La masculinidad es equiparable al fascismo

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  • El hombre moderno es equitativo en ciertos espacios, en otros simplemente no
  • Éste es un concepto “que ya no nos está sirviendo”: Roberto Garda Salas, director de Hombres por la equidad

 

 

Reflexionar sobre los hilos finos que dan forma al varón es el puente que conduce a una “nueva masculinidad”, refirió en conferencia Roberto Garda Salas, director de la asociación civil Hombres por la equidad, quien además comparó a la masculinidad actual con el viejo fascismo nazi, pues ésta todavía refleja “creencias y prácticas de exclusión de las mujeres”.

En un aula de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, uno de los pioneros del llamado “movimiento profeminista” en México señaló que el grueso de los hombres es selectivo a la hora de ejercer cualquier tipo de violencia: lo hace con algunos menores, indígenas y mujeres.

Después de practicar actos violentos “de repente viene una confrontación de la pareja en donde te dice: qué te pasa, qué estás haciendo. Esta confrontación es la que te hace reaccionar” acerca del origen del comportamiento individual.

Al señalar que el concepto de nueva masculinidad se generó en Estados Unidos durante la década de 1960, bajo la idea de que “los hombres también perdemos con los roles sexuales”, el ponente anotó que la terapia que conduce a desahogar emociones reprimidas desde la infancia no necesariamente desemboca en la pretendida equidad de género.

“La masculinidad es un concepto que ya no nos está sirviendo… cuando ejerces una práctica de abuso, el ejercicio de la autocrítica es muy saludable. No implica descalificar todas tus prácticas como hombre, implica validar todas las cosas equitativas que haces como hombre”.

Garda afirmó que para que en la sociedad exista un factor masculino necesariamente debe haber uno femenino que salga perdedor en muchos ámbitos.

“La cuestión está en qué nueva identidad vamos a construir los hombres… por eso muy pocos hombres le entran a la investigación, porque implica desmontar creencias personales, desmontar e inventarte cómo te vas a definir si no te defines como hombre, como masculino… La masculinidad se construye desde la infancia, cuando te alejas de lo femenino, cuando acosas a las niñas o te alejas de las niñas, cuando fomentas la rudeza en los juegos. Se construye en la juventud cuando muchos chavos ven a las chavas solamente como objetos sexuales”.

Los varones, dijo, caen en “prácticas cíclicas”, pues asumen una postura equitativa al encontrarse en público, y se despojan de ella en la esfera de lo privado.

“Cuáles son las prácticas de equidad. Convivencia entre hombres sin competir, apertura a lo femenino, a los sentimientos, al trabajo doméstico y apertura a la inclusión de las mujeres en el trabajo, en sus derechos humanos… La bronca es que en sociedades dicotómicas aprendemos a pensar que la parte es el todo. Si Juanito es respetuoso en el salón de clases pensamos que en todos los ámbitos de su vida es así. Y la bronca no solamente es ésa, la bronca es que Juanito cree que es bien buena onda en todos los ámbitos de su vida, eso es aprender a mirar en bloque”.

 

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