Opinión

Taktika / La guerra de 1812

Washington, D.C., 18 de junio de 1812. James Madison, presidente de los Estados Unidos, firma el proyecto de ley que declara la guerra contra el Imperio Británico. Inmediatamente, la fiebre bélica se apodera de los líderes estadounidenses: Thomas Jefferson, antiguo mandatario, declara desde su finca de Monticello: “la adquisición del Canadá este año, hasta Quebec; será un mero paseo dominical, y así expulsaremos a Inglaterra del continente americano”. Finalmente, Henry Clay, vocero de la Cámara de Representantes, ufano dice: “con la milicia de Kentucky conquistaremos Canadá”.

Los acontecimientos arriba narrados ocurrieron exactamente hace 200 años y pasarían a la historia como la Guerra de 1812. Es el propósito de este artículo explicar los orígenes de la contienda. Asimismo, describir los teatros de operaciones y a los principales protagonistas. Finalmente, se mencionan sus implicaciones estratégicas y su influencia sobre México.

En junio de 1812, la tirantez entre los Estados Unidos y el Reino Unido alcanzó su clímax. Los estadounidenses se sentían afrontados por tres motivos: En 1807, la Gran Bretaña introdujo restricciones al comercio entre la Unión Americana y la Francia Napoleónica; la detención en alta mar y el reclutamiento forzoso de ciudadanos estadounidenses de origen británico por parte de la Royal Navy; y el deseo estadounidense de expulsar a los británicos del Canadá.

Como se menciona al inicio de este artículo, los yanquis estaban confiados en lograr una pronta y rápida victoria. La seguridad en un triunfo fulminante descansaba en tres factores: el grueso del ejército británico, al mando del Duque de Wellington, estaba desplegado en España y Portugal para combatir a Napoleón Bonaparte; la Royal Navy bloqueaba el litoral europeo; y el número de soldados británicos en el Canadá era de 6 mil efectivos.

La contienda se desarrolló en tres teatros de operaciones: en el mar, los buques de guerra y corsarios de ambos bandos atacaban los buques mercantes del adversario. La Royal Navy bloqueó la costa atlántica de los Estados Unidos; la frontera canadiense, la cual comprende los Grandes Lagos y el río San Lorenzo, fue escenario de batallas navales y terrestres; el Sur y la costa del Golfo de México presenciaron enfrentamientos entre británicos y estadounidenses.

Los principales protagonistas por el lado británico eran: el gran líder Shawnee Tecumseh, quien había formado una Confederación de tribus indias para bloquear la expansión de los estadounidenses hacia el Oeste, a quienes denominaban “Los Niños del Mal Espíritu”. Los británicos proveían de armas y víveres a Tecumseh para que éste y sus guerreros atacaran a los colonos yanquis. Asimismo, Inglaterra contaba con la pericia militar del general Sir Isaac Brock, quien por su apabullante victoria el 13 de octubre de 1812 en Queenston Heights fue nombrado Héroe del Alto Canadá.

Por parte estadounidense destacaron: el comodoro Oliver Hazard Perry, un marino yanqui que, por sus laureles sobre los británicos, logró el título de Héroe del Lago Erie; Winfield Scott, posterior comandante del ejército estadounidense durante la guerra contra México; y Andrew Jackson, futuro presidente de los Estados Unidos, prototipo del norteamericano “mata-apaches” y esclavista.

La contienda se emparejó en el año 1814, cuando los británicos ocuparon Washington el 24 de agosto e incendiaron la Casa Blanca, el Capitolio y el edifico del Departamento del Tesoro como represalia por la destrucción de Toronto. Los ingleses sólo respetaron la Oficina de Patentes y las barracas de los U.S. Marines, debido a su tenaz resistencia en Bladensburg.

Los estadunidenses tomaron revancha el 11 de septiembre de 1814 en Plattsburg, derrotando a los británicos. Esta victoria yanqui demostró a los ingleses que sería muy difícil limitar la expansión de los Estados Unidos; a continuación siguió la defensa de Baltimore, con el famoso episodio de Fort McHenry, que inspiraría el himno nacional estadounidense, The Star-Spangled Banner.

El desarrollo de las hostilidades forzó la negociación, la cual culminó el 24 de diciembre de 1814, con la firma del Tratado de Gante. Los términos indicaban que todo el territorio ocupado debía ser regresado, la frontera anterior a la guerra entre Canadá y la Unión Americana sería restaurada, y los yanquis obtendrían derechos pesqueros en el Golfo de San Lorenzo. Ignorando la firma del acuerdo, Andrew Jackson venció a los ingleses el 8 de enero de 1815 en la batalla de Nueva Orleans. La última acción del conflicto aconteció el 12 de febrero de ese mismo año, al capturar los británicos a Fort Bowyer en Mobile, Alabama.

La guerra tuvo dos efectos estratégicos: los británicos jamás volvieron a invadir el territorio estadounidense; y convenció a la Unión Americana de que el proyecto de conquistar Canadá sería costoso y difícil.

Finalmente, los estadounidenses decidieron que debían enfocar su proyecto expansionista contra enemigos más débiles: las tribus indias en el Oeste y la Nueva España, en el Sur, que a partir de 1821 se transformaría en México. n

(*) Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales A.C.

Aide-Mémoire.- Barack Obama, sólo se acuerda de los hispanos en tiempos electorales.


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Soren de Velasco Galván

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