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Entrevista con el escritor Jorge Alberto Gudiño, autor de Con amor, tu hija

  • Novela sobre la búsqueda de la felicidad y el tabú del incesto
  • Con esta su segunda novela resultó ganador del primer Premio Lipp La Brasserie

Con amor, tu hija, novela del escritor mexicano Jorge Alberto Gudiño, fue ganadora del primer Premio Lipp La Brasserie en el año 2011, un premio atípico, ya que como cuenta el autor: “En ese momento no era una convocatoria abierta, sino que premiaba una novela que ya estuviera firmada por alguna editorial”.

Jorge Alberto Gudiño es profesor universitario, crítico literario, y en Con amor, tu hija, su segunda novela (la primera fue Los Trenes nunca van hacia el este, en Ediciones B) retrata una relación pasional, incestuosa, entre padre e hija, desde la perspectiva de la búsqueda trunca de la felicidad. Un tema controversial. Sin embargo la novela es mucho más.

Javier Moro Hernández: ¿Cuál fue la idea que le dilo origen a Con amor, tu hija?

Jorge Alberto Gudiño: Surge un poco a partir de dos momentos, yo quería explorar sobre todo el asunto, la idea de la felicidad, ¿cómo se obtiene la felicidad?, o ¿cómo eventualmente (que es más lo que sucede en la novela) no se llega a la felicidad? Para lo cuál yo pensé que necesitaba un personaje en una situación extrema, y cree dos personajes en una situación extrema: el protagonista de la novela, este escritor que narra todo en primera persona y que no tiene nombre y el protagonista de la novela que escribe este escritor y que se llama A la sombra blanca de un abedul, que ese sí tiene nombre y que se llama Ogashi. A partir de ahí ya fui armando todo en torno a ellos.

JMH: Estas dos historias paralelas, la de Ogashi y la del escritor, manejan el asunto o el tema del tabú.

JAG: Yo sabía que podría significar un asunto tabú el tema del incesto. Ahora después de haberla escrito y después de haberla publicado me he dado cuenta de que el tabú es real y merece la pena una reflexión en torno al él, porque en realidad volvemos sinónimos el tabú y lo prohibido y en realidad no es así, lo prohibido es algo que se dice constantemente y que uno puede decir por muchas razones: “Yo prohíbo la entrada a determinado lugar o prohíbo determinadas conductas”, para lo cuál digo las cosas. El tabú es algo que ni siquiera se dice y el tabú que se maneja en la novela, es un tabú relacionado con el incesto, a mí me quedaba claro que era tabú, que hay sociedades en donde se siga practicando hoy en día, que son endogámicas y en donde no hay ningún problema, pero a mí me resultaba importante, porque a partir de esa idea volvía yo a volverme a acercar a la felicidad del personaje. Lo que demuestra que el tabú también es coyuntural, no es un hecho en sí mismo.

JMH: El personaje de Con amor, tu hija, el escritor, ha logrado construir una vida deseada por muchos, pero que finalmente no lo llena del todo, y el hecho de enamorarse de su hija lo enfrenta a una experiencia que lo inunda de emoción ante el vacío que enfrenta.

JAG: Sí claro, es que él llega a esta a esta circunstancia excepcional en la que tiene fama, fortuna y absolutamente todo el tiempo libre posible para satisfacer todos sus pequeños placeres. Pero ha pagado un costo que se ha ido distanciando de sus seres queridos, al grado tal que a su hija la ve una sola vez al año, y no sólo eso, desde que ella es adolescente o sale de la adolescencia ella va acompañada de alguno de sus novios, y más allá de los celos que le podrían o no causar a su padre, porque finalmente lleva a cabo la reflexión de “yo no soy nadie para impedirle aquí lo que hace el resto del año”. Pero lo que sí sucede es que sus novios finalmente representan un obstáculo para su relación que ya es escasa. Se ven una semana al año y siempre hay alguien ahí. Por eso cuando las cosas cambian un poquito se desatan todas las emociones.

JMH: La construcción de estas dos historias paralelas, a ti como escritor ¿qué retos te implico y qué posibilidades creativas se te plantearon?

Evidentemente el reto es que en realidad en vez de escribir una novela es escribir dos. Bueno, con trampa, porque en realidad Bajo la sombra blanca del abedul no está escrita por completo sino que está referida, y eso era un reto, el reto de construir, al menos sí, dos tramas separadas. Pero a mí en realidad me funcionaba como un descanso. En la novela, como es fácil darse cuenta, el plano principal esta escrito en primera persona en presente y quería que fuera presente para que nosotros lectores nos diéramos cuenta de lo que le sucedía al personaje al mismo tiempo que el personaje. Que todo lo que fuera sintiendo lo fuera verbalizando sin la necesidad de que fuera un recuerdo y se distorsionará. Pero esto se volvía cansadísimo y a la larga insostenible, por eso iba insertando los fragmentos de Bajo la sombra blanca del abedul, porque servían como un respiro para los lectores, supongo, y para mí como escritor, porque de verdad mantener esa primera persona todo el tiempo que es casi obsesiva, que se ocupa incluso de detalles muy pequeños y se centra en ellos. Entonces para esos respiros justo funcionaba la otra novela.

JMH: Estoy pensando que de alguna manera son personajes contrapuestos, aunque parecidos, porque también  Ogashi es un personaje muy metódico, meticuloso.

JAG: Y Ogashi persigue la felicidad, que aunque parece contrastante con la del protagonista, también tiene algo de similitud. Es decir Ogashi actúa como se espera, como su sociedad espera que él actué. Entonces el código más alto para vivir en donde él vive, que es el Japón de la posguerra, es el honor y entonces por eso se vuelve tan inflexible y tan tajante en todas sus decisiones, porque así se gana el respeto de los que lo rodean. Evidentemente tampoco es feliz, siguiendo todos los preceptos que se esperan, no es feliz.

JMH: ¿En qué tipo de escritor pensaste para hacerlo, en qué personaje te basaste para darle forma?

JAG: En realidad el personaje principal, lo tengo que decir con mucha franqueza, es alguien que me cae muy mal como persona y me cae muy mal como escritor. Como escritor me cae muy mal porque es un escritor de best sellers y que además lo fue desde el principio con un éxito muy fácil, a mi parecer. No es que él tenga mucho amor por la literatura, es que un día él decidió escribir una novela que según él iba a ser un best seller y que en realidad lo fue, y entonces descubrió una forma para hacerlo. Muchos escritores de best sellers, supongo, pueden adentrarse o pueden acercarse a este personaje, no pensé en uno concreto, pero sí tiene rasgos comunes a muchos como escritor. Ya luego como persona tiene rasgos de muchas personas que conozco, alguno mío tendrá por ahí y otros que abiertamente me caen mal, algunas cosas que hace yo no las haría, en fin. Además él parte desde la psicología, su tesis radica en encontrar una fórmula para que una novela sea un best seller. Evidentemente yo no creo que exista esa fórmula como universal, aunque muchos sí han descubierto esa fórmula como particular, que también es coyuntural, porque lo que ahorita es un best seller no lo será dentro de cuarenta años ni lo fue hace cuarenta años.

JMH: ¿Cómo es trabajar con un personaje que no te cae bien?

JAG: Es divertidísimo, yo no creo en el protagonista bueno necesariamente, ni en el protagonista que sea empático conmigo, porque supongo que me aburriría mucho estando de acuerdo con él en todo, pero además me da la impresión de que lo construiría mal y lo construiría mal en la medida en que probablemente tendría muchas cosas mías cuyo problema es que podría considerarlas virtudes cuando en realidad son defectos o intentando hacer lo contrario podría considerarles defectos cuando son virtudes. Retratarse a uno mismo es muy difícil, entonces a mí me gusta trabajar con personajes más humanos, más tangibles y que me aporten en ese sentido.


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Javier Moro Hernández

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