Cultura

México cuenta con gran potencial para todo pero le gana la hueva: Horacio Franco

+ Virtuoso flautista reconoce la organización de esfuerzos como el Séptimo Festival de Música de Cámara

+ “El más grande compositor Latinoamericano es Cri Cri”

 

Horacio Franco, virtuoso flautista de atractiva personalidad, tiene un fresco concepto sobre las clases y barreras entre los gustos musicales: son basura. Para el artista, está demás el clasificar y encasillar la música en especial darle el adjetivo de culta a los géneros clásicos o de cámara: “me desagrada, es como decir que la música de la India es inculta y sólo la Europea puede serlo”, además, agregó que ha tenido la oportunidad de interpretar en regiones un tanto alejadas de la tradición europea –como Egipto− para encontrarse con maravillosas composiciones que, por los prejuicios o convenciones comunes, son apartadas o minorizadas en la historia.

En conferencia de prensa durante el marco del Séptimo Festival de Música de Cámara de Aguascalientes, dirigido por Rafael Machado Ruiz y presentado por el Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), Franco puso énfasis en que las barreras musicales no deberían de existir: “me aburriría de sólo tocar un tipo de música”, dijo sin dejar de agregar que eso no quiere decir que todas las composiciones sean buenas sino que, también, existe música muy mala, incluso algunas dentro de la categoría de clásica o cámara.

Franco, de discurso fluido y argumentado, señaló que el compositor latinoamericano más grande de todos los tiempos es Francisco Gabilondo Soler Cri Cri ya que su música es la única sin fallas. ¿Revueltas? “Un gran genio de obras irregulares”. ¿Manuel M. Ponce? “Bueno pero no tanto como Gabilondo Soler”. Habló también de que existen muchos ejecutantes que tocan de manera virtuosa, maravillosa pero que no sienten o ni siquiera saben lo que están interpretando, por lo que ahí entra el deber de la Academia; empapar al artista de todo lo referente al arte. Porque Franco, más que un talentoso músico, es todo un gestor cultural y formador de promesas, no por nada es profesor de tiempo completo en el Conservatorio Nacional.

Los músicos populares, dijo Franco, tienen lo que muchos virtuosos o instruidos no; empatía con la audiencia y carisma, por lo que, tal vez, –consideró- el tercer peldaño sea juntar ambas cosas. El cuarto sería conocimiento y técnica. Artistas en toda la palabra, no sólo ejecutores perfectos. También expuso el caso de los artistas natos, como con los que acaba de grabar un  disco, dos indígenas chiapanecos que viven para interpretar música; “duermen 8 horas y, ya despiertos, son 15 las que están tocando”, por cuestiones de creencias y costumbres, lo que en opinión del flautista los vuelve artistas natos.

“Entre más virtuoso sea el artista, más hueva tiene”, dijo Franco respecto a muchos ejecutantes que al entrar al conservatorio se duermen en sus laureles por ser virtuosos o simplemente por el poco apoyo de gobierno a la cultura “deben de huesear en restaurantes y hoteles para obtener ingresos” dadas las pocas becas o el mismo tamiz negativo generado por comentarios de su familia: “les dicen que van a estudiar música y no falta que comenten que se van a morir de hambre”.

Franco insistió en el punto de la capacidad del mexicano para resolver las cosas de último minuto, y muchas veces en base a la improvisación, como el ejemplo del Festival de Cámara de Aguascalientes que en dos meses pudo ser organizado ante la incertidumbre de continuidad y recursos, más que el talento de muchos estudiantes de academia los vuela antes de tiempo. Denunció también la falta de proyectos a largo plazo: “este podría ser otro país con más organización, con geniales físicos, matemáticos, en fin, pero no se planea, los boletos para cuando un artista tiene que viajar la dependencia los compra un día antes y mucho más caros porque hubo falta de planeación, es genial la capacidad de reacción del mexicano pero es primordial planear a largo plazo”.

Apuntó, también, en el hueco que hay entre la realidad y la desinformación de la gente, por ejemplo, al no reconocer como gobierno y sociedad el prestigio que da contar con una Orquesta Sinfónica, así como que la gente no sepa que “la academia es un bien social, siempre pedimos al gobierno pero es que no tenemos a quien recurrir, es un engranaje entre iniciativa privada, prensa y gobierno para que esto funcione de manera plural”.

Franco recordó su desacuerdo con el gobierno de Vicente Fox con su filosofía de hacer aprender a pescar al artista en lugar de darle el pesado, además de cargar mucha responsabilidad de financiamiento de cultura hacía el empresariado como mecenas. El profesor del Conservatorio Nacional consideró que “no nos enseñaron a pesar, hubo muchos festivales y showcases pero eso no funciona, no podíamos seguir mamando dinero del erario conforme a sólo lo que nos daban”.

Finalmente, el artista resaltó que mientras el día de hoy puede compartir con alumnos en un “festival de primer mundo como este”, mañana puede grabar con los músicos indígenas de Chiapas o en Bellas Artes con un conjunto medieval, sin que eso le impida colaborar con productos pop como Susana Zabaleta en materiales discográficos. Para Horacio Franco no hay tipos de música, sólo hay música.

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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