Opinión

Los dulces mal-estares del amor / Piel Curtida

 

Cuestionar a El Amor es de gran dificultad, pues a los amores se les ha construido como un proceso rígido y unificado que exilia a muchas personas, incluso a las que creen ser normales; lo cual no permite recuperar las experiencias individuales y colectivas. Si bien el amor parece un tema únicamente subjetivo y sentimentalista, también su discusión puede apoyar para la resolución de problemas familiares, de violencia y discriminación. Al igual que la vida misma, es posible pensar sobre el amor a través de nuestro cuerpo: lloramos, besamos, nos tocamos, fornicamos… ¿pero sin cuerpo se puede amar?, se dice que éste es el valor central del humano, irracional y que se da por sí mismo, un discurso y contradicción naturalista que también busca evitar el miedo ante la pérdida y la muerte, pues el amor, aunque tenga piel, no la tiene curtida.

En principio dividamos lo amoroso, las afectividades sexuales y asexuales: es decir, lo que se espera del amor pasional, así como de los amores sin lascivia como el filial y la amistad. Aunque a través de las ciencias biomédicas y químicas se ha probado que nos enamoramos del hedor de una persona que huele a nuestra familia cohabitacional, es urgente recordar que el humano es psique, carne y social; así, el amor.

La pasión ha sufrido de múltiples cambios culturales, religiosos, científicos, económicos y políticos. En 1881 el beso en la boca, por cualquier persona, constituía un crimen contra el pudor y en 1920 se convirtió en expresión obligatoria de amor, en 1950 el coqueteo era símbolo de juventud precoz, y el dormir en pareja se estandarizó después de la posguerra con la cama matrimonial, un recurso de ahorro económico. De forma sencilla podemos reflexionar sobre cómo lloramos, si decidimos sobreexplotar el momento emotivo con canciones o imaginarios dramáticos: consumimos y (re)producimos el placer y el dolor.

El imperio del amor se fundamenta, desde hace años, en la compatibilidad sexual reproductiva: la pareja heterosexual, monógama y eterna. ¿Cuál es el problema? El cuerpo humano está sexualizado a diferencia de los animales, pechos redondos y no puntiagudos que sólo sobresalen para amamantar, un pene colgante y no oculto por pelaje… labios; esta última característica es una de varias justificaciones para pensar que las y los ancianos no sienten deseo carnal, pues sus labios se vuelcan al interior de la boca, se adelgazan y animalizan. Es así que el mandato de la procreación pocas veces permite pensar en una pareja que se satisfaga sólo con la masturbación mutua o individual. Es así que en muchas ocasiones nuestro malestar se traduce en desvalorizar nuestra sensualidad, somos feas o feos, indeseables o la otredad es anormal. La búsqueda de la pareja eterna para engendrar no nos permite pensar en triarejas, relaciones afectivas con permisividad sexual con terceras personas, parejas con un vínculo sexual y amoroso con permiso de relaciones extraconyugales meramente sentimentales, uniones entre personas del mismo sexo que pueden ser o no homosexuales, madres y padres adoptivos o solteros por decisión propia.

La satisfacción sentimental, corporal y de convivencia no será la misma a través de los años, e incluso es caduca; pero estamos configurados de forma histórica para pensar en el amor para siempre, por lo que el final de una relación nos abruma. Al amar a una persona, ésta se convierte en muchas ocasiones en propiedad privada, es común que la ira aparezca cuando un amigo o amiga se une a una ex pareja: es como marcar a una vaca de nuestro ganado que visita el rancho del vecino a buscar comida de forma temporal. Si planteamos este problema del amor como posesión y poder podríamos entender qué tan egocentristas somos, lo cual es diferente a reconocer nuestro ego.

Podemos observar a infantes con menos de 10 años de edad que buscan novio o novia, o lloran porque no la tiene, porque terminaron y no podrán encontrar a otro u otra. Esto es un foco de atención, estamos presionando a formar familias perfectas mucho antes de que se apoye a los niños a consolidar una identidad libre. El perfil suicida en Aguascalientes es de personas con familia y trabajo, de entre 20 y 40 años de edad, el aceptar que La Familia no nos satisface y su posible ruptura ¿nos orillaría al suicidio por no cumplir con el ideal?

El Estado y la academia deben analizar las problemáticas sociales desde varias perspectivas como las emociones. Si reafirmamos El Amor (heterosexual, monógamo, reproductivo y eterno) como verdadero éxito personal, entonces seremos testigos cómplices de mujeres y hombres que aceptan ser violentados de múltiples formas por su pareja; de disidentes sexuales o de género que se someten a un estilo de vida socialmente aceptado que deriva en pensamientos suicidas, cerca del 40 por ciento según datos de la OMS; o de individuos diariamente cuestionados por no desear una pareja o hijos.

El Amor, con sus letras capitales, es una predisposición social y normativa que no sólo es fundamento de ideales en la sociedad, sino también recurso de frustración, violencia y negación ante la riqueza del ser humano. Ésta es una invitación a repensar nuestra autonomía y la de los demás, a considerar las aspiraciones de nuestra psique, los imaginarios de la sociedad, los límites, necesidades y potenciales de nuestro cuerpo para experimentar de forma plena el amor, ya sea el pasional, filial o de amistad, pues también en éste se dan violaciones como el chantaje y la codependencia.

¿Cuál es el amor de su vida?, haga una lista pocos minutos antes de morir y evalúe quién se acercó más. Amor, aún eres el único, la única y lo único… por el momento; si deseamos negar que todo termina es necesario manosear las entrañas de El Amor para observar nuestras opciones negadas, curtir la piel y su interior con ácido.

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Juan Luis Montoya Acevez

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