Opinión

Creación de empleos, inversión y desarrollo (Segunda parte)

La actual situación económica y de desarrollo en general de Aguascalientes requiere de un golpe de timón, con visión y decisión, pues como vamos, no vamos a ningún otro lado que no siga siendo el atraso del subdesarrollo. 

No se puede conceptuar, ni medir, ni afirmar, que Aguascalientes se desarrolla, crece, a partir de la construcción de obras suntuarias ni de infraestructura vial, integradas por obras que son más aparatosas y veleidosas que necesarias. Eso no es desarrollo mientras la situación económica en general siga siendo desastrosa, y mientras sigamos sin el rumbo correcto para un atinado y real cambio social, cultural, cívico-político, educativo y, por ende, económico.  Hablo exclusivamente del ámbito de competencia de las autoridades estatales, que al parecer seguramente ignoran sus facultades y sobre todo sus deberes en cuanto a su función gubernativa. 

 

Lo único que crece en Aguascalientes es la pobreza y las necesidades sociales, desde las de los estratos de la cada vez más golpeada clase media hasta las clases más desprotegidas. 

En Aguascalientes no hay plan de gobierno que atienda a las causas del subdesarrollo, y que con tino y decisión fuera la base para la construcción de un efectivo proyecto de mejoramiento general y bienestar social.  Los políticos que realmente detentan el poder y hoy gobiernan en Aguascalientes se la pasan cuidando su imagen; les falta voluntad para querer hacer bien las cosas. Sólo les importa su futuro en la política, en la grilla barata, en ese mundo de ineptitudes e ineficacias que han creado y en el cual se mueven como peces en el agua. 

Aguascalientes requiere de un plan de gobierno emanado realmente de la sociedad, que incluya todos los aspectos de la gobernación y, destacadamente, las decisiones y objetivos para la solución de los principales problemas del estado: la inseguridad –que desde luego afecta el desarrollo- y los demás que frenan –lastimosamente- el avance de la entidad hacia los niveles de vida que merece su gente. 

El desarrollo requiere, entre otras medidas, un cambio profundo en el sistema educativo estatal en todos los niveles (sin avance, calidad y desarrollo académico en todos los aspectos y niveles, no habrá ninguna clase de desarrollo y no saldremos de ser un pueblo de “mercanchifles” revendedores de baratijas), requiriéndose además de un liderazgo fuerte para despertar, ejercer y mantener la conciencia cívica; esto, con el fin de que sea la sociedad la auténtica orientadora de las acciones de gobierno para la atención y solución de las necesidades colectivas. Es decir, una verdadera planeación democrática –pensada, reflexionada- del proyecto de gobierno. 

Con independencia de los temas educativo, cívico-político, jurídico-administrativo, de justicia, de seguridad pública y otros de especial relevancia que urgentemente deben ser considerados por la sociedad para una planeación democrática de gobierno, con miras a construir el desarrollo, en el aspecto económico debe ser considerado un asunto fundamental: la fuerza laboral que se desperdicia en Aguascalientes por el desempleo y por otras causas –edad, falta de financiamiento, falta de iniciativa, entre otras- desperdicio de fuerza que se combina al tema de los recursos financieros, entre lo cual está la dilapidación de los dineros públicos y la falta de aprovechamiento y canalización productiva de los recursos financieros privados existentes. 

En Aguascalientes es posible la creación de un ente productivo que aproveche la fuerza laboral existente –de las más diversas ramas y ámbitos-, fuerza a la que se vinculen los recursos financieros disponibles, tanto públicos como privados. Dijimos al principio de la primera parte de este tema, hace una semana, que el desarrollo requiere iniciativa, sobre todo proveniente del liderazgo que se supone debe ejercer el poder público; lamentablemente, en el actual estado de cosas no se puede esperar mucho –en cuanto a buena iniciativa respecta- de parte de los reales y actuales detentadores del poder en Aguascalientes, pues ni siquiera saben en qué terreno están parados en lo tocante a sus facultades, funciones, facultades y obligaciones en el ejercicio del gobierno. 

Existen para el ámbito del gobierno local –tanto en su esfera estatal como municipal- las facultades jurídicas suficientes –lo que desde luego a partir de otro ángulo confirma una obligación o responsabilidad pública- para que el gobierno emprendiera, en función del natural liderazgo que debe ejercer en la comunidad, un proyecto serio, formal, bien pensado, de empleo e inversión para el desarrollo, a partir de la fuerza laboral desempleada, subempleada –de todas las edades- y de los jóvenes que recién egresan de las instituciones educativas de nivel técnico y superior, y también a partir de recursos financieros públicos y privados invertibles; todo ello con el fin de crear una institución de naturaleza público-privada, cuyos fines serían crear empleo y generar riqueza. Un organismo que puede crecer tanto como los propios interesados participantes lo quisieran hacer crecer para desarrollarse y desarrollar Aguascalientes. De manera destacada, el organismo tendría, para sus diversas áreas, la finalidad de alcanzar objetivos específicos, metas precisas en cuanto a sus proyectos. 

Una institución bajo el liderazgo, empuje y soporte del gobierno como ente con autoridad moral y bajo la necesidad económica de los que aporten su actividad, su esfuerzo, sus habilidades; una institución con la finalidad de generar ingresos, ganancias para el sostenimiento o apoyo económico de sus integrantes y, desde luego, bajo una administración cuyo principal objetivo sean las finanzas sanas, buscando desde un principio ser y hacer una institución rentable y autofinanciable; de sus ingresos primero se paga a proveedores, en su caso, y los rendimientos y amortizaciones de capital –también en su caso- a los suministradores de fondos. De ninguna manera se trataría de canalizar recursos de los llamados “a fondo perdido”; esos recursos se pierden siempre, y con ellos se pierde también la oportunidad de canalizarlos al verdadero desarrollo; por ello, dicho organismo tendría como característica esencial la de que sus integrantes recibirían rendimientos por su trabajo, después y sólo después de estar asegurada la cobertura de las deudas, y garantizada la permanencia de los activos. La institución puede agrupar y trabajar por sectores de actividad, oficios, profesiones, tipo de producción o de servicios, y funcionar administrativa y financieramente con áreas autónomas e independientes entre sí. En cuanto a las necesidades de capital, debe buscarse ante todo la aportación local y democrática, en aportaciones pequeñas pero redituables; una institución que sea de los hidrocálidos y para los hidrocálidos. No se trata de una cooperativa, sino de una institución de naturaleza más avanzada y que resulte efectiva para el objetivo principal: el desarrollo de sus miembros y de la comunidad. 

Sobre las características específicas de este proyecto ya volveremos en otro apunte y nos vemos la semana que entra, si dios nos da vida y otros no nos la han quitado.

 

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guillermacias

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