Opinión

Hombres y obras del Aguascalientes moderno 1ª. entrega

El año de 1928 fue el que simbolizó el final de una etapa de caudillos para iniciar un franco régimen  de instituciones. En este mismo año, el primero de septiembre, el presidente Plutarco Elías Calles lanzó un letal golpe al caciquismo revolucionario.

La muerte de Álvaro Obregón, en ese momento el caudillo mayor, generó un gran vacío político. De ahí que las inquietudes de los generales relevantes del ejército se movieran para llenar ese espacio de poder. Ante esta realidad Calles puso por condición que el próximo candidato a la presidencia fuera un civil.

Mientras tanto en Aguascalientes se generaban ataques varios de la guerrilla cristera. Cabe recordar que en 1925 las fuerzas federales sofocaron un motín acaudillado por sacerdotes y, en 1929, junto al surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en esta entidad, la guarnición militar se sublevó en apoyo al movimiento renovador, o mejor conocido como rebelión escobarista.

Es en 1932 durante el mandato estatal del Dr. Enrique Osornio Camarena, cuando realmente comienza la estabilidad política. Este gobernador (originario de Querétaro, se encargó de amputar el brazo a Álvaro Obregón cuando formó parte de las filas constitucionalistas), en el mismo año el comité directivo nacional del PNR, faculta al general Manuel Pérez Treviño y demás miembros del comité ejecutivo para formular la convocatoria a una convención nacional extraordinaria que fue inaugurada en Aguascalientes el treinta de octubre del mismo año.

La convención tuvo carácter nacional porque se acreditaron las representaciones de las bases sociales, en razón de un delegado por cada veinte mil habitantes, designados a partir de una estructura territorial con el objeto de definir los términos en que el PNR sustentaría en su programa el principio revolucionario de la no-reelección.

Cabe recordar que la convención duró solamente dos días, ninguna mujer estuvo presente. Los ochocientos veintisiete delegados eran varones.

No es ocioso relatar que en la Convención Nacional del PNR desarrollada en Aguascalientes, se evidenció un motivo ideológico, un procedimiento avanzado y un objetivo democrático; se atendió el reclamo de la opinión revolucionaria sobre el antireeleccionismo, principio heredado del movimiento social de 1910, se construyó el puente político y geográfico para la unidad de propósitos de los distintos grupos con intereses diferenciados y se puso particular interés en el principio de no-reeleción.

Vale la pena precisar que a la convención llegaron delegados simpatizantes de organizaciones y partidos independientes, que vieron en ella la oportunidad de difundir, sus principios y analizar los avances del proyecto revolucionario. Entre estos frentes políticos estuvo la Confederación de Partidos Socialistas junto al Partido Regional Laboralista, también la liga Central de Resistencia de Consumidores de Energía Eléctrica del estado de México y Veracruz, la Unión de Veteranos de la Revolución de Sinaloa, el Centro Social Úrsulo Galván de Veracruz y la Unión de Marinos y Similares del Golfo de México.

En la convención nacional del PNR en 1932, Antonio Lomelí participó en las comisiones revisoras de credenciales, y el gobernador Enrique Osornio Camarena conquistó un lugar como escrutador en una de las mesas de debate.

De 1936 a 1950, Aguascalientes fue gobernador por Juan G. Alvarado, Alberto del Valle y Jesús Ma. Rodríguez. Durante el gobierno de Alvarado un conflicto político disolvió el congreso local; con del Valle se reformó la constitución local para aumentar a seis años el periodo de gobierno, y con Jesús Ma. Rodríguez se diseñó el escudo heráldico oficial del estado.

En la Junta Electoral para el relevo del poder en 1940, los principales contendientes fueron Alberto del Valle por el Partido Revolucionario Aguascalentense, Jesús Ma. Rodríguez por el de la Revolución Mexicana (PRM) y Manuel Lomelí con registro independiente, resultando ganador el Dr. Alberto del Valle.

Desde esa época el partido oficial no perdió elecciones, tal vez por la influencia que ejerció el gobernador Juan G. Alvarado a favor del Dr. del Valle y de Manuel Ávila Camacho candidato a la presidencia de la República, dando la espalda al PRM. Sin embargo, el candidato perdedor de este partido, el Ingeniero Jesús Ma. Rodríguez, en las elecciones celebradas en 1944 dejó atrás a su contrincante Aquiles Elorduy quien obtuvo registro como candidato independiente pero con el apoyo del Partido Acción Nacional (PAN). En este proceso también se hizo presente la Unión Nacional Sinarquista.

En los siguientes doce años de gestión administrativa (1950-1962) el estado tuvo cuatro gobernadores: Edmundo Gámez Orozco, quien duró dos años siete meses al frente del ejecutivo; tras la muerte de este personaje el congreso local nombró a Joaquín Cruz Ramírez gobernador interino, y luego a Benito Palomino Dena como gobernador sustituto. El segundo sexenio de esta etapa fue comandado por el ingeniero Luis Ortega Douglas (1956-1962). El PAN no presentó candidato para competir contra este cuadro del Partido Revolucionario Institucional.


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Isidoro Arméndariz

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