Opinión

Los 500 de la UAA

Más de 500 muchachos alegres*, jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, más una veintena de profesores de la misma institución (y algunos padres de familia), marcharon el día de ayer hasta la sede del Congreso estatal, manifestando su inconformidad por la reducción del subsidio presupuestal contemplado en el paquete fiscal 2010 presentado por el Ejecutivo estatal. Fue una manifestación ruidosa pero ordenada y respetuosa de terceros, ni un solo vidrio roto, ni una sola pared rayada, si un solo insulto proferido. Una manifestación, diría yo, políticamente correcta, pero porque la ley y la razón les asiste, fue memorable, clara y contundente en su postulado, una demanda dicha En voz alta: ¡No al recorte presupuestal!

A lo largo de la marcha por avenida Universidad, la calle Aquiles
Serdán, la Calle Victoria y en la plaza principal y en la sede del
Congreso, su festiva y justa protesta recibió muestras de adhesión y
simpatía, sobre todo de los padres de familia, que asombrados y
solidarios les aplaudían; indudablemente, hubo una respuesta positiva,
de aceptación para con su movimiento.

Estos 500 muchachos saben que de concretarse este guillotinazo
presupuestal a nuestra Universidad, repercutirá en menor número de
becas y créditos educativos, y por lo tanto mayor número de deserciones
entre las filas de sus compañeros, menos infraestructura y equipamiento
escolar, menor número de proyectos de investigación, menor contratación
de planta docente, menos difusión y extensión del conocimiento y la
cultura, menor número de publicaciones y menos programas educativos. Y
por lo tanto, será mayor el número de muchachos, jóvenes como ellos,
que no encontrarán cabida en la Universidad y que presumiblemente, al
no contar tampoco con posibilidad real de empleo, irán a engrosar las
filas de los migrantes al país del norte o a ensanchar las filas del
crimen organizado. Su movimiento de inconformidad no es para nada
egoísta, estos 500 muchachos están pensando en las generaciones que
vienen atrás de ellos, están solicitando, pidiendo, exigiendo que no se
cancelen las oportunidades, las esperanzas de miles de jóvenes que
empujan año con año demandas legítimas en los ámbitos del empleo y la
educación, y que un gobierno frívolo e indolente no es capaz de
satisfacer.

La semana pasada tomó posesión del cargo el nuevo director del
Instituto Aguascalentense de la Juventud; un funcionario público más
egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, uno más que por
sumisión hasta la ignominia, le dará la espalda a su alma Mater y
traicionará su legado. Uno más a la selecta lista de los Juan Ángel
Pérez Talamantes, Raúl Cuadra García, Pablo Giacinti Olavarrieta, Ma.
de Lourdes Reynoso Femat, Óscar Ponce Hernández, Alejandro Bernal
Ruvalcaba y Ricardo de Alba, entre otros. Un Judas más que se suma al
gabinete de la frivolidad y la parafernalia.  Hace sólo unos días, la
articulista Denise Dresser ponía el dedo en la llaga respecto a la
catástrofe silenciosa  que padece nuestro sistema educativo, señalaba
que millones de mexicanos eran “víctimas de una escuela pública que
crea jóvenes apáticos, entrenados para obedecer en vez de actuar.
Educados para memorizar en vez de cuestionar. Entrenados para aceptar
los problemas en vez de preguntarse cómo resolverlos. Educados para
hincarse delante de la autoridad en vez de llamarla a rendir cuentas”.
Ayer, estos 500 muchachos dieron muestra de no encajar en ese pesimista
diagnóstico, ellos no son apáticos, saben participar y actuar, saben
cuestionar y proponer, saben demandar rendición de cuentas a las
autoridades de gobierno que lesionan sus legítimos derechos. Ellos han
sabido no sólo convocar a sus compañeros universitarios, han podido
llamar la atención y la simpatía de las autoridades municipales, de los
legisladores, de los líderes empresariales, de la mayoría de los medios
de comunicación y de varios políticos de carrera. Y lo han logrado
porque la ley, la razón y la justicia milita de su lado en su viril
demanda, dentro de las aulas y en las calles, en la arena académica y
en la política. Sólo mentes obtusas les pueden regatear y negar lo que
en justicia les corresponde.

Mientras 500 muchachos ponen En voz alta la dignidad ciudadana, el
ejecutivo estatal se dedica a tapar los baches de su gestión. No me
cabe la menor duda, Luis Armando Reynoso Femat resultó mejor ingeniero
tapabaches que su antecesor. De los 180 millones de déficit que le dejó
su antecesor, ahora él trata de tapar uno de 200 que su nepotismo
engendró. No importa que miles de jóvenes aguascalentenses se queden
sin futuro, sin esperanza, sin oportunidades. No obstante, los 500
jóvenes espartanos que ayer se manifestaron no están solos. Son 500 que
representan a miles de ciudadanos. Al tiempo y en las urnas. n      

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* Según cifras de Tránsito municipal.


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Enriquerodriguez

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