Opinión

“De cierto azul… un brindis por la salud de José Cruz” / El banquete de los pordioseros

 

Ahí estaba Betsy Pecanins con su diminuta y graciosa figura luciendo grande en el escenario del Teatro Morelos, con ella estaba el grupo de blues de Real de Catorce, en esos días su grupo de base, y como director musical el excelente guitarrista de Los Ángeles, California, Dwight Carrol, la primera impresión que tuve al verlo fue que se parecía mucho a Jimi Hendrix, incluso, si la memoria no me traiciona, usaba, al igual que el mítico guitarrista de Seattle, una banda en la cabeza y una guitarra Fender Stratocaster color blanco. Eso sucedió en julio del 1985, en los conciertos con motivo del primer centenario de la construcción del Teatro Morelos.

Real de Catorce era la base musical perfecta para la propuesta de Betsy, y aunque tenían dos años de tocar juntos, la asociación duró poco después de este concierto, Real de Catorce se separó de Betsy e inició su carrera independiente. Su primer disco fue una verdadera explosión, toda una obra de arte, una joya sin precedentes en la historia del blues-rock en nuestro país, un machacante blues inspirado en los fundamentos de esta música, Papa John Creach, Elmore James, T Bone Walker o Muddy Waters, pero con una identidad propia que lo hacía único y especial. Al escuchar esa música era imposible confundirse, cualquiera que tuviera conocimiento de causa sabría de inmediato que ese sonido era de Real de Catorce, nadie más sonaba así. Pero sobre ese ancestral, al mismo tiempo que contemporáneo blues, estaba la poesía de José Cruz, cantante y compositor principal del grupo, una poesía que no tenía mucho que ver con las vivencias de las luminarias del blues antes mencionadas, y eso es lo importante, el verdadero espíritu del blues tiene mucho que ver con el hecho de cantar las vivencias propias y convertir esas experiencias de vida en música sobre una base estructural de 12 compases. La poesía de José Cruz está más asociada con la poesía maldita de los poetas simbolistas franceses de finales del siglo XIX, pero es también una poesía urbana, vigente y profundamente vivencial, son textos penetrantes y demoledores que inquietan, cuestionan y convencen, esto hace que la propuesta de Real de Catorce tenga un perfil único e irrepetible en la historia de la música mexicana.

Ésa fue la primera vez que vi a Real de Catorce en Aguascalientes, en ese verano del 85 acompañando a Betsy Pecanins, recuerdo algunas cosas sobresalientes de aquel concierto, como el impresionante solo de percusiones ejecutado por el bajista Severo Viñas acompañado por el baterista Fernando Abrego, los solos de guitarra de Dwight Carrol o los lamentos de la armónica de José Cruz, además de algunas buenas canciones en particular, como Soft Arrows, composición de Dwight, Cast your Bread o aquella adaptación que hizo Betsy de la canción I’m a Man de Muddy Waters, afortunadamente cuento con una copia, originalmente en casete que ahora he digitalizado de aquella inolvidable presentación.

Ahora José Cruz está enfermo, padece una enfermedad crónica degenerativa que poco a poco lo ha ido minando en sus capacidades físicas, pero su talento permanece intacto, lo comprobamos en la más reciente presentación del renovado Real de Catorce en el programa cultural de la pasada Feria Nacional de San Marcos, en silla de ruedas y tanque de oxígeno, pero con el blues corriendo inevitablemente por sus venas. Fue una de las primeras transmisiones en vivo que tuve la oportunidad de hacer en Radio y Televisión de Aguascalientes por la hoy maltrecha y casi olvidada XENM que tuvo su momento de esplendor y gloria cuando era Radio Casa de la Cultura y Radio Instituto Cultural de Aguascalientes en los 1320 khz en la banda de amplitud modulada. En aquella ocasión estaban promocionando su primer disco, aquél que contenía canciones como El Lobo, Mujer Sucia, Parias Blues, y por supuesto, el gran éxito de la agrupación: Azul, recuerdo que los conciertos los abrían con un poema de José Cruz en donde podíamos adivinar influencias de Arhur Rimbaud, Charles Baudelaire, Paul Verlaine y Jim Morrison que no dejaba de estar presente, no sólo en la poesía, sino en muchas de la actitudes de José Cruz, recuerdo cuando tocaban Azul, de repente, unos cuantos compases antes de terminar la canción, la música se detenía, todos se quedaban quietos en el escenario, inmóviles, en el más absoluto silencio, la tensión se sentía en el foro, teatro o lo que sea, y cuando aquella olla exprés estaba a punto de estallar, José Cruz y el grupo completo arremetían con un violento golpe de música provocando una impresionante catarsis en el auditorio. Recuerdo muy bien aquel poema con el que abrían sus conciertos: “Nos gusta beber y torear autos, llenar de blueses la noche, amar a mujeres desconocidas, reírnos de la vida con una luz de bengala en cada mano, atrapar las palomas negras de la muerte y clavetearlas en el manto rojo del crepúsculo… solemos besar a nuestras novias antiguas y después compartirlas con calor…” en fin, algo así decía aquel amorrisoneado poema.

En esta ocasión he querido compartir contigo los recuerdos de aquellos conciertos de Real de Catorce, por un lado, para recordar en estos momentos difíciles para José Cruz, a uno de los indiscutibles emblemas del blues nacional, y por otro, ya que estamos hablando de ese blues que me remite a mis primeras transmisiones radiofónicas realizadas en vivo, y porque las fechas coinciden, también quiero compartir contigo que hace dos años y unos pocos días, para ser exacto, el 29 de julio de 2011 decidí, libre y responsablemente, presentar mi renuncia a mi puesto como productor y conductor de Ryta, preferí renunciar a 25 años de servicio a fin de mantener íntegra mi dignidad, de ninguna manera podía permitirme yo el hecho de mantenerme en un lugar en donde decidieron cambiar el oro sólido por unos espejitos baratos y corrientes, se dejaron apantallar, probablemente porque quien propuso el trueque tenía acento extranjero, y eso bastó para que algunos se dejaran impresionar. En fin, sólo he querido compartir contigo este aniversario en donde celebro la integridad de mi dignidad. Estamos en contacto y te espero en el próximo banquete.

 

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Rodolfo Popoca Perches

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