Opinión

¡Dígalo, usted mismo!

Hace apenas un cuarto de siglo era prácticamente impensable comparar a los países y por tanto a grandes conjuntos humanos, por el grado de percepción propia de sus emociones, pasiones, expectativas o aspiraciones; hoy en día, esta medición es una realidad gracias al trabajo científico de vanguardia que proyectaron dos politólogos Ronald Inglehart, profesor en Ciencia Política de la Universidad de Michigan y Christian Welzel profesor de Ciencia Política en la Universidad Jacobs de Bremen, Alemania; ambos, a partir del año 1981, diseñaron y pusieron en marcha un proyecto de investigación verdaderamente visionario: la Encuesta Mundial de Valores (The World Values Surveys); de la cual el primero funge como presidente y el segundo es miembro del Comité Ejecutivo. Desde entonces, han realizado cinco sucesivas “oleadas” de dichas encuestas que recaban datos hasta el 2007. Ahora conforman una red mundial de científicos sociales que estudian de manera permanente el cambio de valores a nivel global del planeta, en su impacto sobre la vida social y política; tienen ya planeada una nueva “oleada” de encuestas a realizar durante 2010 a 2011.

Este gran hito, en el campo de las Ciencias Sociales, me recuerda
algunos sesudos estudios de los años setentas sobre la “Crisis de la
Sociología”, Raymond Boudon (Droz, Ginebra, 1971), en que se
cuestionaba el alcance epistemológico de la sociología como tal, debate
que alcanzó vuelos que ponían a cimbrar la confiabilidad científica
misma del análisis teórico social. La nueva tendencia de medición de
fenómenos a nivel global, manifiesta un optimismo del conocimiento
sociológico, al que acredita como científico a todas luces. Veamos
algunos de sus resultados.  

Tocante a la afirmación de que “la Religión es importante en la
vida”. En el máximo nivel de importancia, México encabeza una misma
lista de países con un 59.0%, seguido por Brasil (50.6%),  Estados
Unidos (47.4%), Argentina (33.4%), Canadá (32.0%), Uruguay (22.8%),
Colombia (s/d). En el extremo de no importancia, solamente queda atrás
de Brasil (2.7%) con 3.4 por ciento.

Respecto de si “la recreación es importante en la vida”, México
vuelve a encabezar la lista, en el grado de máxima importancia con
55.4%, y es seguido de Uruguay (42.9%), Canadá (40.8%), Argentina
(40.6%), Estados Unidos (37.7%) y Brasil (27.2%).

En materia de importancia de la Política en la vida, en grado de
máxima importancia, sorpresivamente encabeza México con 20.2%, al que
siguen de cerca Brasil (14.7%) y Uruguay (12.3%); y luego Canadá
(11.7%), Estados Unidos (11.0%) y al final Argentina con 8.5 por
ciento.

La asignación de mayor importancia “del trabajo en la vida”, la
vuelve a conquistar México con un 85.4%, seguido por Uruguay (70.9%) y
Argentina  (70.7%); todavía cercano Brasil (65.4%); pero ya distantes
Canadá (48.6%) y Estados Unidos con 32.6 por ciento.

No obstante, si se contrasta el nivel de satisfacción con la
situación financiera de la familia, encontramos que, partiendo del
nivel menos satisfactorio, lo obtiene Canadá (2.0%), Uruguay (4.7%),
Estados Unidos (6.0%), Argentina (6.9%), México (7.7%) y Brasil (8.7%).
En cambio, la expresión de satisfacción económica es encabezada por
México (22.8%), Canadá (13.3%), Argentina (11.4%), Brasil (9.7%),
Uruguay (9.4%) y Estados Unidos con 4.1 por ciento.

Ante la necesidad de “desarrollar habilidades necesarias para tener
un trabajo”, el comportamiento es algo más revelador y debatible: en
México la alternativa de estar fuertemente de acuerdo se cancela con
los que están en desacuerdo con idéntico 19.1%; y lo rebasan con mucho
Argentina (41.5%) y Brasil (26.7%), y les siguen Uruguay (18.6%), y a
la par Estados Unidos y Canadá con (14.1%). En el simple acuerdo con
este requerimiento, se encuentra Uruguay (55.0%), México (54.9%), 
Argentina (51.2%), Brasil (44.3%), Canadá (36.7%) y Estados Unidos con
30.2 por ciento.    

 Acerca de “qué tanta libertad de opción y control” existe en el
país, la tendencia a pensar que existe “en gran medida”, se da en
México (42.0%), al que sigue Colombia (33.4%), Argentina (32.5%),
Brasil (31.5%), Uruguay (28.0%); al final, muy homogéneos Canadá con
16.9 y Estados Unidos con 16.8 por ciento. Las posiciones cambian
significativamente si la cuestión se ubica en la media de estos países,
ya que entonces: Brasil encabeza con 11.4%, y le siguen Canadá (10.0%),
Argentina y Estados Unidos (9.3%),  Uruguay (7.2%), Colombia junto con
México en 5.4 por ciento.

Si la medida es sobre nuestro “sentimiento de felicidad”, en su
máximo nivel, México encabeza gozosamente la lista con un 58.5%,
seguido de cerca por Colombia (48.8%) y Canadá (46.4%); a los que
siguen Estados Unidos (34.4%), Brasil (34.1%), Argentina (32.8%) y
Uruguay con 30.5 por ciento.  El estudio se basa en la percepción
subjetiva de bienestar (SWB, subjective well-being).

Si en todos estos rubros México se percibe tan positivamente,
entonces ¿qué le impide lograr el desarrollo humano y social al que
siempre aspira? Hay un rubro de gran importancia que es capaz de
falsear todo lo anterior y éste es la confianza. Y ¿qué dice la
encuesta?: ¿Qué tanta confianza depositamos los unos en los otros?
Situados ante la afirmación “se puede confiar en la mayoría de las
personas”, México contrasta fuertemente frente a Canadá y Estados
Unidos, en razón de un 15.6% contra 42.8% y 39.3%, respectivamente; 
también queda por debajo de Uruguay (28.4%), casi empatado con
Argentina (17.6%), y un poco arriba de Colombia (14.5%) y de Brasil
(9.4%).  Por lo que en México la creencia de que no se puede ser muy
confiado pesa con un firme 84.4 por ciento. La confianza es condición
de la cohesión social, de la cooperación, de la participación política,
de la asociación ciudadana,  del producto económico, de la integración
del Estado. Es nuestra asignatura pendiente.


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Francisco Javier Chávez Santillán

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