Opinión

De Rulfo, Tavarez y otros avatares / Cocina Política

 

En ésta su cocina, además de comer, leer, estudiar y conversar de todo ¡Oiga Usted! ¡Contamos unos cuentos re’sabrosos! Que si las leyendas de Aguascalientes, que si los últimos cuentos políticos o que si los cuentos de todo tipo de autores clásicos y contemporáneos, incluyendo los de nuestro vecino jalisciense, fallecido hace 27 años: Juan Rulfo.

De Rulfo. Personajes inquietantes, fantasmales y de actuar subrepticio, son los que dibujó en sus cuentos y novelas Juan Rulfo. Difícil leerlo sin imaginar paisajes tan escondidos como lejanos, áridos y miserables como el espíritu roto de sus personajes. Quizá por eso, por la expectación que provoca leer a Rulfo, por esa manera de meter al lector en el centro de la nada, es que su fama traspasó fronteras. Más que escritor Rufo fue un fotógrafo de la vida y la desesperanza, quizá por ello se armó también de una cámara para complementar su galería de imágenes del campesino mexicano posrevolucionario, parado en medio del páramo de la pobreza, la dominación económica y la subyugación religiosa.

De Tavarez. Dejamos Jalisco de lado y volvemos a nuestro querido Agüitas, a la capital de esta nada fantasmal ciudad. Y es que acá anda uno que le sabe a las cosas de la pobreza: Roberto Tavarez (así con z, no con s) Medina, ex secretario de desarrollo social municipal a partir del día 14 de este mes, hará efectiva su renuncia al gabinete administrativo de Lorena Martínez.

El futuro ingeniero Tavarez era dirigente de los estudiantes en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, cuando la de la pluma hacía sus pininos en cocina y política. Recuerdo a un joven serio y más bien discreto en su actuar, orientado al diseño de estrategias y a su ejecución puntual. En aquellos tiempos, los grupos de mujeres y los de jóvenes tenían gran comunión, así que fue ahí donde si no me falla la memoria, coincidió con la entonces lideresa de las mujeres priístas de Aguascalientes: la joven Lorena Martínez. Luego esta cocinera política partió tras sus quimeras a lo largo del país y pa’ cuando volvió a saber del inge, era el triunfante presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que en Aguascalientes había ganado las elecciones internas del 2007, recuperando así la mayoría en congreso y alcaldías entre ellas la de la capital, a favor del tricolor.

Y otros avatares.  Mire usted, el Inge Tavarez, le sabe a eso de las finanzas, particularmente en cuanto a dinero público se refiere; por ello administró durante largo tiempo los dineros y bienes del PRI estatal como secretario del ramo. Le sabe a la provisión de servicios públicos y cuidado de la ecología, cargo que ejerció con el ex presidente municipal, hoy diputado local Gabriel Arellano, pero sobre todo y como le decía en el segmento anterior, le sabe al combate a la pobreza y los temas de interés social, que hoy día nos mueven y lastiman por su indignante profundización en la realidad que, día con día los hidrocálidos observamos impotentes.

El inge Tavarez es amigo de esta cocina política, porque a diferencia de otros, cuya hechura política es tan instantánea como esas sopas de vasito que se ponen en el horno de micro y en tres minutos están listas; él no tiene más horas de vuelo político porque no tiene más edad. Porque a diferencia de quienes con sus sueldos de funcionarios corren a comprar membrecías en selectos clubes de banales glorias, él vive de manera digna pero acorde con la “honrada clase media” que Benito Juárez exigió a sus funcionarios. Y es amigo de esta cocina, porque entre otros avatares, le encanta el “bailongo”, la bohemia acompasada con trombón, guitarra y armónica -¡pura nostalgia!- y por supuesto… la buena cocina.

Así que, por la viril decisión de decir ¡quiero y puedo! y dejar la comodidad del escritorio para ir a la pre campaña por la alcaldía de esta ciudad capital, ¡Enhorabuena! al Inge Roberto Tavarez (así con z, no con s).

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Socorro Ramírez

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