Opinión

Cosío Villegas y el PRIAN

A LJA en su primer aniversario


Daniel Cosío Villegas, fue un hombre creador de instituciones y empresas culturales de gran valía para nuestro país. A él debemos la existencia de El Colegio de México, el Fondo de Cultura Económica y la monumental Historia Moderna de México, obra que registra detalladamente la vida económica, política y social de nuestro país durante la República restaurada y el Porfiriato, y que desafortunadamente hoy muy pocos leen y consultan. También fue un crítico serio y puntilloso de las altas esferas del poder; entre sus múltiples ensayos podemos mencionar El sistema político mexicano y El estilo personal de gobernar. Muchas de sus críticas y razonamientos siguen siendo vigentes.

Hace 62 años, en marzo de 1947, en el umbral del alemanismo, Cosío
Villegas publicó en la revista Cuadernos Americanos un ensayo que
tituló “La crisis de México”. Es decir, hace seis décadas los mexicanos
ya conocíamos las crisis y sus consecuencias. En dicho ensayo don
Daniel afirmaba: “La crisis proviene de que las metas de la Revolución
se han agotado, al grado de que el término mismo de revolución carece
ya de sentido. Y, como de costumbre, los grupos políticos oficiales
continúan obrando guiados por los fines más inmediatos, sin que a nadie
parezca importarle el destino lejano del país”. Doce lustros después
seguimos en las mismas, el país está sumido en una crisis más, las
elites políticas y las cúpulas partidistas siguen atrapados en la
búsqueda de soluciones inmediatas, efímeras e ineficaces, ajenas al
porvenir de más largo alcance de nuestra república.

En su escrito, Cosío Villegas hace un análisis de cuáles eran las
metas de la Revolución, de cuándo se habían agotado y por qué, todo
ello como punto de partida para intentar dar una respuesta a la crisis.
Obviamente hacía una crítica desmenuzada de los regímenes emanados de
la revolución mexicana y sus postulados, para ese entonces principios y
axiomas ya sumamente enflaquecidos, macilentos e incapaces de ofrecer
remedios al trance y apuro en que se hallaba el país.

Agotadas las metas de la revolución mexicana y agotados los
regímenes de ella emanados, Cosío Villegas se preguntaba si, como
solución a la crisis, había que entregar el poder a las derechas, en
particular al Partido Acción Nacional. Él mismo respondía: “En primer
lugar, me parece claro que Acción Nacional cuenta con tres fuentes
únicas, aunque poderosísimas, de sustentación: la iglesia católica, la
nueva plutocracia y el desprestigio de los regímenes revolucionarios;
pero la medida de la escasa fuerza final que tendría, la da el hecho de
que se alimenta mucho más de la tercera fuente que de las otras, a
pesar de la tradicional generosidad nutricia de la iglesia católica
para amamantar a todo partido retrógrado. Esto quiere decir que Acción
Nacional se desplomaría al hacerse gobierno”. Hoy, los blanquiazules
son gobierno y efectivamente se han desplomado, sólo que lo trágico del
asunto es que junto con ellos, también se ha desplomado el país,
nuestro país.

Don Daniel reconocía el valioso trabajo de oposición política que
desempeñaban los panistas, Manuel Gómez Morín el primero entre ellos.
Sin embargo, concluía, “sus taras son mucho mayores que sus méritos:
representan y son instrumento no del catolicismo, sino de una jerarquía
eclesiástica que no tiene superioridad moral alguna; o les hacen el
juego a intereses plutocráticos bien deleznables”. ¿Está Cosío Villegas
hablando del Partido Acción Nacional de 2009? Mucho me temo que sí.

Entonces ¿cuál será  el remedio para enfrentar la crisis y de dónde
vendrá?  La respuesta de don Daniel es: “no es claro el fundamento en
que podría fincarse la esperanza de que la redención venga de las
derechas, por los intereses que representan, por su espíritu
antipopular y su impreparación”. En estos últimos diez años, los
panistas han dado pruebas fehacientes de que representan los intereses
de los grandes capitales y de que son altamente incapaces de gobernar;
tienen que recurrir a intelectuales orgánicos como Krauze y Schettino
para explicar y justificar lo que su anorexia intelectual nomás no
puede.

Concluía don Daniel que: “El único rayo de esperanza es que de la
propia Revolución salga una reafirmación de principios y una depuración
de hombres”. Pero al creador del Fondo de Cultura Económica no le
gustaba especular sobre milagros. Totalmente justificada y vigente la
enorme desconfianza que Don Daniel Cosío Villegas sentía por el PRIAN.
Así las cosas, seguiremos en crisis por un largo, larguísimo rato.

Pilón. “A los ojos de la opinión nacional, sin miramientos de grupos
o de clases, nada hay tan despreciable como un diputado o un senador;
han llegado a ser la medida de toda miseria humana”. Daniel Cosío
Villegas, “La crisis de México”, 6 de marzo de 1947.


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Enriquerodriguez

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