Opinión

El apunte / Fallecimientos por presunta rivalidad delincuencial

Según la Procuraduría General de la República, de enero a septiembre del 2011 se tenían registrados 12 mil 903 homicidios relacionados con la delincuencia organizada, algo cercano a un homicidio y medio por cada 10 mil habitantes en el país por este concepto (si completamos el ejercicio anual en base a promedios). Sólo una tercera parte de los municipios presenta fallecimientos (850; en dos de cada tres no se registran homicidios clasificados dentro de esta categoría. Incluso, la mitad de los 850 que acusaron, vía registro, marca de uno a tres casos. Luego entonces, en más de 2 mil municipios  la intensidad del fenómeno va de nula a muy baja.

La dependencia indicó que de diciembre del año 2006 a septiembre de 2012 fallecieron 47 mil 512 personas; según el desglose, las muertes se presentaron de la siguiente manera: en diciembre de 2006 se registraron 62 homicidios; 2007, 2 mil 826; 2008, 6 mil 838; 2009, 9 mil 614; 2010, 15 mil 273 y de enero a septiembre de 2011, 12 mil 903 fallecimientos relacionados con la delincuencia, un registro semejante al del 2010. La propia PGR reporta que en esta administración federal han sido ejecutados 2 mil 986 policías estatales y municipales.

México cuenta con alrededor de 2 mil quinientos municipios, pero cuatro de cada diez fallecimientos por presunta rivalidad delincuencial acontecieron en sólo 16 de ellos (cuyo registro supera los cien fallecimientos por este concepto durante los nueve meses reportados); lo anterior destaca aún más cuando descubrimos que en más de la mitad de los municipios con registros se presentaron sólo de uno a tres acontecimientos de esta naturaleza, durante el periodo estudiado. De hecho, el municipio de Juárez, en Chihuahua, ostenta una cifra registrada en la PGR por mil 206 fallecimientos con estas características, misma que supera a los señalados en más de 2 mil 150 municipios del país, juntos, pero donde el fenómeno les es más ajeno.

Es impresionante, pero uno de cada cuatro fallecimientos registrados por esta causa se dio en cinco municipios del país: Juárez, Chihuahua (1,206); Acapulco de Juárez, Guerrero (795); Chihuahua, Chihuahua (402); Monterrey, Nuevo León (399) y Durango, Durango (390).

En Aguascalientes, la intensidad es menor que la del promedio nacional y se ubicaría en cuatro defunciones, por este concepto, por cada cien mil habitantes al año. Y menos de la mitad de los municipios locales acusaría casos de esta naturaleza. La capital del estado, dentro del periodo estudiado, registró 29 fallecimientos por presunta rivalidad delincuencial, contra 52 en Cuernavaca; 20 en León; 14 en Zacatecas; 13 en Toluca y 28 en Puerto Vallarta.

Recientemente, se señaló que en las nuevas bases de datos de homicidios y desaparecidos, que se darán a conocer el próximo 15 de junio, ya no se mencionará que la información corresponde a homicidios cometidos presuntamente por rivalidad delincuencial sino sólo por homicidios dolosos, como lo establecen los códigos del fuero común. Lo anterior por el rechazo reciente que esta estadística tuvo por parte de los procuradores de justicia de las entidades en reunión nacional.

El homicidio en el sistema penal de México es el resultado de una acción u omisión mediante la cual se priva de la vida a otra persona, ya sea dolosa o culposamente. El homicidio tiene cinco clasificaciones generales atendiendo el elemento subjetivo del agente: Homicidio doloso, cuando existe la intención positiva de inferir la muerte a la víctima. Es decir, que el sujeto activo tiene la capacidad de querer y entender las consecuencias de su conducta y producir el resultado de muerte. Homicidio involuntario, cuando se conoce el posible resultado de muerte y sin embargo se cree poder evitarlo, pero falla y éste se produce. También se presenta cuando, definitivamente, se ignora dicho resultado, pero de igual forma se mata. La punibilidad en este caso surge amparada por el deber que toda persona tiene de abstenerse de causar daño a otra y las acciones carentes de intención y omisiones que conlleven a la muerte serán susceptibles de juzgarse conforme a las leyes penales. En el caso de homicidios  por presunta rivalidad delincuencial, se presume que son perpetrados con premeditación, alevosía y ventaja, dado que se trata de enemigos con quienes rivalizan en el campo de la delincuencia.

FALLECIMIENTOS POR PRESUNTA RIVALIDAD DELINCUENCIAL 2011

ENTIDAD FEDERATIVA MUNICIPIO

TOTAL

%

1

CHIHUAHUA JUÁREZ

1,206

9.35%

2

GUERRERO ACAPULCO  DE JUÁREZ

795

6.16%

3

CHIHUAHUA CHIHUAHUA

402

3.12%

4

NUEVO LEÓN MONTERREY

399

3.09%

5

DURANGO DURANGO

390

3.02%

6

SINALOA CULIACÁN

365

2.83%

7

TAMAULIPAS SAN FERNANDO

292

2.26%

8

NAYARIT TEPIC

196

1.52%

9

SINALOA MAZATLÁN

191

1.48%

10

BAJA CALIFORNIA TIJUANA

183

1.42%

11

VERACRUZ VERACRUZ

155

1.20%

12

TAMAULIPAS NUEVO LAREDO

144

1.12%

13

NUEVO LEÓN GUADALUPE

131

1.02%

14

DURANGO GÓMEZ  PALACIO

116

0.90%

15

JALISCO ZAPOPAN

109

0.84%

16

MÉXICO ECATEPEC  DE MORELOS

107

0.83%

5,181

40.15%

TOTAL NACIONAL

12,903

Fuente: PGR.  Registro de enero a septiembre del 2011

El homicidio en el sistema penal de México es el resultado de una acción u omisión mediante la cual se priva de la vida a otra persona, ya sea dolosa o culposamente. El homicidio tiene cinco clasificaciones generales atendiendo el elemento subjetivo del agente: Homicidio doloso, cuando existe la intención positiva de inferir la muerte a la víctima. Es decir, que el sujeto activo tiene la capacidad de querer y entender las consecuencias de su conducta y producir el resultado de muerte. Homicidio involuntario, cuando se conoce el posible resultado de muerte y sin embargo se cree poder evitarlo, pero falla y éste se produce. También se presenta cuando, definitivamente, se ignora dicho resultado, pero de igual forma se mata. La punibilidad en este caso surge amparada por el deber que toda persona tiene de abstenerse de causar daño a otra y las acciones carentes de intención y omisiones que conlleven a la muerte serán susceptibles de juzgarse conforme a las leyes penales. En el caso de homicidios  por presunta rivalidad delincuencial, se presume que son perpetrados con premeditación, alevosía y ventaja, dado que se trata de enemigos con quienes rivalizan en el campo de la delincuencia.


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Eugenio Herrera Nuño

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