pero eso si, muy moderna y de acuerdo a la izquierda que tanto se ha empeñado la derecha en decir como debe ser.

Ahí está  la trilogía de presidentes.  Tres personas distintas y un sólo congreso verdadero, aunque el hermano menor no está funciones de legislador, pero es el de mayor experiencia como tal.

Para el remate, aparte de lo que nos preparen los políticos en la semana, nos disponemos a las celebraciones musicales por la conmemoración de los cuarenta años del festival de Woodstock.  Paz y amor.

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Fernando Rivera Ibarra

Fernando Rivera Ibarra

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