Opinión

De música ligera (segunda de dos partes) / El banquete de los pordioseros

La semana pasada, en “El Banquete de los Pordioseros”, estuvimos platicando acerca de la música desechable, úsela y tírela, promocionada y ofrecida por las estaciones de radio comerciales como toda una “panacea”. Las circunstancias del tema me obligaron a extenderme a una segunda entrega de esto que he llamado “música ligera”. En el Banquete de este viernes te presento la segunda parte, espero que te parezca interesante.

Bien, pues más allá del manipuleo que se hace de la música y de la manera en que se condiciona el gusto del público consumidor, también los artistas están a merced de la industria, es decir, si quieren mantener viva su esencia y más aún su dignidad, como dice Alex Lora, es muy difícil que la puedan hacer. Conocemos muchas historias de artistas que no han querido ceder a las exigencias del negocio y se quedan en el olvido, aunque tengan verdadero talento, finalmente eso, para el negocio, es lo que menos importa, ellos buscan robots que puedan manejar a control remoto, alguien que esté dispuesto a sacrificar su identidad, o incluso la dignidad. Estos cantantes de música ligera que son producidos en serie, pasan más tiempo ensayando las respuestas que tendrán que dar en una entrevista, o sus poses para una sesión de fotografía, que ocupándose de formular una propuesta musical interesante.

Hace algunos años, el grupo de rock pop Wando de esta ciudad de Aguascalientes, después de haber obtenido un lugar de privilegio en un concurso de convocatoria nacional que los ponía en la posibilidad de lanzar una producción musical profesional, optaron por desechar esa idea, las condiciones que les imponía la casa disquera les obligaba a ceder terreno en cuanto a la forma de interpretar y concebir su música, me comentaban que es más difícil abrirse paso en el camino cuando se lleva ya una propuesta musical diseñada, nunca falta el productor o aquél que pretende fungir como representante que proponga que se le quite o cambie una frase a una canción, porque posiblemente aquello sea muy agresivo o simplemente no conviene a los intereses de la empresa, llámese sello discográfico o estación de radio. También es muy frecuente que intenten cambiar el peinado o hasta la idea original de la música, por ejemplo, esto le pasó a The Doors en su presentación en el Show de Ed Sullivan, sin embargo, a la hora de la presentación en vivo, Jim Morrison -no podía ser de otra manera- optó por cantar la canción Light My Fire tal y como estaba originalmente escrita, la frase que se consideró como peligrosa era: “Get much higher”, presuntamente los Doors, mediante un consenso, habían acordado cambiar esa frase por cualquier otra cosa que no dañara los intereses de la producción en cuestión, pero a la hora de la ejecución en vivo, Morrison pronunció las temidas palabras: “get much higher” imprimiéndoles un mayor énfasis.

Conocemos las reglas del juego, si el compositor accede a este tipo de solicitudes, seguramente se verá impulsado con una campaña explosiva en las estaciones de radio comerciales, cadenas nacionales de televisión y publicaciones impresas, condicionando al público a correr a la tienda de discos más cercana y comprar ese material, bueno, ya en estos días eso del disco resulta anacrónico, ahora se descargan de Internet y se portan en el iPod. Pero si el artista no acepta esas condiciones que son, evidentemente favorables sólo para la industria y no para el creador, entonces seguramente será dejado a la deriva en el difícil, competido e injusto mundo del negocio de la música, el verdadero artista que busca ser coherente con sus principios básicos y, consecuentemente, no traicionar sus ideales musicales, hasta hace sólo unos cuantos años tenía la única opción de los sellos discográficos independientes, en donde se respeta la imagen y la creación del artista, pero adolece de una buena distribución, afortunadamente, hoy en día, Internet permite que cualquiera, bueno o malo, tenga la posibilidad de subir su material a la red y que quien lo desee lo pueda descargar libremente, claro, la competencia es mayor y las posibilidades de sobresalir entre esta fuente inagotable de música en que se ha convertido la red son cada vez más reducidas. Sin duda esto es bueno para quienes quieran conservar intacta su esencia como creadores o compositores, sin embargo, los que nos conservamos en el romanticismo, que algunos llaman anacronismo, preferimos sentarnos cómodamente en un sillón junto al reproductor de discos compactos y escuchar la producción canción por canción, mientras que damos vuelta en nuestras manos la portada o al booklet, si es que lo trae incluido y ver todos los pormenores de la grabación, quiénes son los músicos invitados o seguir la letra de la canción.

La industria del disco, con todo lo que la rodea, incluyendo la radio, ha sacrificado el talento creativo con el único fin de vender. Claro, vender no tiene nada de malo, de hecho no creo que algún compositor o intérprete grabe su material para que nadie lo escuche, nadie graba un disco para que no se venda, evidentemente que no, a lo que me refiero es a que debe haber una justificación artística y no sólo pensar en cuántos volúmenes se pueden vender, peor aún si se sacrifica la calidad y el talento buscando ese dañino facilismo en las canciones de tres minutos que tanto agradan a los programadores de la radio comercial.

Pero mira nada más, amigo lector que has decidido matar algunos minutos siguiendo generosamente estas líneas, mira nada más en lo que vine a terminar, la intención era hablar de  música, pero una cosa lleva a la otra y ya ves, terminamos por situarnos en el inevitable asunto de la radio, no se puede ignorar.

¿Qué razones justificables tenemos para buscar música en la radio comercial?, ¿qué razones tendría una persona inteligente, con una opinión bien formada y un criterio propio para sintonizar radio comercial?, yo me pregunto si no merecemos otro tipo de radio, lo peor es que la otra radio, ésa a la que ya no sé exactamente cómo llamarle, si radio cultural, o radio educativa o, no sé, mejor la llamaremos radio permisionada, así no hay margen de error, no ofrece alternativas, al menos aquí en Aguascalientes, sólo Radio Universidad tiene algunas producciones que se salvan de esta barbarie que vive la radio local, porque fuera de esos contados espacios de la frecuencia universitaria, todo lo demás es precisamente eso, música ligera.

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Rodolfo Popoca Perches

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