El retorno del PRI y el hombre común / Nomás por llevar la contra

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Pos resulta que después de dos sexenios, el PRI regresará a la Presidencia, desplazando al PAN del poder y dando otro giro a la alternancia aunque dejando algunas dudas sobre qué tan democrática fue esta transición; salen según el dicho, los ineptos para retornar quienes sí saben hacerlo aunque cobren más caro. A pesar de que persiste la polémica sobre la compra y coacción del voto, lo cierto es que para un porcentaje de votantes una buena administración de expectativas contribuyó a su decisión;  el mensaje de que con el PRI retornarían unos mitificados “buenos tiempos” influyó en este nuevo giro de la democracia mexicana. En consecuencia, es tiempo de especular sobre qué tanto ese cambio será notable en la vida cotidiana de millones de integrantes del “círculo verde”, del llamado hombre común.

 

Para empezar, el bolsillo el votante no recibirá ninguna buena noticia con el nuevo gobierno: ningún alza generalizada de salarios se anunciará o, en compensación, una disminución de precios o impuestos; lo cual puede ser una buena señal que finalmente en el PRI se reconoció que la economía no se maneja en Los Pinos y que las fuerzas invisibles del mercado no se pliegan a la rectoría económica del Estado Mexicano. Estas ideas, vigentes durante las décadas de la presidencia imperial, cuando precios y salarios se fijaban por decreto y se creían reflejo de los “compromisos de la revolución mexicana” quedaron tan improntadas en el genoma priísta que todavía se repiten en los discursos de la vieja generación, incluyendo entre éstos al Peje y sus ex huestes quienes sin rubor prometen subir salarios y bajar precios como expresión de su proyecto de nación. En este contexto, la “Reforma Hacendaria Integral”, tantas veces clamada como necesaria y requisito sine qua non para el cumplimiento de algunas promesas de campaña, como la universalización de la seguridad social, al menos este primer año no se va a aprobar, pues empezar gobierno con la generalización del IVA al consumo terminaría siendo anti climático a las expectativas de mejora; tal vez se dé alguna disminución menor de impuestos a las empresas o la eliminación de algún gravamen, como signo de buena voluntad al empresariado, empero esta quita no se transferirá ni como incremento al salario de los trabajadores ni como disminución de precio a los consumidores. En este contexto, si el entorno económico global continúa como hasta el momento: malo pero no tanto, el crecimiento económico y la generación de empleos replicará el de los dos últimos años, 3-4 por ciento de incremento al PIB y unos pocos empleos más, aunque no de muy buena calidad… No regresarán, al menos en el corto plazo, las doradas épocas de los perros amarrados con longaniza.

En lo que hace al otro tema más sensible, tanto que la derrota del PAN puede atribuirse en parte a éste: la violencia y la lucha contra el crimen organizado; la mala noticia es que no habrá ninguna modificación notable en su estrategia y menos en lo que hace a resultados; eso sí, oiremos grandes discursos y algunos nombramientos vistosos, pero en lo sustancial seguiremos en lo mismo: con las fuerzas federales recorriendo las calles (como ya lo anunció Osorio Chong) y con las cotidianas matazones entre bandas. El punto es que el machacón discurso sobre el “cambio de estrategia” y los errores de Calderón en la misma, es sólo discurso y los críticos lo único que reflejan es que no entienden mucho de lo que hablan, específicamente de “estrategia militar”. Desde los primeros manuales sobre la materia se establece que cuando el “enemigo”, lo mismo sea un ejército regular, guerrilla u otra fuerza no tradicional, empieza a acumular efectivos y armamento al punto de disputar el control del territorio, la única alternativa es responder con fuerza “avasallante” hasta retomar el control y si no aniquilarlo, al menos hacerlo menos beligerante, o en palabras llanas: si ellos son muchos, nosotros debemos ser más. Bajo estos preceptos en Michoacán, Tamaulipas y demás puntos rojos seguirán las confrontaciones, los ejecutados, colgados y demás sucesos ya cotidianos; tal vez, para presumirnos el mejor uso de la “inteligencia” caiga algún capo, aunque esto como se ha visto en poco influye en el cotidiano nivel de violencia. Queda como interrogante cuál vaya a ser la reacción de los cárteles ante el nuevo gobierno, donde lo mismo se puede dar una relativa “tregua” como señal de buena voluntad e invitación al diálogo, opción no descartada sobre todo con las organizaciones más estructuradas y jerarquizadas; que un incremento a la violencia como una forma de lanzar un reto y medir el agua a los tamales con los recién llegados, la oleada de rumores pareciera apuntar en ese sentido. En concreto quedará la sensación de que nada ha cambiado y la paz sigue siendo un anhelo lejano.

Pero necesariamente algunas promesas de campañas se cumplirán: la carretera a San Panchito se pavimentará y las dos aulas más de la escuela primaria “El Pípila” se construirán y entregarán en emotivas ceremonias, como fue la costumbre en el Estado de México, empero éstas serán gotas en el océano de la opinión pública y dentro de un año habrá ya terminado la luna de miel y el ciudadano se estará preguntando si no volvió a equivocarse en el sentido del voto.

rafaelmtoro@yahoo.com

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