Opinión

La guerra de un solo hombre / Cocina Política

Eran quizá las cinco de la tarde cuando tocaron a la puerta cerrada de mi oficina. Toc, toc, toc –¿Se puede?–Acudí con extrañeza porque a esa hora ya no hay ciudadanos qué atender en Palacio Municipal.

Ahí estaba un hombre blanco, maduro y de rostro bondadoso. Tras los lentes, la mirada inquisitiva e inteligente. –Señorita, vengo a buscar a algún regidor del ayuntamiento– me dijo. Tuve que informarle que en ese momento, funcionarios y regidores se encontraban en tiempo de comida y sugerí al visitante regresar al día siguiente. –¡No tenemos tiempo qué perder señorita, regáleme usted su firma. Hay que salvar La Pona!–, en ese momento me vino a la memoria aquella película estelarizada por el actor Anthony Hopkins titulada La guerra de un solo hombre, del director Edgardo Cozarynski y que trataba de la guerra del activista doctor Joel Filártiga contra la dictadura militar de Stroessner en Paraguay de los años 60 a los 80.

2485. Con mi nombre, domicilio y rúbrica; me convertí en la número 2485 de las firmas reunidas por el médico anestesiólogo Miguel Ángel Rivas Vargas, un profesionista, esposo y padre que afirma: “el único milagro que existe es el trabajo”.

No es la primera vez que el Doctor Rivas Vargas trabaja para hacer posible lo que pareciera imposible, ya que durante el pasado trienio presidencial municipal, logró, junto con los vecinos del fraccionamiento Boulevares, vencer, ¡oiga usted!, nada más y nada menos que a la Comisión Federal de Electricidad, a la que obligó, con cuatro días de resistencia ciudadana de por medio, a reubicar la oficina electrónica que se pretendía instalar en el parque El Dorado.

La guerra de nuestro hombre. Similitudes extraordinarias aprecia esta cocinera política entre el Dr. Joel Filártiga y nuestro hidrocálido doctor-ángel Rivas. No sólo porque ambos volcaron su vocación de servicio humano en la medicina, sino porque ambos se inconformaron ante la ignominia y la estulticia. Salvadas las distancias, ya que el primero luchó contra una de las dictaduras militares más crueles en América Latina y el segundo lucha contra la indiferencia, la insensibilidad y la codicia que posibilitan la destrucción de nuestro medio ambiente.

La guerra de todos.  La guerra del Dr. Rivas Vargas es la guerra de todos. Durante la semana que concluye, han quedado dos posturas muy claras en Aguascalientes: ni el Ayuntamiento de Aguascalientes encabezado por Lorena Martínez, ni el Gobierno del Estado, representado en este tema por el dilecto amigo de esta Cocina Política Oscar López Velarde, estarán a las pretensiones de quienes intentan terminar con los días del mezquital –parque y bosque– denominado “La Pona”. El municipio anticipa que no ratificará un posible uso de cambio de suelo y el gobierno estatal anuncia que no concederá permiso para construcción en la zona verde amenazada.

Muchos se están enrolando en el ejército que defiende la provisión de agua y oxígeno derivada del verde pulmón amenazado; tanto de la esfera gubernamental, como –por supuesto– de la sociedad civil organizada, de las redes sociales y de los activistas como Humberto Tenorio, Enriqueta Medellín y tantos otros, gracias a los cuales, la guerra de Miguel Ángel Rivas Vargas es la guerra de todos.

Un día de éstos, dese usted una vueltecita por ésta su cocina, en donde se come, se lee, se estudia y se conversa de todo… particularmente de política.
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Socorro Ramírez

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