Opinión

Ética de la Responsabilidad / El apunte

 

Partiendo de la Teoría General del Estado que marca que son cuatro los elementos que lo conforman: territorio, gobernantes, gobernados (ciudadanos) y leyes; se aborda la necesidad de contar con mayor cantidad de vasos comunicantes entre los cuatro cuyas intersecciones  le den sustancia a una nueva ética de la responsabilidad social y ambiental, dado el involucramiento permanente de todos los elementos del estado entre sí.

Estamos hablando de contar con más  deberes ciudadanos en materia de seguridad y vigilancia del territorio, de mayor responsabilidad y transparencia de los recursos públicos, de parte de quien los ejerce; de mejores leyes y reglamentos con participación ciudadana desde su elaboración; de más y mejores interlocutores de la sociedad civil ante instancias mixtas que se hagan corresponsables de proyectos estratégicos (que eviten las “genialidades gubernamentales”) entre otras materias propias de las intersecciones entre elementos.

La ética de la responsabilidad bajo los derechos de Tercera Generación, se alinea con los derechos globales, ecológicos, los de minorías e incluso con aquellos de quienes aún no han nacido; y dadas las circunstancias,  no contarán con los recursos que en el futuro demandarían, porque las generaciones precedentes ya los estamos agotando.

La premisa principal de esta necesidad está dada por la afirmación de que los derechos de la primera y segunda generación relativos a los derechos individuales (libertad, derecho a la propiedad) y los derechos sociales (derecho a la salud, a la educación, al trabajo)  no han modificado mayormente la responsabilidad para con los otros  y el entorno, lo que François Vallaeys  describe como el descuido total de la morada común.

Los derechos del siglo XXI tendrán que ser adoptados por todos y para todos los elementos constitutivos del estado, precisamente  buscando con ello más que nuevos derechos (que de hecho urgen) más y mejores deberes; a sabiendas de que no habrá la posibilidad de salvaguardarlos sin el compromiso responsable de instituciones y personas.

Los factores precursores y detonadores de los problemas que en Aguascalientes se han venido sufriendo, han tenido variantes en sus diferentes etapas históricas, y aunque todos han tenido, en mayor o menor medida y calidad, factores contenedores de la misma; los factores de riesgo siempre han estado presentes, en nuevas o diferentes versiones. Particularmente en los riesgos propios de una sociedad disociada y un territorio exhausto por la sobreexplotación de sus recursos naturales, a un grado tal que amenaza con desvirtuar los proyectos de desarrollo.

La ética de la responsabilidad social y ambiental podría abordar y atenuar, si no es que resolver, esta agenda común a los cuatro elementos integrantes del Estado.  n


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Eugenio Herrera Nuño

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