Opinión

Cocina Política / Socorro Ramírez

En mi cocina se come, se lee, se estudia y se conversa de todo… particularmente de política.

Alguien ha visto a Zenaido? Zenaido Muñoz, sí, el de la barba. Pues mire usted. Yo lo veía, con su inseparable marioneta “Fridita”, en los “terrenos de Carlos Slim” (así se refiere Zenaido a la banqueta del edificio en calle Madero, casi esquina Cinco de Mayo que alberga una tienda de telefonía), o bien, a las puertas del edificio recinto del Congreso del Estado, también en calle Madero. Sin embargo, desde mayo para acá ¿Va cre’r que no lo he visto? Ruego encarecidamente, que si de él tiene usted noticias, se lo haga saber a esta preocupada cocinera, a través de la dirección electrónica que aquí aparece, y es que después de tanta lluvia y con ese techo frágil del “cantón” de Zenaido… es de inquietarse.

Quizá Zenaido, tal como esta cocinera política, optó por ver, oír y callar, ante el entramado de un proceso electoral de vil y banal performance. Me explico: ante las representaciones y escenificaciones, carentes no sólo de significado, sino de autenticidad de que se compuso nuestro recién concluido proceso electoral 2012, desde su arranque mismo con la integración tardía de los consejeros electorales federales, pasando por la monótona y previsible etapa de selección de candidatos internos de los partidos políticos contendientes; una etapa de campaña centralizada, plena de escenas y escenarios diseñados, financiados y producidos al más puro estilo Broadway y finalizando con la presentación de los dos recursos judiciales más “petates” de que se tenga historia en el litigio jurídico-electoral.

“Uno_tres_dos.amlo.mcs”. Quizá hubo quien, como yo, prefirió darle tiempo al tiempo, antes de atestiguar públicamente a favor, de bodrios como el pretendido movimiento social, apartidista, de los jóvenes que se hicieron llamar “132 contra la mal-información”; pero que luego resultó que ni son un “movimiento social”, ya que a estas alturas queda claro que son un grupo de presión –¿o choque?–, tienen una clara filiación partidista –¿o mesianista?–, están integrados por adultos y jóvenes –¿o son jóvenes manipulados por adultos?– y por supuesto que no están contra la “mala información”, sino contra Enrique Peña Nieto, el Partido Revolucionario Institucional, las instituciones mexicanas que les sean incómodas y todo lo que en esta “ruta ideológica” se les sume. Lo único que tuvo de cierto y probado el grupo “uno_tres_dos.amlo.mcs”, es que en su origen, 130 jóvenes estudiantes dieron abiertamente la cara, lo demás… es una quimera.

Al cierre de esta edición. ¿Verdad que es impactante esta frase? Imagina uno al respetable editor en jefe gritando ¡Paren la imprenta! ¡Paren la imprenta!, tenemos una noticia de última hora. Pues bien, la noticia de última hora, que esta cocinera política tiene es que ¡Ya apareció el buen Zenaido!

Así es. Con estos mínimos, realmente minúsculos, casi inexistentes ojos café oscuro, lo vi, el pasado martes, situado en las puertas del edificio principal del Congreso del Estado; serían algo así como las nueve de la noche y lucía muy bien: ingenioso y dispuesto como siempre. —¿Zenaido, dónde estabas? –lo increpé expectante; —En la Sierra Fría –respondió el buen promotor cultural, así como lo más natural. Acto seguido reparé en “Fridita” su inseparable marioneta. ¡Qué guapa reapareció ella! (se le notaron las vacaciones). Pelo nuevo color morado (antes fue anaranjado), overol de mezclilla, zapatos relucientes y, sobresaliendo en el conjunto, enormes lentes para sol modernos, con forma de corazón. —¡Óoorale Fridita que bien te ves! –dije a la niña-Frida-marioneta. Por toda respuesta ella me regaló un beso-marioneta.

¿Va Usted a cre’r, que con el retorno de Zenaido y la renovada Fridita a la Calle Madero en Aguascalientes capital volvió a mí la esperanza? Pues así como se lo cuento. El próximo mes de octubre, en que arrancará formalmente el proceso electoral local, espero que difiera en mucho, ¡Pero en mucho! del recién concluido proceso federal.

Espero que en el proceso electoral 2013, en que se renovarán en esta entidad federativa, ayuntamientos y Congreso local, tengamos autoridades electorales de primera, candidatos experimentados, capaces y apreciados por sus electores; campañas de propuestas, auténticas y cercanas al pueblo, un proceso electoral ejemplar por su apego a la norma administrativa y una calificación jurisdiccional digna de los más virtuosos juzgados. Por supuesto espero, que los electores hidrocálidos no seamos presionados, chantajeados y alevosamente descalificados por movimientos sociales de ficción.

Particularmente hago votos, porque en Agüitas sea representada en el proceso electoral, una izquierda inteligente, pensante y sobre todo ¡libre! del yugo mesiánico que tanto daño le ha hecho y que, para esperanza mía y de muchos, ¡por fin! parece hacerse a un lado para permitir la llegada del pensamiento y la acción progresista en Aguascalientes y todo México.

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Socorro Ramírez

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