Opinión

Norteños, sureños y centreños / Guía para adoptar un mexicano

 

Los del norte son gente del desierto. Esa geografía indómita y agreste les ha vuelto la piel cueruda y el ánimo terroso y seco. Llevan el desierto en la sangre, el paisaje desértico explica su historia e idiosincrasia: son valientes denodados, se atrevieron a adentrarse en semejantes extensiones de tierra pobladas aquí y allá de indios rijosos y nómadas para enfrentarlos y conquistarlos con pólvora y cristianismo; son trabajadores, industriosos, empresarios, el paisaje árido los hizo desarrollar una ética laboral recia y disciplinada, pues la tierra no daba frutos fácilmente y las inclemencias del clima podían cobrar una factura cara al mínimo descuido; como el suelo que pisan, sus pies, manos, rostro, lengua están agrietados por el sol implacable; su sed es infinita, se puede ver, de ahí su afición por la cerveza, se entiende; se alimentan principalmente de carne asada y tortillas de harina; una punta del cuerpo está rematada invariablemente con botas, la otra con sombrero, la parte media puede variar y no hay reglas explícitas al respecto, varía según género, evento, gustos, etc., el calzado es para sortear las víboras y otras alimañas, el tocado para los rayos solares; aunque todos tienen, o han tenido o tendrán, una camioneta, en el fondo desean tener un caballo; parecen vaqueros, pero la mayoría sólo ha visto una vaca en forma de machaca, burrito o barbecue dominical; son de carácter recio y honestote, como el desierto, pues; su lenguaje es de una franqueza cruda y bravucona, su sintaxis discontinua, su léxico concreto, cinchado, salpicado aquí y allá de anglicismos; son beisboleros y basquetboleros; su mirada siempre está puesta más al norte, hacia allá apuntan sus afanes separatistas.

Los del sur son gente del trópico. Viven en el paraíso. Tienen el ingreso per cápita más bajo del país. Son felices, como se puede advertir a leguas de distancia. Esa vegetación exuberante y la abundancia de agua y recursos naturales han determinado su talante: el clima dilatado ha marcado el tempo adagio de su vida; son relajados en extremo, trabajan por gusto o por gusto no trabajan; la tierra es fértil y la naturaleza, generosa, si tienen hambre, estiran un brazo para alcanzar un fruto, el que sea, o hacen un pequeño esfuerzo para lanzar un anzuelo y ver qué les regala el mar ese día; la humedad sofocante y el sol implacable explican el brillo y tono de su tez y su tendencia al descanso en hamacas; su día favorito es el domingo y tratan de prolongarlo toda la semana; comen principalmente ceviche y plátanos; su sed es inmensa, por el calor bochornoso, se entiende, de ahí su afición por la cerveza; visten ropas vaporosas de algodón blanco con detalles autóctonos y coloridos; hablan español y dialectos; son excelentes anfitriones y muy hospitalarios, pero el exceso de recursos sobrepasa sus capacidades; necesitan ayuda; algunos insisten anacrónicamente en heridas históricas y ancestrales que no tienen remedio alguno; son beisboleros y buenos nadadores de agua dulce y salada; su mirada siempre está puesta en el Caribe o en la selva, hacia allá apuntan sus afanes separatistas.

Los del centro son gente del altiplano; aunque se sienten siempre amenazados por la periferia (montañas, volcanes, costas, fronteras), disfrutan ser el centro de atención desde los valles que habitan; al norte tienen por frontera el desierto y al sur la selva. El clima templado les ha entibiado el ánimo. Uno de sus pasatiempos favoritos es planear revoluciones. Son recatados guadalupanos por las mañanas y depravados librepensadores por las tardes. Gustan persignarse con devoción en público y lanzar consignas radicales en privado. Los capitalinos emigran a otras ciudades del centro, los de otras ciudades emigran a la capital. Todos son chilangos, pues. Esta región es cuna de todos los desvaríos y aciertos políticos y económicos del país, y de todos los clichés que le dan identidad a los mexicanos: hispanistas, indigenistas, mexicanistas; su sed es tremenda, por el clima templadamente impredecible, de ahí su afición por la cerveza, se entiende; se alimentan principalmente de tacos, enchiladas y pozoles variopintos; su lenguaje es cantadito; se sienten atraídos por cualquier reunión de agua o pasto, cualquier charco es bueno para chapotear, cualquier camellón, para hacer picnic; son principalmente futboleros; todos creen que su ciudad es la Suiza de América, hacia allá apuntan sus afanes separatistas.

Si entre sus planes próximos está adoptar un mexicano, siga los siguientes pasos. Afine su brújula y haga sus apuestas por la latitud de su preferencia.

Primer paso: si le toca un huerco o morrillo del norte, hay que arrearlo, espolearlo, cebarlo, desmontarlo y sapearlo.

Segundo paso: si le toca un chamaco o chilpayate del sur, hay que azuzarlo, apresurarlo, nutrirlo, apearlo, subirlo y cuchilearlo.

Tercer paso: si le toca un escuincle o chavillo del centro, hay que avivarlo, fustigarlo, sacarlo, destetarlo y cuerearlo.

Preguntas frecuentes: ¿Los del centro son mexicanos? Sí. ¿Los del norte son mexicanos? No. ¿Los del sur son mexicanos? Depende.


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Juan Carlos González Sánchez

Juan Carlos González Sánchez

6 Comments

  1. Yo
    05/09/2014 at 20:17 — Responder

    Articulo de pésimo gusto y nada sustentado, que mal que la jornada de aguascalientes publique material de tan baja calidad

  2. Hola
    30/12/2014 at 13:12 — Responder

    Ataca a todos por igual, bien hecho…
    Arriba el norte, pero quiero recalcar que también comemos tortillas de maíz

  3. 22/01/2015 at 02:45 — Responder

    Me pareció gracioso. Quiero destacar que el Norteño no solo es de desierto, también es de bosque y montaña y diferente de Esta a Oeste, pero x.. da igual, como sea tenemos nuestras semejanzas y esta padre 😉

  4. Miranda
    17/05/2015 at 17:27 — Responder

    A todos los norteños les gusta este articulo (Me incluyo)

  5. Juan
    08/01/2018 at 12:01 — Responder

    No balen pa pura madre tus p n dejadas que explicaste.
    Sinaloa no es ni céntrico mucho menos sureño.
    Y es un estado de tierra fértil no por nada le llaman el granero de Mexico, y es el estado o uno de los Estados que produce la carne de mejor calidad en nuestro país.
    Este reportero necesita estudiar más sobre el pais donde vive.

  6. Caam.
    07/04/2018 at 17:56 — Responder

    Has de ser del norte plebe.

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