Opinión

Oclusión vial y vértigo del cambio

A mediados del siglo XVI, los españoles establecieron villas en los caminos rumbo a las minas de Zacatecas para protegerse de los ataques de grupos chichimecas. Así fue como se creó Santa María de los Lagos, lugar de donde salieron los primeros pobladores que fundaron la Villa de la Ascensión. Este nombre rápidamente fue confundido y olvidado debido al culto a la virgen de la Asunción, fue así como la Villa se conoció como Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes, influenciada también por las aguas termales características de la región (César Macías, “Virgen de la Asunción”, México de la A a la Z).

En palabras del recordado obispo José de Jesús López y González, a partir del año 1935, convocaba a celebrar la Romería de la Asunción: “a solicitud del comercio organizado que estaba muy decaído” (…), recomendaba “actos de tierna devoción a la celestial patrona, para estimular el culto a la Virgen de la Asunción y la confianza en ella como intermediaria primordial”. Él mismo, en el año de 1949, dispuso que la Virgen de la Asunción fuera entronizada en todos los hogares, coincidiendo con los esfuerzos de la Santa Sede en definir el dogma de la Asunción de María, a nivel mundial. Luego, en noviembre de 1950, poco antes de morir, el Obispo López y González publicó una Carta Pastoral al pueblo de Aguascalientes, para informar sobre la proclamación del dogma de La Asunción, con sentidas palabras: “Si en todas partes se ha de celebrar con grande aparato y piadoso entusiasmo la declaración dogmática de la Asunción gloriosa de la Virgen Santísima, nosotros los aguascalentenses tenemos títulos especiales para festejar ese acontecimiento con mayor solemnidad y manifestaciones de regocijo más crecido, porque Aguascalientes es de la Virgen de la Asunción, nació en su seno y siempre ha celebrado como festividad principal la de ese misterio. La Virgen de la Asunción escogió esta villa y le dio su nombre: ha sido nuestra patrona y protectora; en ella ponemos nuestra confianza y a ella recurrimos en nuestras necesidades” (Después de la tempestad: la reorganización católica en Aguascalientes, 1929-1950; Yolanda Padilla Rangel. El Colegio de Michoacán/ Universidad Autónoma de Aguascalientes).

Sesenta años después, una vez proclamado el dogma de la Asunción por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, y en un día como éste en que celebramos las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción, Aguascalientes está en pie luchando contra la adversidad económica y el estrangulamiento vial que le ocasiona un aforo vehicular que se expande a un ritmo muy acelerado, mientras que la población del municipio crece a una media de 1.4% anual, el parque vehicular de Aguascalientes lo hace a un ritmo de 7% cada año, lo que llevará en poco tiempo a mayores embotellamientos del tráfico, que llegarían a ser similares a los de las grandes ciudades, como es el caso del Periférico Norte de la Ciudad de México.

Si, de acuerdo con el estudio de movilidad ordenado por el ayuntamiento de la ciudad capital, se estima que hay un vehículo de motor por cada 3.5 habitantes, quiere decir que el aforo vehicular que transita por las calles y carreteras del estado asciende a unos 375,000 vehículos de motor, con todo el impacto ambiental que, además, ello significa (desdelared.com.mx, una publicación digital de Desde Aguascalientes SA de CV). Al respecto, vale la mención de que el programa de verificación vehicular al uso, funciona estrictamente para fines recaudatorios y ha perdido completamente el sentido original de protección ambiental con el que nació y fue puesto en marcha con la validación de entre otras personalidades como la del exrector de la UNAM, José Sarukhán Kermez (Premio John C. Phillips 2008, de la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales); o ¿qué educación ecológica se promueve desde su operativo? – que incluso suprimió de raíz el leve esfuerzo de publicidad y de concientización ciudadana con que fue instaurado.

El ayuntamiento de Aguascalientes, en estas fiestas de la Asunción, está difundiendo profusamente un croquis plegable de la traza urbana de la ciudad, “Guía de consulta de vías alternas y rutas de autobús”, ilustrando los 5 nuevos pasos a desnivel, proyectados en la zona oriente de la avenida Aguascalientes, o segundo anillo, en cruceros de gran confluencia vehicular. Su primer regidor, el ingeniero Gabriel Arellano Espinosa exhorta a toda la población a “ser parte fundamental de este gran proyecto”, a sabiendas que todo cambio y nuestro paso a la modernidad cuesta, porque habrán de modificarse nuestras rutinas de movilidad vial; afectaciones que si son previstas con oportunidad y un sincero deseo de cooperar habrán de ser menos gravosas para todos; y en que van en juego medidas ambientales de ahorro de combustibles, en razón de unos $650 mil pesos diarios en gasolina; o disminución del gasto de horas/hombre en traslados por $300 mil pesos diarios; y la reposición de árboles en tres veces más por aquellos que sean reubicados; entre otros significativos beneficios. El transporte público es obsoleto, requiere una cirugía mayor, sin duda es otra historia. La antigua Villa de la Asunción está siendo re-editada, nuestro alcalde ha tendido una mano, nosotros hoy somos sus actores principales, por nuestras decisiones y solidaridad social, ¿estaremos a la altura de nuestros ciudadanos fundadores?

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Francisco Javier Chávez Santillán

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