Opinión

Indolencia y estupidez

El viernes de la semana pasada, en Valle de Bravo, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior inauguró su Centro de Capacitación. Al prometedor evento acudieron rectores y representantes de 128 instituciones de educación superior de todo el país, más el titular de la SEP gordillista, Alonso Lujambio Irazábal y el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Lo que iba a ser un festejo de buenos augurios para el conocimiento y la investigación científica, devino en un anticlimático anuncio fúnebre: el hachazo de 800 millones de pesos a las universidades públicas.  

La fotografía que publica La Jornada (México) en su edición del sábado 22 del presente mes (página 3) habla por si sola. En ella aparecen tres personajes en actitudes completamente distintas y elocuentes: José Narro, rector de la UNAM, meditabundo y abatido, con la mirada fija en quién sabe que punto del infinito, como tratando de entender la estupidez gubernamental; el impecable Alonso Lujambio, de rostro seco y duro, indolente y soberbio, rehuyendo todo contacto con el rector de la máxima casa de estudios del país; Enrique Peña Nieto, ajeno al drama, sin dimensionar la catástrofe que se avecina, aprovechando la ocasión para continuar con su campaña.

Indolencia, estupidez y estulticia parecen ser las característica que distinguen al gobierno calderonista. Por un lado un hachazo de 800 millones de pesos a la educación superior y a la investigación científica, más los recortes draconianos a las becas de CONACYT, hundiendo en la incertidumbre a miles de estudiantes de posgrado; y por el otro lado, un subejercicio de 7 mil 500 millones de pesos en el primer semestre del año. ¿De qué carajos se trata? ¿Qué carajos están tratando de hacer?

En su intervención, el rector de la UNAM, José Narro, señaló lo que pensamos es la principal política pública del calderonismo: “Pareciera que en México se ha perdido el interés por el futuro… no parece existir un proyecto claro de nación”. Así es, por indolencia, por estupidez y por estulticia se renuncia al futuro de millones de mexicanos, pero también se renuncia por incapacidad profesional y por carencia total de ideas y proyectos, fruto de la anorexia intelectual que heredaron de Vicente Fox.

En Asunción de Tierracaliente no se cantan mal las rancheras. Con frivolidad y ligereza se gastan los recursos del erario público en inútiles y oxidadas montañas rusas, en megavelarias, en bailes de coronación, en fracasados equipos de futbol profesional, en telenovelas y películas balines, en costosas campañas mediáticas de culto a la personalidad y otras fruslerías por el estilo. Pero también, con indolencia y estulticia, a la Universidad Autónoma de Aguascalientes se le cercena su presupuesto, se le dejan de apoyar proyectos de investigación, y con irresponsabilidad y estupidez, al cuarto para las doce, se le cancelan estudios de posgrado, haciendo caso omiso del tiempo, el trabajo y los recursos invertidos por la institución. Y con amenazas y aspavientos le imponen a huevo a todos los empleados de gobierno sus planes de austeridad.  

Hace tres semanas, la doctora Soledad Loaeza, especialista en historia y pensamiento político del PAN, al referirse a los criminales subejercicios presupuestales del primer trimestre del año, aseveró: “Estos porcentajes de disponibilidades presupuestarias no son prueba de prudencia ni de frugalidad gubernamental, y son sorprendentes sólo para quienes olvidan que el PAN es un partido de derecha. Los panistas rechazan indignados esta identificación, pero para responderles basta mirar los presupuestos que han ejercido sus gobiernos, que parecen movidos por la pregunta existencial foxiana: ¿Y yo por qué?”.

Esa es la derecha moderna que dizque nos gobierna, la derecha de las manos limpias y el empleo, la derecha sin mentiras, la derecha de los Fox y los Hildebrando Zavala, la derecha que renuncia a construir el porvenir de los mexicanos, la derecha que le exige a la izquierda que se modernice.

 Pilón. ¡Hijos de su pelona, qué ancho mean, que toda la calle riegan!


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Enriquerodriguez

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