Opinión

Apagando fuegos con cubetadas de gasolina

Me encontraba en mi área de trabajo con la radio prendida escuchando una música agradable y leyendo,  ya que la naturaleza del mismo así  me lo permite en estos tiempos de escasez de clientela cuando fue interrumpida la transmisión para dar paso a un mensaje a la nación del señor de los pinos. Fueron breves minutos en los cuales no daba crédito a lo que escuchaba aunque después llegó el desencanto.  Me explico: empezó el mensaje con un tradicional “amigos y amigas”,   hablándoles coloquialmente de tu, describiendo la corrupción imperante en un sindicato parasitario, corrupto, privilegiado, oneroso, ineficiente y otras lindezas más. 

 

Dijo después textualmente: “Esto impidió la creación de miles de empleos en el centro de México. Era urgente que el gobierno federal corrigiera estos problemas. Debo decirles que antes de tomar esta muy difícil decisión, habíamos hecho muchos esfuerzos para mejorar la empresa. Hicimos convenios con el sindicato para elevar la productividad,  para mejorar el servicio y, sin embargo, por diversas razones esos esfuerzos no dieron resultado. Hoy ya no es posible seguir así”. 

Continuaba su perorata y empecé a imaginarme que estaba hablando del SNTE y su vitalicia líder Elba Esther Gordillo, pero al mismo tiempo recapacitaba que hablaba  de una empresa y este no sería el caso para la secretaría de educación, aunque la descripción de la situación y los epítetos endilgados encajaban a la perfección; con atención seguí el curso del mensaje y estaba a punto de asegurar que de quien estaba hablando era del sindicato de Petróleos Mexicanos y su líder Romero Deschamps.  

Cuan equivocado estaba. La empresa referida es la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y el sindicato aludido el Mexicano de Electricistas, SME. 

Caí en cuenta de que lo que escuchaba era un discurso pletórico de trampas, sesgado en sus propósitos, de una dialéctica barata y populista. Finalmente, ratificaba la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del centro aportando cifras en numerario cuantioso que mucha falta hace para programas que apoyen el combate a la pobreza y que, de acuerdo al contexto con el que enmarcó el mensaje, todo era para los lideres. 

Veamos ahora parte del desplegado que posteriormente publica el SME: “Desde años atrás, el SME ha denunciado ante la opinión pública, que de manera deliberada sucesivos gobiernos federales establecieron una política de descapitalización de nuestra empresa, a través de diversas maniobras. Por ejemplo: la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es quien está facultada por la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, para fijar y reestructurar los precios de las tarifas eléctricas. Hacienda ha desarrollado una política de altos subsidios a los grandes empresarios, quienes utilizan el fluido para hacer negocio y aumentar sus altísimas ganancias. Baste mencionar que en promedio, el Kw/hora les cuesta a los grandes empresarios 88 centavos, mientras a los usuarios domésticos que constituyen la mayoría de consumidores en nuestro país, se les vende a 97 centavos el Kw/hora. Esta transferencia de valor a los grandes empresarios, ha descapitalizado gravemente a LyFC, dado que a los grandes empresarios la energía eléctrica se les vende muy por debajo de su valor real, pudiéndolo pagar a su precio real. Este hecho muestra la  posición pro empresarial de la Secretaría de hacienda, en detrimento de las finanzas de una empresa pública como lo es LyFC.” 

“En relación a las transferencia presupuestales que ha recibido LyFC, afirmamos tajantemente que éstas no son destinadas a salarios y prestaciones de los trabajadores del SME, como asegura mentirosamente  Calderón. Estas transferencias se destinan para que LyFC  compre energía eléctrica en bloque a CFE, dado que desde 1975 por decisión gubernamental, no se ha permitido que nuestra empresa creciera en capacidad de generación, y por tanto, que tengamos la necesidad de comprar energía en bloque a la CFE.” 

Ahí están marcadas las posiciones de cada parte, gobierno federal con su actitud porril y sindicato en defensa de su fuente de trabajo, tratando de evitar, aunque con poca perspectiva de éxito, que sean lanzados a las filas del desempleo y de un solo golpe, 44,000 trabajadores. 

Por otra parte, la campaña de desprestigio enderezada hacia el líder del sindicato, Martín Esparza por sus inaceptables y reprobables excesos, lo hacen parecer como el nuevo demonio del país y  lo convierten en emblemático de todos los miembros del sindicato. Se desbocaron los medios de circulación nacional para exhibir los desvíos de Esparza al tiempo que se desviaba la atención a lo sustantivo del problema que es el interés desmedido de grupos empresariales por obtener la concesión de uso sobre 1,100 km. De fibra óptica, propiedad de LyFC. 

Buscar legitimarse, a casi tres años de arribar “haiga sido como haiga sido” a los pinos, hace recordar a ése otro chaparrito, pelón, pero sin lentes (que no debe estar ajeno al evento) con el ya mítico quinazo en enero de 1989, a sólo un mes de ocupar, via fraude, la presidencia. La diferencia en neuronas útiles es abismal entre los dos.

Los criterios esgrimidos para tomar la decisión de la extinción de LyFC obligan a pensar que, para evitar ser selectivos con aquellos que mostraron simpatía hacia el principal opositor en la contienda presidencial, deberá actuar en consecuencia; ahí están visibles los candidatos.  Se retrata con ellos constantemente. 

Seguro de que no habrá  marcha atrás en el decreto, se multiplicarán las marchas de protesta por la medida. La inconformidad social abona a sus haberes contra el régimen una causa más. Se siguen sumando agravios. Hasta ahora se conserva la protesta pacífica y legítima, pero los espacios y la tolerancia se estrecha. Las condiciones de un estallido social las están generando. Están jugando con fuego y tienen listas las cubetas llenas de gasolina para apagarlo. 

 

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http://detrasdelmostrador-ags.blogspot.com 

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Fernando Rivera Ibarra

Fernando Rivera Ibarra

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