Opinión

Cocina Política / Juan Pablo de Ávila

“Mi amistad la fundo en el entramado

De una filosofía que vaya con la libertad,

la justicia y la igualdad”

Juan Pablo de Ávila

Juan Pablo de Ávila. Sus ojos ya no podían tolerar, ver, una decapitación más. Una decapitación más de la democracia mexicana, una decapitación más de seres humanos por delincuentes bestiales… una decapitación más de la esperanza. Y él, que amaba contemplar junto a su amada, desde la azotea de su casa en el Barrio de San Marcos el atardecer en el Cerro del Muerto, decidió observar eternamente, desde ahí, desde el Picacho y para siempre, a su amada Eva, sus apreciados jóvenes alumnos, sus amigos camaradas, sus gatos y su Aguascalientes querido.

Poeta, desde sus ojos. Estos ojos que maúllan debajo de la cama, colectivo de poesía, con Jesús Rasgado Gómez, Netzahualcóyotl Álvarez Cardona y Óscar Romero; Ciudad en los ojos, colección Voces abiertas del Instituto Cultural de Aguascalientes; A hielo abierto, Palabras prestadas; Corazón en el ojo, colección lírica Editorial el perro sin mecate, Iba por ahí con los ojos metidos en las miradas rotas, colección contemporáneos del Instituto Cultural de Aguascalientes; Ojos para las hadas y Dios.

Historiador social y activista. Juan Pablo: “La Revolución Mexicana tuvo un fuerte centro en la región y dista mucho de ser el apacible y neutro estado, excusa por la que se llevó aquí la Soberana Convención Revolucionaria, como muchos historiadores, como Jesús Gómez Serrano, establecen. Tantas raíces echaron estos grupos que después del aniquilamiento de los villistas y zapatistas, los grupos continuaron para los años veinte, sobre todo anarquistas; de ello constatan varias de sus publicaciones que se conservan en el Archivo del Estado: El Anticristo; Ni dios Ni amo, entre otras. De igual forma, aquellos viejos socialistas de Aguascalientes, posteriormente para los años treinta y cuarenta se unieron a Francisco J. Mújica y a Lázaro Cárdenas para desde aquí apoyar la educación socialista y el agrarismo”

Gato negro liberal. De Ávila: “entiendo a la Izquierda con este panorama amplio de acción. En Aguascalientes, han existido muchos movimientos y personajes tendientes a la esencia de la izquierda. Desde aquellos rebeldes chichimecas, pasando por el padre Pablo Calvillo, que luchó en la independencia, hasta los movimientos anarkopunks locales que han participado en los encuentros Económicos Internacionales, que se llevaron a efecto en Cancún y luego en Guadalajara, recordando que en este último se realizó una cruel represión contra los jóvenes. Al igual, localmente cercanos a la izquierda, han surgido movimientos ambientalistas y ecologistas que tienen amplia participación y están cobrando raigambre”.

Eva Terán. Juan Pablo: “Amada mía. Qué bonito es vivir, qué padre ver los atardeceres desde alguna azotea de nuestra ciudad, caminar por la Madero y sentir el frío de la lluvia. Qué bonita es la vida cuando tienes a alguien con quien contar, alguien con quien sabes puedes caminar y cuando digo caminar no digo sólo caminar por las calles, sino, tal vez, como diría Benedetti, caminar con la vida, caminar con los conceptos y las ideas, caminar por el devenir de tu país y ciudad, caminar junto a tu momento histórico y social.

Yo he sido un hombre demasiado afortunado -aunque no creo en la fortuna)- que ha encontrado a una Amada con la que ha compartido los movimientos y las consignas que han emergido en nuestro país. Sé que, para muchos, somos unos ilusos trasnochados, unos sesenteros imprácticos, pobres diablos, pero no importa, no importa mientras existan dos cosas. Uno, que el movimiento siga en movimiento y dos, que mujeres como tú, amada mía, me sigan y nos sigan empujando. Amada mía, hay cosas feas en la vida y tan terribles como el hambre, pero la miseria es no tener una compañía; por eso el anarquismo o el socialismo libertario que perseguimos es, o deberá ser, una gran sociedad de amantes y de amadas; no hay mayor democracia que la democracia del amor. Por eso, Amada, no os preocupéis, y no te entristezcas; mejor saco un papelillo, preparo un cigarrillo y fumando miramos el bello atardecer sobre el Cerro del Muerto, desde la azotea de nuestra casa”.
Eterna mirada. Esta cocinera política desconoce si a la muerte física de Juan Pablo de Ávila le fueron cerrados sus ojos. Pero quiero pensar que no. Que bajo su mortaja, su mirada poética quedó eternamente abierta. Quiero imaginar desde el cerro del Picacho unos curiosos e inquisitivos, rebeldes e irreverentes ojos de gato, que estarán observándolo todo eternamente.
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Socorro Ramírez

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