Opinión

Estado de derecho, desarrollo y liderazgo

El estado de derecho –the rule of law, en inglés;  der Rechtsstaat, en alemán; l’état de droit, en francés- es la base del desarrollo de los pueblos.

El derecho debe propiciar la seguridad jurídica como base del desarrollo social, económico y cultural de los pueblos.

Existe una vinculación indispensable entre desarrollo y estado de derecho. El marco jurídico es de suyo esencial para la paz, la seguridad y la realización de las potencialidades humanas.

Sin buenas leyes y sin su efectiva observancia y aplicación, los pueblos quedan condenados al retraso, al subdesarrollo y hasta su eventual desaparición.

Las normas jurídicas bajo las que debe desenvolverse la vida en comunidad son indispensables para las sociedades humanas. La ley debe regular la conducta particular de los individuos y corporaciones y también debe establecer las reglas de integración, conducción y actuación del gobierno.

El derecho debe proveer de un marco de libertades para el desenvolvimiento de las actividades de las personas, garantizando la seguridad necesaria para la transformación de las potencialidades humanas en realidades individuales y sociales.

El contenido de las leyes que conforman el sistema jurídico en un estado determinado debe ser tal que refleje la realidad social, que respete la voluntad popular y que sea un instrumento con objetivos jurídicos públicos claros, precisos y democráticos. La ley es la expresión normativa de la política –entendida ésta como lo conceptuó Aristóteles- en cuanto es “el arte y ciencia del gobierno de los pueblos”.

La ley no puede ser un instrumento faccioso ni negligente. La falta de observancia real y el desacato social son las consecuencias de una legislación que no refleje el querer social, que sea insuficiente o deficiente. La aplicación real y efectiva de la ley es necesaria para el desarrollo, pero no puede darse una vigencia positiva del sistema normativo sin constituir la expresión auténtica de la voluntad popular.

Las buenas leyes son las que el pueblo respeta; el buen gobierno es el que propicia la existencia, crea y aplica efectivamente como instrumento de conducción de los asuntos públicos un sistema jurídico respetado y respetable.

El ejercicio de la autoridad ha de hacerse conforme al marco normativo, pero en toda sociedad en la que esté ausente un sistema jurídico realmente democrático y con buena calidad en el contenido normativo, el gobierno se convierte en una mera práctica del autoritarismo.

El respeto social al sistema jurídico y a las instituciones de gobierno, así como el respeto del estado mismo al las normas e instituciones públicas son la expresión de existencia de un buen sistema jurídico que conforma el marco legal en un estado determinado.

Sin un buen marco de derecho y sin el respeto a las normas de vida de la comunidad y a las que regulan la acción gubernativa, los pueblos no pueden aspirar al desarrollo. Tampoco, sin un sistema normativo de observancia efectiva pueden aspirar a superar la pobreza y peor aún, su única previsión habrá de ser a fin de cuentas la violencia como norma y como única alternativa a los conflictos y carencias, con todas las inconveniencias que ello traería.

Un buen marco jurídico es aquél que permite el desarrollo de las potencialidades humanas y no el que las reprime. Un buen sistema jurídico es aquél que organiza las instituciones públicas como efectivos instrumentos para la acción gubernativa en beneficio social y no para solapar el acceso y permanencia en el gobierno de facciones cuyo interés es ajeno al bienestar público. Un buen sistema jurídico es aquél que contiene los mecanismos necesarios para que las autoridades diseñen los planes y programas que realmente lleven a las comunidades a mejores estadios de vida a través de la aplicación de las políticas públicas democráticas.

La aplicación de la ley, como requisito sine-qua-non para el desarrollo requiere también de sistemas orgánicos de aplicación judicial de la ley, que sean competentes, capaces y eficaces, tanto para la aplicación del normas en los conflictos de derecho privado, como para la observancia de la ley en el actuar de los gobernantes. El desarrollo requiere también, dentro del marco del estado de derecho, de la capacidad y voluntad de los gobernantes para  detectar necesidades sociales, culturales, políticas y económicas; requiere también del estudio y reflexión sobre soluciones reales y efectivas para la problemática pública y sobre todo, en los gobernantes se requiere visión de estado.

Por ende, el desarrollo, a través de la vigencia y observancia del estado de derecho, requiere liderazgo de parte de los encargados de la conducción pública, no sólo en el ámbito del gobierno interior, sino también para insertar y relacionar al estado en el concierto de las naciones, esto en el marco del Derecho Internacional y de los tratados y convenciones bilaterales y multilaterales en los que el estado sea parte. Promover, propiciar y hacer efectivo el estado de derecho es cuestión de liderazgo.

La convivencia de las naciones en el mundo moderno requiere que los estados cuenten, a lo interno, con un sistema jurídico observable y de vigencia positiva, en que se garantice la libertad de los individuos, un irrestricto respeto a los derechos humanos y que constituya un marco normativo para propiciar la actividad individual en sociedad conforme a las potencialidades humanas. En el plano exterior, los estados han de participar en el concierto mundial propiciando e impulsado las relaciones de los pueblos, la interacción social, así como la armonía y la cooperación en sus relaciones bilaterales y multilaterales.

En síntesis, solamente mediante la vivencia del estado de derecho efectivo, es decir, en el marco de normas jurídicas de contenido valioso, democrático y trazadas con objetivos viables y necesarios, así como en medio de un sistema de vida en que la sociedad y los gobiernos sean respetuosos de la ley, se puede aspirar a mejores niveles de desarrollo, a superar las condiciones de pobreza y atraso y a tener mejores condiciones de vida. Nos vemos la semana que entra, si dios nos da vida y otros no nos la han quitado.


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guillermacias

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