Opinión

Aunque sean del mismo barro… 

En una ciudad del norte. Los taxistas, al igual que los boleros o los meseros de restaurantes y otros prestadores de servicios, forman parte de “la retaguardia de la opinión pública”, que si dialogamos un poco con ellos nos transmiten el pulso coyuntural de la sociedad en una ciudad como la nuestra. Ellos son “los Roy Campos de a pie”, los de abajo, los que no salen en la tele ni en la prensa; ellos no son “líderes de opinión”, pero son personas comunes y corrientes que por su actividad cotidiana viven y sienten en carne propia “el día a día” de las decisiones gubernamentales, y también son los encuestadores ciudadanos que levantan sondeos de opinión, los que recogen el sentir de la gente en torno a las políticas públicas que les afecta o les beneficia.

La semana pasada me topé  con varios de ellos en la ciudad de Saltillo; ellos me entregaron la postal de una sociedad hasta cierto punto contenta y satisfecha, con certidumbre y credibilidad en las políticas públicas de su gobierno; su postal guardaba cierta correspondencia con lo que yo vivía y miraba en mi trajín diario: suficiente obra pública generadora de empleos y consumo, tranquilidad y seguridad en las calles por las que se puede transitar sin temor de ser asaltado o secuestrado, sentimientos de identidad con y orgullo por sus museos (del Desierto, de las Aves, de la Angostura, el Rubén Herrera, del Sarape y Trajes Típicos, del Normalismo, el Taurino y otros más), y también identidad con y orgullo por su equipo profesional de béisbol: los Saraperos de Saltillo, un equipo exitoso y con raigambre regional, iguales sentimientos para con su universidad pública (mi anfitriona, la Universidad Autónoma de Coahuila) y su centro histórico que posee un patrimonio arquitectónico bien cuidado y atendido. Una ciudad disfrutable en la que todavía se puede vivir a gusto.   

Después de una semana de convivencia, me quedó con la impresión de que los saltillenses si tienen un proyecto de desarrollo colectivo, incluyente y de largo plazo. Después de una semana, viene a mi memoria el poema de López Velarde que dice:

Mejor será  no regresar al pueblo,

al edén subvertido que se calla

en la mutilación de la metralla.

Vuelta a la realidad. No podía permanecer al margen de lo que acontecía en Asunción de Tierracaliente y por lo mismo todos los días en la mañana, antes de comenzar las actividades, el gusanito de consultar La Jornada Aguascalientes en línea, me ganaba y ahí me tienen de vuelta a la realidad. Entre otras cosas, me entero de la detención de García Salcido y no dejó de pensar que GAE sigue como plato de fonda, fregado y despostillado. Leí los estupendos artículos de Jorge Álvarez (“La importancia del FIADE” y “El país a la deriva”) y Edilberto Aldán (“Pequeños actos de corrupción”) y constato crudamente que para Diego Lanas, la Sedec y los empresarios, camino al rastrojo no hay burro flojo, sin embargo no quieren entender que capital hace falta, porque herederos sobran, y mientras tanto los micro y pequeños empresarios caen en la cuenta de que cuando se las canta un pobre, ni la tonada les gusta. Leo la nota de Jennifer González sobre el recorte de 55 millones de pesos al Instituto del Deporte, decisión de política pública de la cual Morales Shaadi sabiamente concluye que cuando la puerta es chaparra, el remedio es agacharse y asimismo que cuando dios no quiere, los santos no pueden.  

Tal vez en la Secretaría de Finanzas, en la de Desarrollo Económico y en la de Planeación no conocen el significado de las prioridades. Según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, prioridad significa  “anterioridad de una cosa respecto de otra, o en tiempo o en orden”, o tal vez las prioridades como las remuneraciones de los funcionarios no son las mismas que las de los ciudadanos comunes y corrientes. Efectivamente, de vuelta a la triste realidad.

Pilón. Enseñanzas del FIADE que Diego Lanas debería saber: los frívolos no son iguales que “los amargados”, pues aunque sean del mismo barro, no es igual bacín que jarro


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Enriquerodriguez

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