Opinión

Defendiendo el peso como un perro

Tengo en casa una mascota, pequeña, inofensiva, faldera, bien portada. Hace sus de sus necesidades fisiológicas donde fue enseñada siendo cachorra.  Es una perra de raza French Poodle (así parece o así me dijeron que es), chocante por naturaleza de raza.  Se envalentona cuando esta acompañada de sus amos y ladra sin cesar cuando se siente amenazada por algún desconocido, pero inmediatamente cambia de actitud en cuanto está cerca su supuesta amenaza y empieza a mover aceleradamente el rabo en señal de amistad.  

Gusta de llamar la atención con sus juguetes poniéndolos a los pies de quien le haga caso. No sale de casa, así que poco conoce el mundo exterior a menos que se beneficie de un ocasional paseo, por supuesto con correa que le impide correr libremente manteniéndose al lado del amo. 

Su alimento es a base de croquetas, pero en alguna ocasión le obsequiamos un hueso que rápidamente llevó a un rincón para roerlo con singular fruición.  Considerando que fué suficiente tiempo, me acerco y con sorpresa veo que me gruñe y cubre su hueso; intento tomar su óseo platillo e intenta infligirme una tarascada, inusual en esa pequeña mascota obligándome a desistir del intento so pena de sufrir una mordedura. No le pude quitar su hueso. La dejo en paz y a otra cosa.

Menudo lío armó el casi ex diputado Gerardo Priego Tapia del PAN, al devolver a las arcas del congreso, sendos cheques que, sumados, hacen la nada despreciable cantidad de un millón cien mil pesos, que en un arrebato de “honestidad”, sintió que no le correspondían dado que representaban “excedentes” en el costo de los boletos de avión que le fueron otorgados durante sus tres años de gestión.  Nótese que se entrecomilla la palabra excedente. Si se le quiere dar otra connotación, es lo mismo que sobrante.

Los mecanismos de tan singular prerrogativa a los diputados han sido ampliamente difundidos en los medios y, para abonar al desprestigio (muy bien ganado por cierto) de los diputados, se transmutó el hecho en ira popular. Y diga Usted si no: el “excedente” equivale al salario mínimo de 21,153 trabajadores.  Si multiplicamos por 500 “excedentes”, entonces hablamos de 10’576,500 salarios mínimos. Con estas cifras, haga las combinaciones que guste y su rabia e impotencia irá en ascenso.

A propósito de ira, la reacción de su compañero de partido, el PAN, coetáneo, el también casi ex diputado, Juan José Rodríguez Prats que, colérico como es su costumbre, descalificó e insultó al Sr. Priego por la descobijada.  Lo catalogó de mediocre y poco institucional. Saliéndole humo  de los cornetes de la nariz lo acusó de haber solicitado miles de dólares para aceptar la candidatura al gobierno de Tabasco que  le ofreció (¿?) su partido, en un ejercicio “puramente democrático”.

Por otra parte, el también próximo ex diputado del PRI y aun presidente de la mesa directiva de la cámara baja, Cesar Horacio Duarte Jáquez, arremetió contra Priego, calificándolo de “deshonesto” y cuestionando el porqué, siendo diputado por el estado de Tabasco, reside en Monterrey, aparte de que había realizado una labor legislativa muy pobre y anodina.

Menos colérico se mostró el Güero González Garza, líder de la fracción del PRD y solo lanzó una tibia arenga  a que el resto de los diputados hiciera lo propio, regresar los excedentes, pero fingiendo demencia acerca de la prerrogativa y sus montos. Andan los diputados Perredistas más ocupados en reclamar otra jugosa cantidad, casi similar a los “excedentes”, por su retiro y “fondo de ahorro”. No deje de sumarle los sobrantes presupuestales que se reparten equitativamente al final de cada año.

Pasaron tres largos años para que los mencionados, de los tres partidos grandes, se dieran cuenta de que uno de los miembros del congreso no hizo su tarea con diligencia a pesar de haber sido uno de los diputados que subió a la tribuna mas de 46 veces, presentando puntos de acuerdo e iniciativas de ley y que perteneció a las comisiones de gobernación, equidad y género y desarrollo social. También presidió la Comisión Especial Para el Seguimiento a las Agresiones Contra Periodistas y Medios de Comunicación. Eso les pasó desapercibido.

Por supuesto y como es de esperarse, en la página oficial del PAN omiten la nota de la devolución del billete. No así la propia página del legislador.

Localmente, surgieron por ahí dos voces que recriminaron la acción de Priego Tapia a pregunta expresa de reporteros; una visceral y otra poco clara: Lozano de la Torre y Dávila García, respectivamente. Senador por el PRI el primero y diputado por el PAN el segundo. De este último ¿alguien se acuerda? Difícil recordar a quien solo subió a tribuna una sola ocasión en tres años, según la propia página de su partido. Una sola iniciativa de ley presentó y sus demás intervenciones fueron para leer puntos de acuerdo. ¡Brillante actuación!  

¿Sabe usted cuál fue la respuesta del aún diputado?: “es un asunto pendiente que tendrá que resolver la siguiente legislatura”.  ¡genial!.  Lástima que ya termina su gestión.

Ya veremos pronto algunas de las prerrogativas de los Senadores para abonarle a la indignación y seguir encontrando a donde se van los recursos de la nación que, dicen los encargados de las finanzas nacionales, no hay.  

Visionario fue  Don Pepe, de triste memoria, de quien convirtieron en axioma su famosa frase: “defenderé el peso como un perro”.  Se la apropiaron los diputados.  Yo por lo pronto hago mía la frase: “mientras más conozco a los legisladores, mas aprecio a mi mascota”

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Fernando Rivera Ibarra

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