Opinión

Páramos de mi tierra / La e-participación ciudadana

Si no se participa no somos dueños de nuestras propias vidas,

los demás deciden la política.

Anónimo

Declaró la importante Revista TIME (importante, por su nivel de aceptación y penetración en el mercado estadounidense)  que el personaje del año en el 2011 fue “El Protestante” (The Protester), o el activista  o el indignado, para casos comunes. “Por ser capaz de capturar y enfatizar el sentido global de promesa incumplida, por haber inquietado a gobiernos y al sentido común, por cambiar las antigua técnicas con las más modernas tecnologías para iluminar la dignidad humana y finalmente por canalizar al planeta hacia un curso más democrático aunque más también más peligroso”, declaran los editores sus razones.

Con unos cuantos días y semanas de diferencia en 2011, los países, Argelia, Túnez, Egipto, Marruecos, Yemen, Libia y Siria se conmocionaron y en su mayoría, en el balance ideológico su resultado es positivo. El contagio llegó hasta Europa. Gran Bretaña, Portugal, principalmente España y Grecia, tienen una amplia indignación a raíz del desempleo, la desigualdad, la carencia de oportunidades y el desencanto por el sistema y hasta por la democracia.

El sazón fue que la gran mayoría de las movilizaciones utilizaron las llamadas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC´s), término utilizado por los autores (David Casacuberta, 2010), por activistas llamados Medios Ecológicos y Enlaces de Prevención, de forma táctica organizacional, otorgándoles la oportunidad de compartir  y coordinar acciones en lugares públicos y a su vez donar tiempo y recursos para que “físicamente” ocurriera dicha movilización. Dice Wadah Khanfar, director operacional de Al-Jazeera, en función de la utilización estos medios, “los jóvenes del Medio Oriente, eligieron los valores universales desde la tolerancia y la diversidad, ellos fueron nuestros mejores reporteros”. (Khanfar, 2011).

Sin embargo la idea de la participación ciudadana tiene mucho que ver con el manejo de grupos e intereses colectivos. Como bien aclara James Surowiecki, hay más inteligencia en grupo que en las personas más inteligentes del mismo, la sabiduría grupal es digna de prestar la mayor atención.

La sabiduría de masas nace en la idea de que no todas las masas son necesariamente sabías y que para esto debe existir un elemento diferenciador sustancial y determinable, de acuerdo a cada esquema y tipo de colectividad humana. La sabiduría de las masas la considero al mismo nivel que el cambio de paradigma de forma de comunicarnos y participar que Casacuberta describió. Es decir, es igual de importante  reflexionar sobre los cambios de “conciencia” y co-relación en las masas humanas, que en la forma de comunicarnos. Para lo que a su vez, una cosa lleva a la otra.

Entre los fenómenos diferenciadores de las masas sabías y no tan sabías, y que su vez se aplican a las TIC´s, se encuentra la diversidad de opinión como valor fundamental y en esto el acceso a la información y rendición de cuentas por parte de la función, pública y la forma en que esto se promueve, lo que hace que cada persona pueda y deba tener información privada aun y si es sólo una interpretación excéntrica de los hechos conocidos.



En ese sentido es importante que la independencia se manifieste, las opiniones de la gente no deberían estar determinadas por las opiniones de los que los rodean. La descentralización de las mismas debe perpetrar, la gente debería poder especializarse y recurrir al conocimiento local. También es importante abrir mecanismos para agregar la información de los individuos y convertir esos juicios de valor individuales en propuestas de interés colectivo solucionadoras de problemas.

Aunque parezca muy sencillo, en la práctica, según los estudios de Surowiecki, existen fallas en la inteligencia popular y esto ocurre muy comúnmente en las redes sociales. Si no preguntémosle a los pre-candidatos a la alcaldía municipal o al casi-parlamentario y diputado (que no es lo mismo) de José Luis Alférez. La masa produce un juicio muy malo sobre algo al respecto bajo un línea poco lógica, y esto se debe fundamentalmente a que los miembros de la masa eran demasiado conscientes de las opiniones de los demás y comenzaron a emularse unos a otros más, que a pensar por sí mismos.

Demasiada centralización en la opinión pública provoca errores, la naturaleza de las masas debe estar preocupada por encontrar el tipping point y no sobresaturar eso sin dejar que la excentricidad o la banalidad de las cosas lleguen a dominar. A su vez, demasiada división genera poco interés, es mejor elegir temas específicos y participar en ellos. La imitación exagerada y mal enfocada es un riesgo latente en todas las TIC´s y encuentra sus razones en la sicología de masas, donde las decisiones sean visibles y hechas en secuencia, pueden producirse un mar de información en la que sólo los primeros en tomar decisiones pueden ganar algo, ya que en este fenómeno y para el resto de los agentes decisores participantes de la masa, resulta ser más útil y sencillo limitarse a copiar a quien se encuentra a su alrededor.

Es decir, potencializar al máximo la participación ciudadana de forma masiva tiene sus limitantes como sus grandes beneficios. La situación es que la lingüística y la semántica juegan un rol muy específico en esta situación. Por ejemplo en los estudios de opinión, encuestas y hasta consultas ciudadanas sobre políticas públicas o programas sociales en específico, la forma de redactar las preguntas tiene mucho impacto, es decir, las personas tienden a contestar de forma “correcta” cuando tienen la oportunidad de formular una opinión relativa al resultado y no cuando se les pide informar acerca de su elección, particularizo: tendríamos mejores resultados, o más acertados,  si preguntamos, ¿quién piensa que ganará las próximas elecciones?, que si cuestionamos, ¿por quién votará usted?

De la misma forma la ciudadanía participa de la mano con la función pública, la cual pretende establecer qué preguntar, en dónde participar y dónde no, dónde abrir consejo de participación y dónde no, y no en viceversa; de esa manera la e-participación como forma eficaz de lograr el enlace cercano con la gente resulta otro juego de simulación más.

La participación ciudadana sea electrónica o no, debe tener corresponsables y el interés debe ser contractual, es decir, deben existir las dos partes.

La e-participación es un juego de doble filo, que en función de las circunstancias actuales, hay que jugar de forma ineludible. Si se participa y la respuesta de las autoridades es, la siempre e inútil sentencia de  “gracias por participar”, la frustración social seguirá aumentando. En cambio, como dice Charles Dickens, la verdadera grandeza es hacer que todos se sientan grandes, pocos burócratas bajo el esquema histórico de trabajar buscan eso.

El cambio es horizontal y no vertical como muchos creen. La e-participación tiene un potencial inimaginable, el asunto es que de forma colectiva, democrática y mayoritaria migremos a la sana utilización de la misma. Puede ser momento de encauzar y potencializar la e-participación en la aldea, todo depende.

@Cambiar Ags

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Francisco Aguirre

Francisco Aguirre

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