EconomíaSociedad y Justicia

Demanda Ciudadana de Información y Transparencia en la Administración Pública

                                                                                                                   Ricardo Rodríguez Vargas

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Gary Becker, economista de la Universidad de Chicago, es autor de una de una excelente definición de economía: “es el análisis de la toma de decisiones sujeta a restricciones”. Y porque para la mayoría de nosotros nuestras vidas no sólo no están completamente predeterminadas, sino que además cuando tomamos decisiones típicamente lo hacemos bajo el supuesto de “no podemos tenerlo todo”, creemos que economía nos debería resultar interesante… y probablemente útil!

Una de las áreas de mayor desarrollo en el campo de la economía durante la última década es la denominada: “economía de la información”. La falta de información ocasiona diversas fallas de mercado, por ejemplo: si alguien quiere adquirir un vehículo usado lo primero que desea saber es el estado del mismo pero se afronta al problema de carecer de dicha información; si se compra un aparato eléctrico lo ideal sería escoger aquel de mayor calidad, pero en muchas ocasiones no se tiene la información suficiente para estar seguro de lo anterior. Este aspecto también es importante para las empresas principalmente para las aseguradoras, éstas afrontan un problema llamado “selección adversa” la cuestión estriba que los únicos que tienen incentivos a asegurarse son aquellos que llevan una vida poco sana y que son propensos a enfermarse lo que llevaría a la quiebra a estas firmas por lo que tienen que cobrar una prima más elevada. El hecho de que alguien conozca cierta información pero que los demás la desconozcan se denomina “información asimétrica” y ha sido tema de estudio de los premio Nobel de Economía: Joseph Stiglitz y George Akerlof.

 

La principal motivación para el análisis económico de la transparencia se deriva de que la presencia de asimetrías de información, es decir, la falta de transparencia puede constituir un obstáculo para la construcción de una economía eficiente. Aún más, la siguiente tabla sugiere que el análisis económico de la transparencia sí debería tener implicaciones prácticas:

Penetración de los medios de comunicación, países selectos

País

Número de

televisiones/1,000

habitantes,

Circulación de

periódicos/1,000

habitantes,

PIB per cápita,

(miles de US$)

Bolivia

118

55

2,143

Botswana

21

27

5,486

Chad

1

1

898

China

292

42

2,644

Dinamarca

772

311

21,376

Etiopía

6

2

573

Alemania

580

311

19,526

In
dia

75

27

1,882

Japón

719

580

20,952

Korea

361

394

12,333

Malawi

3

3

614

Sudáfrica

128

30

7,943

Siria

67

20

3,041

Tailandia

279

65

5,541

Estados Unidos

854

212

28,567

Zambia

145

14

659

Fuente:  Islam, Roumeen, 2002. Into the Looking Glass: What the Media Tell and Why-An Overview. In The Right to Tell. Washington: The World Bank. slam (2002)
La tabla anterior sugiere que hay una relación positiva entre acceso a información en un país (medido por penetración de los medios) y su nivel de bienestar económico (medido por PIB per cápita): mientras que en Etiopía, el país más pobre de la muestra, sólo circula 1 periódico por cada 1,000 habitantes, en Japón, el tercer país más rico en la muestra, circulan 580.

En los últimos años ha renacido en los departamentos académicos de economía el interés por estudiar el impacto económico de las instituciones. Y, no sorprendentemente, parece que un “buen” aparato gubernamental tiene un impacto positivo en el crecimiento económico. Por lo que  una característica deseable de los funcionarios públicos es que sean personas honestas y capaces. Bien, un aparato gubernamental “sucio” y no transparente puede volver al ejercicio de la administración pública poco atractivo para un ciudadano honesto y capaz, por el temor a perder una buena reputación adquirida fuera de la esfera gubernamental. Entonces, el aparato gubernamental va a estar poblado mayoritariamente por malos elementos, resultando en una dinámica económica en que los ciudadanos van a perder incentivos para trabajar con ahínco para construir una mejor economía.

La secrecía debilita la participación popular en los procesos democráticos incluso de votantes. Es más probable que los votantes emitan juicios independientes si sienten confianza en sus propios puntos vista, y esto requiere que estén informados. Pero estar informado tiene un costo. Los votantes tienen límites a la cantidad de tiempo y energía que están dispuestos a invertir en la búsqueda del bien común. La secrecía eleva el precio de la información al inducir a los votantes que no tienen intereses especiales a no participar activamente, dejando el campo más abierto a aquellos con intereses especiales, ésta puede desalentar a competidores potenciales, no sólo porque reduce sus posibilidades de tener éxito en las votaciones, sino además porque aumenta sus incertidumbres subjetivas sobre si pueden mejorar las cosas.

La secrecía, piedra angular de la corrupción, no sólo mina la confianza en gobiernos democráticos, sino que también da oportunidad a intereses especiales de tener mayor influencia. Los intereses especiales que proporcionan fondos no necesitan hacerlo por el bienestar público, sino porque creen que pueden influir en los políticos en formas que mejoren sus beneficios y ganancias. Si las acciones en favor de intereses especiales están sujetas a escrutinio público, el campo para el favoritismo se limita grandemente.

 

Dar con una o más fórmulas para dar incentivos al administrador público a transparentar el ejercicio de su función es una labor compleja. Sin embargo, al revisar la literatura teórica y empírica se puede dar cuenta de que para fines prácticos, a casi cualquier mecanismo ingenioso para extraer información, corresponde otro mecanismo no menos ingenioso para burlarlo por lo que la vigilancia pública del comportamiento de los funcionarios públicos es el mejor mecanismo para prevenir abusos en el ejercicio de sus funciones. Y porque es muy probable que para un individuo el costo de hacerlo sea muy alto, se puede concluir que lo mejor y esencial es que los medios de comunicación ayuden a esta tarea.

Por último, el destruir asimetrías de información no es un fin en su mismo, sino un medio para contribuir al desarrollo de un mejor sistema económico que nos permita vivir mejor.

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