Opinión

El banquete de los pordioseros / “El verano del amor”

 

For those who come to San Francisco, summertime will be a love-in there

In the streets of San Francisco gentle people with flowers in their hair.

San Francisco – Scott McKenzie

Hace ya algunos años, en 1987 para ser exacto, se publicó un libro que pude conseguir casi recién salido del horno, me lo consiguió un buen amigo colega de mis andanzas en la radio, Ramón Quijano que hace ya algunos años decidió apagar el micrófono y ahora se dedica a otras cosas, se le puede encontrar en las subastas de arte en todo el país. Ramón siempre estaba al día en discos y todo tipo de publicaciones que tuvieran que ver con el rock, así que tenía muy pocas semanas de haberse publicado cuando yo ya lo tenía entre mis manos. El libro en cuestión se llama It Was  Twenty  Years Ago Today (Esto fue hoy hace veinte años) con obvia referencia a la primera frase de la primera canción del que para muchos es el mejor disco en la historia del rock, el Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band de The Beatles. El disco inicia así, con esa frase: “Esto sucedió hace 20 años, el Sargento Pimienta enseñó a la Banda a tocar…” en fin, la canción continúa en la voz de Paul McCartney. Este disco se editó en junio de 1967, y fue una de las piedras angulares que dieron origen y forma a lo que hoy conocemos como “The Summer of Love” el verano del amor, así que para conmemorar, no sólo en disco de The Beastles, sino todo lo que sucedió en 1967, se editó este libro de Derek Taylor, de hecho el subtítulo es: “An Anniversary Celebration of 1967”. Y entre lo que sucedió, además del Sgt. Peppers, álbum revolucionario en  todos sentidos y un incuestionable parteaguas en el desarrollo del rock, se produjeron algunos otros buenos discos, como por ejemplo, el primero de The Doors que lleva el mismo nombre, o el increíble Surrealistic Pillow de Jefferson Airplane.

Pero ese año, además de editarse esas joyas del rock, se hicieron muchas otras cosas muy interesantes, surgió la psicodelia y con ella la generación hippy. Las calles de San Francisco se llenaron de colores y de jóvenes con flores en el cabello escuchando a Grateful Dead y a Scott McKenzie . El Golden Gate Park era uno de los epicentros del movimiento que hizo temblar la bahía del norte de California, pero el movimiento no era telúrico, no fueron las placas tectónicas las que ocasionaron ese movimiento trepidatorio y oscilatorio, fue la música, fue el rock, fue un puñado de jóvenes que armados con una guitarra, flores en el cabello y haciendo el símbolo de “Peace and Love” generaron una de las revoluciones culturales más convincentes e influyentes en la historia del siglo XX.

En medio de ese impresionante vértigo cultural, ideológico y musical, se planeó el primer gran festival masivo en la historia del rock, posiblemente hoy, viendo los hechos desde el retrovisor, Monterey pueda parecernos pequeño e insignificante junto a la grandeza de Woodstock o la Isla de White, pero fue la raíz, fue la semilla, fue la primera vez que el mundo escuchó en vivo a Janis Joplin, fue cuando Jimi Hendrix realizó el ritual de quemar su Fender Stratocaster en el escenario, como un acto místico. Me imagino que debió ser maravilloso ver a no sé cuántos miles de jóvenes –en serio, no sé cuál sería la asistencia al Festival de Monterey, muy cerca de San Francisco, seguramente no fue el medio millón que se reunió en Woodstock, pero seguramente debieron ser unos cuantos cientos de miles de greñudos desaliñados- conviviendo en absoluta paz y armonía, mientras que otros jóvenes, con las botas lustradas y el cabello bien recortado, se preparaban para empuñar un fusil y viajar a Vietnam a defender una causa que evidentemente no era de ellos.

De alguna manera, este movimiento generacional surgido en el “Verano del Amor” fue la respuesta, yo diría, lógica a ese intervencionismo estadounidense en el oriente. La juventud tenía una respuesta, tenía argumentos de mucho valor, de un gran peso específico, su respuesta no era una rebeldía tipo James Dean, aquí sí había motivos, había una causa que estaba perfectamente clara. Las armas eran el cabello largo, el símbolo de amor y paz, el rock, la poesía…Kerouac, Allen Ginsberg, y todos esos beatniks tan apreciados durante la segunda mitad de la sexta década del siglo XX y claro,  una flor colocada en cada uno de los cañones de los fusiles que les apuntaban.

Bueno, pero todo esto viene a cuento porque durante la semana me puse a releer ese libro que me consiguió a buen precio mi estimado Ramón Quijano, excelente documento histórico, sin duda, y lo quiero compartir contigo en esta ocasión porque aunque los tiempos ya no hacen posible que sea vigente el título de la publicación en cuestión, ya que esto sucedió, pero hace mucho más de 20 años, son ya 47 de que se realizó el primer gran festival masivo en la historia del rock, en junio de 1967, Simon & Garfunkel, Mamas & the Papas, Janis Joplin, Jimi Hendrix, The Who, The Byrds, con todo y David Crosby; Ravi Shankar impresionando a la audiencia con una inconmensurable sesión de Cítara y muchos más que dieron vida a este gran acontecimiento y claro, con la presencia de Scott McKenzie interpretando el himno, no sólo del festival, sino de toda esta generación y que fue compuesto por John Phillips líder de Mamas & the Papas y esposo de la bellísima Michelle, cantante de este mismo cuarteto: “San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair”.

Me imagino que debió ser algo espectacular, todos esos jóvenes escribiendo la historia, haciendo surgir el verano del amor en el área de la bahía de San Francisco. Mientras, en Inglaterra los Beatles daban vida al Sargento Pimienta y hacían creer al mundo, y algunos despistados aún lo siguen creyendo, que la canción de A Day in the Life era una narración metafórica de la supuesta muerte de Paul.

Todo esto y muchas otras cosas sucedieron, no hace 20 años, hace ya casi medio siglo, y aunque ya nadie usa flores en el cabello, y de alguna manera el rock se ha institucionalizado, ese espíritu de sentirse libre, como decía Kerouac, es como cuando un viernes sales temprano de clases, ese verano del amor sigue pulsando en quienes sentimos que el rock es…bueno, simplemente que el rock es, y sin duda seguirá siendo.

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There’s a whole generation with a new explanation, people in motion.

San Francisco. Scott McKenzie.


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Rodolfo Popoca Perches

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