Opinión

Editorial / Ya sabemos quién va a ganar

No habrá sorpresas. En cuanto aparezca por tercera ocasión a cuadro (en la última de las cadenas nacionales programadas para el día de hoy) Leonardo Valdés Zurita, consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) a anunciar los resultados, sólo se confirmará lo que desde hace mucho ya sabemos.

A lo largo de este tiempo de campañas electorales, hemos sido testigos de cómo el arte de la política se transforma en la actuación mediocre de los grupos que se disputan el poder por el poder mismo, sin conciencia de lo que ser elegido como servidor público significa.

Las promesas han sido las de siempre, los candidatos han estado por debajo del nivel de exigencia que amerita el país, los partidos políticos han quedado a deber por continuar ofreciendo recetas mercadológicas y diagnósticos manidos.

No ha habido gran diferencia con otras elecciones, la medianía rampante con que se expresa la añeja clase política es la de siempre, sólo que en esta temporada ha logrado mayor difusión entre la a través de las redes sociales. Gracias al uso de la tecnología se ha iluminado (sólo una parte) de las viciadas relaciones entre los medios de comunicación y el poder.

Otra vez, como siempre, todos los candidatos y todos los partidos intentaron menospreciar la inteligencia de los electores ofreciendo despensas, dinero, materiales de construcción y souvenirs para comprar la conciencia. Pareciera que no aprendemos, que no se valora el esfuerzo de millones por construir un país de instituciones sólidas y de procesos transparentes que tienen como propósito ofrecer un mejor destino a quienes habitamos este país.

A través de esos mismos medios se nos ha querido convencer de que los estudios de opinión son el factor decisivo de estas elecciones. Si en algún momento las encuestas tuvieron como propósito utilizar la información estadística como apoyo para la toma de decisiones, la reproducción y difusión de las encuestas como herramienta política para convencer al electorado de que ya todo estaba decidido, peor aún, cuando se esgrimieron los sondeos como argumentos para no hacer campaña, estas acciones pervirtieron la naturaleza de los estudios y sólo generaron suspicacia, además de incidir en la falta de interés en el proceso electoral.

A lo largo de estos días, con la misma fuerza que en ocasiones anteriores, se han multiplicado los agoreros del desastre, quienes incitan a la violencia a través del abstencionismo o la injuria directa. Afortunadamente, la aparición de nuevos actores en la contienda política, logró diluir en su propio desorden esas propuestas ideológicamente huecas.

Entre estos nuevos actores, por supuesto, ha sido destacada la participación de los jóvenes.

Sí, debería ser un hecho común que los estudiantes participaran activamente en la toma de decisiones, hicieran de las reuniones la posibilidad de un intercambio de opiniones acerca del rumbo del país y las medidas que se requieren, pero hoy la única sorpresa a lo largo de las campañas ha sido el surgimiento del movimiento #YoSoy132 y la forma en que se han involucrado los jóvenes con los candidatos, lo que bien visto habla muy mal de la calidad de nuestra democracia, o al menos de la lenta capacidad de respuesta ante las viejas formas de hacer política.

Hoy, de los más de 1 millón 184 mil habitantes de Aguascalientes, 812 mil 673 ciudadanos están en posibilidad de emitir su voto este domingo (el 52% son mujeres), de este número, el mayor número de votantes se encuentra entre los 20 a 24 años (113 mil 384), es decir, son quienes por primera vez participarán en una elección presidencial quienes tienen posibilidad de decidirla. Queda claro que no hemos sabido ofrecerles los mejores estímulos para alentar su participación y, sin embargo, a ellos, sólo nos queda ofrecerles la certeza única de lo valioso que es que ejerzan plenamente su ciudadanía asistiendo a las urnas, votando, porque de eso se trata el saber de antemano el resultado, de estar conscientes de que los únicos que se benefician de la participación mayoritaria, somos nosotros.

No habrá sorpresas, pues, quien gana es el país todo. De eso se trata conocer de antemano los resultados, atender esta coyuntura con una visión a largo plazo y no atenidos a las necesidades del momento. Votar es el ejercicio pleno de nuestro derecho como ciudadanos. Es el día para salir a hacerlo, con la convicción de que hay mañana después de las elecciones y que esta fecha es apenas el comienzo.


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La Jornada Aguascalientes

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1 Comment

  1. Sarax
    02/07/2012 at 13:01 — Responder

    es bueno eso de que vayamos a votar y nos sentimos contentos por haberlo echo, pero nos entristecemos cuando nos damos cuenta de que se están manipulando los resultados a favor del partido que ya sabemos.

¡Participa!