Opinión

El CCU y la formación de públicos

La semana pasada, del miércoles18 al sábado 21, en el Centro Cultural Universitario, se llevó a cabo el Seminario de Curaduría impartido por la argenmex Graciela Kartofel, experimentada curadora, historiadora y crítica de arte. Distintos museos, centros culturales, festivales artísticos, universidades y bibliotecas de nuestro país y del extranjero han sido testigos de su excelente trabajo como curadora y docente. Su relación con Aguascalientes se remonta a principios de los años 90, cuando visitó nuestra ciudad en varias ocasiones con motivo de los TACAV (Talleres de Crítica de Artes Visuales), luego llevando una muestra de artistas aguascalentenses a Nueva York, posteriormente como jurado del Encuentro Nacional de Arte Joven y más recientemente por su participación decidida en el Museo Nacional de la Muerte, aportación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes a nuestro patrimonio cultural. No obstante los embates de la estulticia más ignara que hayamos tenido en nuestra tierra, apostar por la preparación de gestores culturales profesionales con una sólida formación teórica y práctica, es una de las tareas que ha emprendido con bastante tino la UAA. El seminario fue cursado, con una rigurosa disposición de aprendizaje, por varios estudiantes de distintos semestres de la carrera de Ciencias del Arte y Gestión Cultural, por algunos maestros de la Universidad, por artistas y creadores independientes y por varios profesionistas afines al ámbito cultural de las artes visuales. La maestra Kartofel alternó la enseñanza teórica y práctica en los espacios del aula y de las galerías universitarias (del campus y del centro cultural), aprovechando pedagógicamente el montaje de la exposición “Grabadores Brasileños Contemporáneos” y la ya instalada de “La muerte en el barro negro. Obra de Carlomagno” (estupenda muestra que no hay que dejar de admirar); la estructura del seminario giró alrededor de tres ejes; a) la transdiciplinariedad: discursos, estrategias y metodologías; b) el arte y sus relecturas desde las instituciones, y c) comunicar exponiendo-exponer comunicando.

La riqueza de esta combinación (ejes, teoría y práctica, aula y
galerías), sin ninguna duda facilitó el aprendizaje y ensanchó el
bagaje visual de todos los alumnos inscritos en el seminario. Esto no
quiere decir que después de estos cuatro días se hayan formado como
expertos curadores o museógrafos, pero sí podemos decir que su mirada
se ha modificado, se ha enriquecido, que ahora cuentan con más y
mejores elementos para apreciar y/o criticar un museo o una exposición,
y que podrán compartir solidariamente sus conocimientos y experiencias
dando razones y argumentos, sin acotarse sólo al “me gusta”, “no me
gusta”.

Este hecho, visto desde el ámbito de la formación de públicos, es de
suyo muy importante. Pues inmersos como estamos en una sociedad donde
la educación formal y los medios de comunicación masiva no favorecen la
formación de públicos y donde las instituciones culturales carecen de
una política pública en torno a este propósito, los pocos esfuerzos
realizados en esta dirección deben reconocerse y estimularse. Sólo
contribuyendo de esta manera, más allá de las inauguraciones (los
“cocketeles”), dejaremos de ver galerías y museos vacíos o poco
frecuentados, y dejaremos de echarle la culpa a la gente por “inculta”.

El Centro Cultural Universitario, de reciente creación en nuestra
máxima casa de estudios, en su breve pero fructífera presencia ha
logrado posicionarse como una alternativa real en la enseñanza
artística y en la promoción y difusión de la cultura, y sus puertas
están abiertas no sólo a la comunidad universitaria, sino a toda la
población; su oferta de bienes y servicios culturales es fresca,
diversa y plural: museo, exposiciones de artes visuales, conciertos,
representaciones escénicas (teatro y danza), cineclub digital,
presentaciones editoriales, concursos, diplomados, cursos y seminarios,
tienda de souvernirs y cafetería. Un espacio cultural vivo, en
movimiento, muy lejos del aletargamiento y la autocomplacencia
institucional. Así pues, el CCU contribuye, de manera notable y
calificada, al cumplimiento de la tercera función sustantiva de nuestra
y de toda universidad, la extensión y difusión de la cultura y los
servicios. De igual manera coadyuva a que la Universidad Autónoma de
Aguascalientes cumpla, a pesar de las adversidades, con la sociedad a
la cual se debe.   Por todo ello, si dejamos de gastar nuestros
impuestos en la formación de consumidores para los antros, en la
formación de espectadores dóciles para los estadios de futbol, las
pistas de carreras, los galgódromos, las arenas de lucha libre y las
velarias para los espectáculos de la farándula, y si mejor invertimos
nuestros impuestos en la enseñanza artística y en la formación de
públicos y audiencias para la cultura y las artes, le estaremos dando
una dimensión cultural a nuestro desarrollo, una dimensión más humana y
sustentable, pensando siempre de frente a un futuro mejor para nuestros
hijos. Estaremos contribuyendo a crear ciudadanía, a formar ciudadanos
más y mejor informados, más críticos, más participativos, más
solidarios y más responsables. Y eso, en honor la verdad, no es poca
cosa en estos tiempos de crisis. Pilón. Hace poco, a plena luz del día,
un ladrón me robó la cartera, me dijo que lo hacía por necesidad y que
no protestara porque podía ser peor. Poco tiempo después regresó y
prometió que iba a devolverme la cartera. Y el tipo esperaba que lo
aplaudiera y lo cubriera de elogios. Sin comentarios.


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Enriquerodriguez

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