Opinión

Trova, marchas y estrellas / Cocina Política

Trova con buena estrella. Caminaba esta cocinera con su galán de turno (ya lleva en turno 11 años mi guapísimo Alejandro) por la avenida Prolongación Independencia, al norte de la ciudad, cuando al pasar por un bohemio barecito nos deslumbra una luz tan blanca como enceguecedora, pero, extrañamente cálida. Amantes de los retos nos metimos por ese túnel y ahí estaba… esbelta,  guapa y jovial: Estrella Mena y su luz deslumbrante.

Estrella Mena había organizado una noche de trova con sus amigos de afición. ¡Cuidado! no confundir con los bohemios de afición (aunque por ahí reconocí a uno que otro). El ambiente era placentero y el fin lo valía. Así que entre tarros de cerveza fría y las clásicas canciones troveras Y coincidir, Ojalá, El breve espacio y muchas otras, me senté a conversar con la anfitriona a quien no tenía el gusto de conocer antes.

Estrella me reveló la afición en común de quienes ahí estaban “somos rescatistas independientes”, dijo; intrigada inquirí: ¿Rescatistas? ¿Cómo los de la Cruz Roja Mexicana? Estrella sonrió: “más o menos, rescatamos animales que encontramos en la calle, o víctimas de maltrato, o abandonados. Cada uno de nosotros actúa por iniciativa propia y opera con recursos propios. Una vez que los levantamos de donde se encuentren, los llevamos a nuestros hogares, curamos sus heridas, costeamos su recuperación y su esterilización; los alimentamos y luego ponemos en adopción. Nuestros rescatados no dejan nuestro hogar hasta que los posibles adoptantes nos convencen de que serán dueños responsables y luego de firmar un convenio de adopción mediante el que se comprometen a la tenencia consciente del animalito”. ¡Qué buena estrella! –Pensé- la de los gatos y perros desvalidos que se encuentran con Estrella y sus amigos rescatistas independientes. Sólo atiné a felicitarla varias veces, sin encontrar palabras para agradecer y reconocer la labor callada de quienes como ellas y ellos, detienen su camino para ver por la suerte de esos animalitos y sin reparar en el deterioro económico que significa rescatarlos simplemente pagan sus gastos sin esperar nunca una retribución de lo erogado.

Mi galán, novio y marido nos retiramos del lugar, agradecidos por la cercanía que tuvimos con la bondad humana. En mi cabeza daba vuelta el nombre de la anfitriona. De pronto todo me quedó claro. Nombre es misión: Estrella Mena… estrella buena.

Si Usted lectora o lector, desea adoptar un animalito puede escribir a [email protected], o llamar al teléfono celular 449 256 79 89 ¡pero cuidado al hacerlo!… puede quedar fascinado por la luz blanca de una estrella.

Cuando vinieron a buscarme. Esto lo escribió Martin Niemöller, un pastor luterano, alemán: cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.

Esta cocinera política no escribe más nada. Me voy a participar en la marcha que se llevará a cabo en pro de la penalización del maltrato animal. Me invitó Estrella Mena, a quien líneas arriba le presenté. Y coincida o no con ella en su lucha, prefiero unirme a ella… antes que vengan a buscarme.

Gracias por venir a ésta su cocina. Aquí se come, lee, estudia y conversa de todo… particularmente de política.

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Socorro Ramírez

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